Como agua entre los dedos

Fecha: 17-07-2017 01:07 PM

Carlos roa 2

Por Carlos Roa (*)

Espero que disculpen el símil tan manoseado por tantas canciones y poemas de tan diversos niveles de calidad, pero es perfecto. La dictadura que padece actualmente Venezuela, ha tratado de cometer el mayor y más grotesco ejercicio de censura de su historia; pero ha terminado haciendo el mayor ridículo de todos los tiempos.

Ya sin máscara alguna, y con una alarmante lista de asesinatos en su haber, el madurismo no tiene el menor rubor para cercenar por la calle del medio lo poco que queda de libertad de información en el país.

Y la ocasión es la Consulta Popular de iniciativa ciudadana que se desarrolla en el mundo entero este domingo 16 de julio de 2017, mientras escribo estas líneas. Un acto destinado a frenar de una buena vez, la tropelía del Boves del siglo XXI.

El resultado del mayor hecho de rebeldía política de la historia de nuestra nación, aún no lo sabemos. Pero sí tenemos claro que desde hace varias horas, los compatriotas comenzaron a votar masivamente en el otro lado del mundo y que, justamente en este momento, se despierta el huso horario en el cual se encuentra nuestro país. Con un entusiasmo que se siente en el aire, aún a miles de kilómetros.

En todo caso, mi intención no es ocuparme de resultados que, como ya dije, desconocemos a esta hora. De lo que sí me ocupo, es del monumental ridículo que están haciendo los esbirros del régimen al intentar atajar la información sobre este evento cívico, que corre caudalosa -y ruidosa- alrededor del planeta. Se le escapa a los matones. Como agua entre los dedos.

El pasado 13 de julio, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones ordenó a directivos de medios de comunicación que se abstuvieran de hacer referencia al mencionado evento.

Conatel exigió que dicha actividad no fuera calificada como “plebiscito” o “consulta popular”. Tampoco los conductores de radio y televisión tendrían permitido “bajo ninguna circunstancia fomentar, incentivar o invitar a participar en esa jornada”.

La amenaza se basa en la afirmación de que las frecuencias del espectro radioeléctrico son “propiedad del Estado” y que podrían revocar la concesión a quienes desobedezcan.

En forma paralela, el organismo sacó del aire una propaganda de la Mesa de la Unidad Democrática para llamar a la participación en la Consulta Popular.

Diversos entes que trabajan por la libertad de expresión alzaron su voz ante la arbitrariedad, entre ellos, la Seccional Caracas del Colegio Nacional de Periodistas, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y la Alianza por la Libertad de Expresión, de la cual forma parte la Asociación Civil Expresión Libre.

Pero más allá de ello, el torrencial flujo de fotos y videos, de entrevistas y de artículos a través de las redes sociales, ha callado a la voz autoritaria de la manera más estrepitosa posible.

Los hechos están demostrando hoy que quienes tienen secuestrado el aparato de poder, en realidad no mandan. Su voluntad quedó convertida en sal y agua, ante la evidencia de una ciudadanía movilizada y consciente.

Una prohibición burlada, ignorada, que podrá acorralar a los medios de comunicación con chantajes burdos; pero que no puede detener al periodismo en su tarea de recoger los hechos y darlos a conocer.

Lo sucedido en estos últimos días demuestra quiénes sobran, quiénes no entienden, quiénes son los que pretenden meter miedo pero son ignorados por el estruendoso avance de la historia.

Siguieron el obsoleto manual que el castrismo les vendió a precio de oro, para terminar haciendo el mayor ridículo imaginable. Ya no mandan. Por allá queda la salida.

(*) Miembro de Expresión Libre



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