Carlos Roa: De rebote

Fecha: 12-10-2015 09:51 AM

Diosdado y maduro

El resultado del juicio seguido al político y dirigente opositor venezolano Leopoldo López, dejó en claro que Venezuela está enferma de muchos males. Y lo afirmamos no solamente por el insólito devenir del juicio en sí, que es ya materia de juristas. También llamó poderosamente la atención el contraste en el tratamiento de la noticia entre medios nacionales y extranjeros.

El desenlace de tan esperada información no mereció ni un extra, ni un avance, ni una transmisión remota en los ahora pacatos y menguados medios nacionales. Tuvimos que enterarnos de la sentencia adversa a López por redes sociales o por la labor de los periodistas de cadenas extranjeras como CNN en Español o NTN24, este último canal sacado de la parrilla de las cableras venezolanas y con página web bloqueada en nuestro país, por órdenes del gobierno de Nicolás Maduro.

Los medios nacionales, bajo diversas modalidades de coacción y chantaje, tímidamente dejaron la información para el “segundo negro” de sus noticiarios, como si fuera una nota de poca monta el haber condenado a un líder opositor de primera magnitud, tras un proceso plagado de irregularidades, y en el cual se debatieron muertes de venezolanos cuyas causas para nada están claras.

Es así como el titular que esperábamos –con la peor expectativa- nos llegó literalmente de rebote, generado por terceros en otras tierras; mientras la zanahoria y el garrote prácticamente ya han silenciado de informaciones incómodas a los medios nacionales, muchos de los cuales tienen hoy como principal insumo, las asépticas notas de prensa gubernamentales.

De rebote también nos llega la conclusión sobre la situación de la libertad de expresión en Venezuela, en el marco de la reciente reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Charleston, Carolina del Norte, EEUU.

Allí Edison Lanza, relator especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hizo referencia al  caso venezolano, resaltando el “hostigamiento permanente de los pocos medios independientes que quedan”, en el marco de un encuentro que evaluó con inquietud el desequilibrio de los medios en la región, debido a la concentración de muchos de ellos en manos gubernamentales; mientras otros tantos son vulnerables a presiones oficialistas.

Se trata de un truco sacado de la chistera del autodenominado “Socialismo del Siglo XXI”, nacido en Venezuela, con inocultable inspiración del castrismo y que ha contagiado a gobiernos como los de Ecuador y Argentina, en cuanto a muy particulares maneras de mantener a raya medios incómodos. Zanahoria y garrote.

“Existe el consenso general, como nunca antes, de que la concentración indebida de los medios de comunicación tiene un efecto muy negativo para la libertad de expresión y la democracia”, así como para la “creación de contenidos en materia periodística”, afirmó Lanza.

El vocero también dejó saber su preocupación por Estados latinoamericanos que “no han conseguido construir modelos y marcos normativos y políticas públicas para abordar eficazmente este problema desde una perspectiva de libertad de expresión”.

El panorama luce extremadamente sombrío en el momento actual y lo peor es que amenaza con empeorar. Pero mientras existan espacios para la denuncia y la reflexión respecto a tales aberraciones, estamos creando el principio de los mecanismos para revertirlas. 

Y nunca deja de ser válido aquel viejo principio de que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Siempre existe, en algún lugar del mundo, un periodista atento al insólito devenir de la situación venezolana. Alguien que la reseña y nos permita –aunque sea de rebote- enterarnos de lo que es cada vez más difícil saber en nuestra tierra.

Carlos Roa /  Periodista. Miembro de Expresión Libre



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