Carlos Roa: Quien te ha visto y quien TVES

Fecha: 27-03-2016 04:04 PM

Tves

Carlos Roa (*)

Echarse un paseíto por la programación actual del canal gobiernero TVES, es corroborar que la “revolución” fracasó. El hombre nuevo es peligrosamente parecido al hombre viejo. Al menos así se puede concluir si uno revisa lo que aparentemente son sus gustos televisivos, según el canal que usurpó la señal de RCTV.

Nada de documentales sobre el Che o Fidel. Nadie habla de golpes de Estado o magnicidios. Nada de micros que enseñen a hacer toallas sanitarias caseras o fundos zamoranos. No hay CIA ni rebelión popular. No señor.

Ahí lo que hay es magazines, horóscopos, cotilleos de farándulas, chicas catiras y curvilíneas, chicos catires y papeados, carreras de autos, festivales como el de Viña del Mar (con el cantante opositor venezolano Ricardo Montaner convenientemente censurado) y hasta una simpática ancla de Globovisión anunciando alquiler de trajes de noche en… ¡Las Mercedes! Que por cierto, uno juraba que ese canal no aceptaba publicidad comercial. ¿Será que los números no les cuadran?

Pero eso no es todo. Ofrecen las muy criticadas telenovelas de Televisa vistas años atrás por canales comerciales; e incluso una de producción propia, que tuvo que apelar a los rostros conocidos de RCTV y Venevisión -además de una historia bastante tradicional- para atraer audiencia.

Duermen el sueño eterno los proyectos de telenovelas revolucionarias, como la indescriptible “Amores de barrio adentro” de VTV, de la cual por supuesto nadie se acuerda y que jamás levantó cabeza, a pesar de haber sido concebida por aplaudidos creadores oficialistas como el desaparecido Rodolfo Santana y Román Chalbaud.

Lo único que nos recuerda que estamos sintonizando un canal “revolucionario”, es la interrupción de los cuñeros desbordantes de imágenes y declaraciones de Nicolás Maduro, amén de melosas propagandas que nos dicen que sí, que estamos mal, pero que antes estábamos mucho peor. Y que apelan, por cierto, al sentimentalismo y al melodrama más Félix B. Caignet, más “El derecho de nacer”, que se pueda imaginar.

Suponemos que los cerebros encargados de la penosa tarea de seducir al pueblo mediante los innumerables medios de comunicación oficialistas, están dando sus brazos a torcer. El canal 8 es aburrido en grado superlativo, al igual que sus hermanos de infortunio como Telesur, Vive TV y afines.

Allí jamás sucede nada, todo es siempre una copia fiel de sí mismo. Es la antinoticia, porque cada cosa es tediosamente previsible. Franelas rojas, gorras rojas, pancartas rojas, decorados rojos; con lo cual vuelve al país la TV monocromática, cuando habíamos disfrutado del “full color” desde 1979.

Todo el mundo dice exactamente lo mismo, sea en la mañana, en la tarde, en la noche o en la madrugada. Con lo cual nos corroboran aquello de que “donde todos piensan igual, nadie piensa demasiado”.

En este mazacote debería estar también ANTV, pero le hacemos una mención aparte, debido a que la señal de esa televisora, que debería ser del Parlamento venezolano, fue secuestrada a la fuerza por la parcialidad política que quedó en minoría tras las elecciones del 6 de diciembre. Otro delito entre tantos con los que convivimos los venezolanos, y que reproduce el rapto de la señal de Ávila TV cuando Antonio Ledezma se alzó con la Alcaldía Mayor de Caracas a punta de votos. Dos muestras para el botón de que la tolda roja cuando no gana, arrebata.

Pero definitivamente, de muy poco han valido casi dos décadas de monocorde y costosísimo lavado cerebral. TVES es la prueba de que al venezolano promedio no le interesa Chávez, ni mucho menos Nicolás. Saben que no va a ganar el rating quien prometa la Patria Grande, sino quien sortee un Smartphone. El capitalismo salvaje llegó a los canales revolucionarios.

(*) Miembro de Expresión Libre



blog comments powered by Disqus