Combatir la discriminación femenina

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

Decidí aceptar la invitación que se me hizo con motivo de la celebración de los sesenta años del SNTP, porque siempre me he sentido ligada a esta Institución, considero que cada uno de los afiliados y afiliadas debe contribuir para que la historia sea trascendente entre los periodistas de este país y sea ejemplo con repercusión en el gremio periodístico de otras Naciones.

Es una época en la que vivimos tiempo de cambios, muy diferentes a aquellos momentos, a esos años en que me correspondió en mi condición de Secretaria General crear el Equipo Mujer y Comunicación para combatir la discriminación que sufría la mujer periodista en los medios impresos, cuya política represiva se extendía como la verdolaga en otras compañías de comunicación. Y en esa iniciativa me acompañaron colegas de diversos medios y la respaldó el Colegio Nacional de Periodistas.

Correspondió al SNTP librar grandes batallas, porque no puede denominarse de otra forma el enfrentamiento al que siempre nos han sometido los dueños de los medios, los dueños del capital: despidos masivos como el perpetrado contra trabajadores de El Diario de Caracas, vetos y prohibición de entrada a empresas periodísticas de dirigentes gremiales, así fue la decisión adoptada por Marcel Granier, concretamente contra Eduardo Orozco, Secretario General del Colegio de Caracas, en ese momento. ¿Cuál era el delito de Eduardo por el cual Granier le negó la entrada a RCTV? Defender los intereses de los trabajadores y oponerse a despidos masivos y a la restricción a la libertad de expresión en el diario dirigido por Granier.

Correspondió al SNTP enfrentar la división de los trabajadores al imponerles en empresas como El Nacional, la firma de contratos individuales con el fin de separar a los trabajadores, dejarlos fuera de la organización sindical, debilitarla para acabar con la agrupación de los afiliados.

¿Han cambiado los patronos de los medios, ahora sí respetan los convenios de trabajo, ahora si incorporan sin enfrentamientos las cláusulas socio económicas, aceptan el derecho de los trabajadores de expresar su opinión?

Por una parte hago esta interrogante y de la misma forma incluyo nuestra responsabilidad como dirigentes gremiales: ¿estamos a tono con los cambios que se producen en el país, las estructuras del SNTP responden a los intereses de los trabajadores de la Prensa? Nuestra Constitución ahora incorpora que la democracia venezolana es participativa y protagónica, ya dejó a un lado la representatividad, por lo tanto no podemos quedarnos fuera de la historia, tenemos la obligación de ir a la búsqueda de las opiniones de esa masa de trabajadores de la prensa en todo el país y pensar en el nuevo Sindicato que debemos construir.

Debe realizarse un nuevo proceso electoral para elegir las nuevas autoridades del Sindicato, es una extraordinaria oportunidad para debatir, para escuchar, para hacer planteamientos pensando en lo nuevo, relevando siempre nuestros principios: libertad de expresión, código de ética del periodista venezolano. Para nosotros, los trabajadores de la prensa que agrupa este Sindicato hay una sola libertad muy diferente a la de los dueños de las empresas periodísticas, siempre ha sido así, esto no ha cambiado. En las empresas periodísticas la voz de los trabajadores es voz silente, muerta, que no cuenta para absolutamente nada.

Nosotros sabemos que quien no acata las decisiones de la política editorial tiene que irse. Nosotros sabemos que lo mas antidemocrático que ha habido en este país, son las empresas periodísticas. ¿Cuánto esfuerzo hubo de colocarse en las discusiones de los contratos colectivos para incorporar una cláusula referida a obtener un espacio para que los periodistas pudieran expresar su opinión? Y más aún, cuando se trataba de discutir el salario, discutir las reivindicaciones sociales las actitudes más recalcitrantes las enarbolaban El Nacional, El Universal, los De Armas, los Capriles.

Los despidos en El Nuevo País que nunca aceptó a la organización sindical y a todo intento de organización proseguían los despidos. ¡No podemos olvidar!

Lo que nunca podemos aceptar es que este gremio se comporte como un gremio vencido y rendido a los pies de los patronos; de los que siempre han violado la libertad de expresión y la libertad sindical, que para ellos no es un derecho fundamental.

Yo invito formalmente a los trabajadores y trabajadoras de la prensa, para que volvamos a conquistar el espacio y la condición de gremio revolucionario, combativo, aguerrido que históricamente caracterizó al Sindicato de Trabajadores de la Prensa. Yo invito a los trabajadores y trabajadoras de la prensa a reconquistar nuestra condición de clase; a combatir por la verdad que el pueblo exige y no por la que deciden comunicar los patronos; yo invito a luchar por la ética y la moral de este gremio, al lado de nuestro pueblo del que nosotros somos parte integrante y al que no podemos traicionar .

Les propongo a ustedes, compañeros y compañeras, que este gremio se declare en transformación e invito para que se convoque con la urgencia del caso a una constituyente de los trabajadores y trabajadoras de la prensa, para que se redefina el rumbo y los objetivos del gremio; para que se replantee una relación directa y democrática con sus afiliados; para que se replantee una relación directa y cercana al pueblo; para que se replantee sus propios estatutos y su propia estructura y para que se replantee frente a los patronos, las demandas, condiciones, exigencias y aspiraciones que debemos defender.

La mejor manera de rendir un homenaje a nuestros fundadores y fundadoras, a Arístides Bastidas, a Claudio Cedeño y a muchos compañeros y compañeras que hasta ofrendaron su vida en la lucha al lado del pueblo, como Fabricio Ojeda, Verónica Tessari…, es reconquistando nuestra condición social frente a los patronos y asumiéndonos aliados indisolubles de nuestro pueblo.

La mejor manera de rendir tributo a nuestro trabajo es rescatando la combatividad y el sentido revolucionario de esta organización, lo contrario solo servirá para mantener un cascarón vacío que puede ser utilizado por esos patronos siempre opuestos a la agrupación sindical, pero jamás ellos nos acompañarán para conquistar justas aspiraciones.

Lo que necesitamos es un sindicato capaz de defender a sus afiliados y asumir junto al pueblo noble, el respeto por la información veraz, sin censura, sin mediatización.

Es el mejor homenaje que rendiremos a los fundadores de esta organización que nunca aceptaron en la organización a una persona que estuviera ligada a los intereses patronales. Con esa misión nació el Sindicato de Trabajadores de la Prensa, ahora no podemos dejar a un lado sus luchas hace 60 años porque la historia condenará a los traidores.
Diré enhorabuena para todos y todas siempre que tengamos la honestidad, el espíritu revolucionario y la defensa de los trabajadores, solo si cumplimos con este norte es que podemos celebrar.

Muchas gracias.
Helena Salcedo

Caracas, 11 de marzo de 2006


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