Carlos Roa: Parlamento sin periodistas

Fecha: 21-12-2015 07:54 AM

An carlos roa

Aunque parezca increíble, en una sociedad que se dice democrática en la mitad de la segunda década del siglo XXI, no se le permite el acceso a la prensa independiente al Poder Legislativo nacional. Estamos hablando de Venezuela, y de una vergonzosa realidad que, afortunadamente, va a cambiar muy pronto.

Y es que, aunque parezca increíble, entre los desatinos que ha cometido el oficialismo venezolano en tiempos cuando el ser mayoría le permitía avasallar los derechos de todos, estuvo el arrojar del Hemiciclo del Palacio Federal Legislativo a los reporteros que cubrían la fuente.

Desde hace más de tres lustros, la bancada roja ha tenido el control político de esa institución. En los primeros tiempos, gracias al fervor popular que quería castigar a los desgastados partidos que se alternaron en el poder durante cuarenta años, y que  protagonizaron una democracia aunque no perfecta, sí perfectible.

El fervor que despertó el llamado “portaviones” de Hugo Chávez logró el milagro de que se extendiera más de un cheque en blanco a candidatos amparados bajo su ala, y la Asamblea Nacional no fue la excepción.

Ya en 2005, se resquebrajaba la luna de miel. Se veían las costuras de un proyecto de vocación totalitaria que hizo cotidianidad del reiterado enfrentamiento con periodistas y medios que no fueran complacientes.

Lamentablemente, en aquel momento, la sociedad opuesta al chavismo optó mayoritariamente por la abstención como forma de protesta y no hubo contrapeso legislativo, dada la mayoría chavista que se posesionó en el parlamento por forfait.

Finalmente, en 2010, la alternativa democrática logra remontar la cuesta y participar, ladrándole en la cueva a las fuerzas rojas que se autoproclamaban invencibles. Pero la manipulación de circuitos electorales hizo que nuevamente el oficialismo tuviera mayoría de curules, aunque estrecha. Mayoría que fue incrementándose en el período con llamativos trucos, como la inhabilitación de la diputada María Corina Machado, o espontáneos tránsfugas que dieron mucho que pensar.

Estos momentos de precaria y tambaleante mayoría, fueron aprovechados para poner una venda en los ojos del ciudadano e impedirle ver cómo se desempeñaba el legislativo que debe rendirnos cuentas a todos, porque son nuestros empleados.

Así, los reporteros destacados en la fuente, no pudieron volver a tener su propia y diversa visión de las plenarias, ya que fueron confinados a una habitación donde solamente podían ver al canal –hasta ahora- oficialista Asamblea Nacional TV, el mismo que convenientemente sacaba del aire a los diputados opositores cuando intervenían, que se hizo famoso por tomar el techo o el piso, o por sencillamente eliminar el audio de lo que era inconveniente para el control rojo.

Pero estamos en nuevos tiempos. La Mesa de la Unidad Democrática obtuvo una amplia e innegable victoria, que servirá como parteaguas para comenzar a restablecer los usos democráticos en Venezuela.

Y entre las numerosas y urgentes tareas que deberá abordar a partir del próximo 5 de enero de 2016, está el abrir ampliamente las puertas al periodismo diverso. Ya se comprometieron a ello, tras la exigencia de los trabajadores de los medios a través de la campaña en redes sociales #PrensaLibreEnAN, la cual hizo tanto ruido como para colocar el asunto en el debate público.

Los venezolanos, paso a paso pero con tenacidad y perseverancia, comenzamos a andar el camino  de nuevas libertades, y poder escudriñar la actividad de nuestros parlamentarios a través de los ojos de la prensa libre, de entrada nos va a sonar extraño; como el preso que se deslumbra con el sol tras abandonar su celda. Pero debemos tener presente que lo aberrante no es este nuevo escenario, sino el que dejaremos atrás muy pronto; el mismo que no podemos permitir que vuelva a existir.

Carlos Roa / Periodista. Miembro de Expresión Libre



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