Colegiación amenazada: ¿Títulos para qué?

Fecha: 25-06-2008 11:30 PM

La amenaza del Gobierno de convocar una constituyente para reformar la Ley de Ejercicio del Periodismo y abrir las puertas a los medios “comunitarios”, podría culminar con la abolición del requisito de la colegiación para ejercer profesiones tan delicadas como la medicina o el derecho

Eduardo Orozco


Desde hace más de un año, un grupo de periodistas, en su mayoría funcionarios del Gobierno, plantean la convocatoria de una “Constituyente Gremial” para sustituir la actual estructura del CNP mediante una reforma de la Ley de Ejercicio del Periodismo.

La “Constituyente” abriría el camino a una nueva Ley de Ejercicio en la que se elimina el requisito del título universitario y, naturalmente, suprime la colegiación en los términos exigidos por la actual Ley aprobada en 1994.

Esta campaña se inició hace más de un año cuando Marcos Hernández, vocero del grupo gubernamental “Periodistas por la Verdad” anunció que existía una comisión integrada por Carlos Escarrá y María Isabel Neuman para estudiar la transformación del CNP y permitir el ingreso de las personas que trabajan en medios comunitarios.

Helena Salcedo, dirigente del sector oficial afirmó que “el CNP desconoce a miles de comunicadores alternativos y comunitarios quienes realizan funciones en unos quinientos medios en todo el país. Cuentan con un marco legal que los reconoce: la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión. Sin embargo, el CNP no ha dado pasos para su incorporación en el gremio, y también ignora el surgimiento de nuevos canales de comunicación, particularmente Internet, donde cualquier individuo o colectivo puede crear su propio medio” (“Dando y dando” 19/06/08).

Martín Pacheco, director de Información de la Cancillería, expresó
que esta Ley no contempla el proceso de transformación revolucionario. “Hay que adaptar ese ejercicio a la realidad de la revolución, político, cultural, social, económico que se gesta en Venezuela”.

A la idea de la “Constituyente” se adhiere Eleazar Díaz Rangel, quien justifica su abstención en las elecciones de 2008 por el “altísimo porcentaje de quienes optaron por no votar”. Hay que recordar que hace 41 años, en junio de 1967, Díaz Rangel, en nombre de la AVP entregó al Congreso Nacional el proyecto de Ley de Ejercicio del Periodismo.

El cuento de la abstención
El margen de participación en estas elecciones del CNP no puede seguir siendo utilizado como excusa para no participar en un proceso congelado por el propio Gobierno durante 10 años. Está suficientemente demostrado que la campaña de descrédito contra el CNP se inició mucho antes de conocerse la fecha de las elecciones y sus resultados.

Quienes utilizan el argumento de la abstención olvidaron las cifras de las votaciones de 1998 y no conocen las cifras de 2008. En las elecciones de 1998, en Caracas, con unos 3500 afiliados, Desirée Santos fue electa con 265 votos de un total de 430 y ahora es sustituida por Roger Santodomingo quien logró 740 votos de un total de 1200, con 7000 afiliados con derecho a voto. Es evidente que se duplicó la población electoral y casi se triplicó el respaldo al ganador. Del 12% de participación en 1998, subió a 15% en 2008, a pesar de la abstención promovida desde el Gobierno. En la seccional Zulia, Nikary González, logró más del 65% de los votos frente a una plancha afecta al Gobierno y donde votó más de la mitad de los afiliados. En Yaracuy la participación llegó al 92% de los inscritos en esa seccional. Como siempre, en todo el interior la participación superó a la de Caracas.

Díaz Rangel, quien habla de poca participación, obtuvo 189 votos como delegado a la Convención en 1998, el 6 % de los votantes de Caracas. Para ser sinceros, deberían reconocer que la decisión de no participar estaba tomada mucho antes porque sabían que recibirían una contundente paliza en todo el país.

¿Constituyente de qué?
Ahora, como las uvas están verdes, hablan de convocar una “Constituyente gremial”. Los colegas afectos al “Socialismo del siglo XXI” olvidan que primero hay que ser mayoría para tener la autoridad moral y política para convocar ese evento. Si se consideraban mayoría perdieron una gran oportunidad de participar en las elecciones del CNP, ganarlas, y aprobar en la Convención de Periodistas la realización de una “Constituyente”.

Ahora, fuera de los organismos de dirección del Colegio, tendrán que darle un golpe de estado a la Ley y aprobar en la Asamblea Nacional una Ley nueva que permita el ingreso de quienes trabajan en los medios comunitarios que, evidentemente, no cumplen los requisitos para ingresar al CNP.

De llegarse a este punto se producen, por lo menos, tres consecuencias controversiales
1.- Se enfrentarán a la gran mayoría de periodistas que defenderán la
Ley de Ejercicio, la Constitución Bolivariana y la sentencia 1411 del Tribunal Supremo de Justicia que confirma su vigencia.
2.- Deberán enfrentarse a todos los colegios profesionales que tienen establecido el principio de la colegiación obligatoria. Como es natural, la eliminación del requisito del título universitario de los colegios profesionales crearía un terrible precedente jurídico porque amenazaría con la desaparición a decenas de organizaciones profesionales y abriría las puertas al ejercicio de empíricos e improvisados en áreas como la medicina, el derecho, la ingeniería, contaduría, etc.
3.- Al eliminar el título universitario dejan en el aire a unos 16 mil estudiantes de comunicación social de 20 universidades que, de la noche a la mañana, descubren que el título que obtendrían se convierte en una simple constancia de estudios.

Los nuevos tiempos
La Convención Nacional del es el marco adecuado para definir las políticas de renovación y transformación del CNP. Toda revisión es pertinente y, en este caso, necesaria. Pero la “trocha” que tomaron los afectos al Gobierno los coloca en un terreno que el propio régimen ha satanizado. Los conspiradores, los golpistas, los enemigos de la Constitución Bolivariana, son términos que se devuelven contra sus creadores por adoptar una conducta dictada por el resentimiento y el sectarismo. Lo natural es establecer un diálogo y crear un espacio para debatir los problemas de los periodistas, la responsabilidad de los medios, el papel del Estado, el compromiso con los ciudadanos, la vigencia de la libertad, etc. en un marco de tolerancia y respeto mutuo. No hay otro camino.









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