Cómo se gestan algunos atentados y conspiraciones

Fecha: 12-08-2018 01:25 PM

Luis z atentado

Por. Luis Zambrano (*)

Los gobiernos de fuerza  crean una armadura legal y policial a su medida para destrozar a cualquier enemigo que luce fuerte pero con debilidades. Los aparatos de inteligencia son dirigidos y obedecen órdenes directas de la cúpula que está en el poder y no les da ningún rubor en usarlos en la  violación de los derechos humanos.

La fórmula es vieja, pero se le desestima o ignora. Los servicios de inteligencia son desplegados por todos lados, incluyendo los cuarteles, para detectar y penetrar aquellos potenciales líderes  opuestos al poder.

Una vez ganada la confianza del líder,  viene el proceso de armar el plan. Los esbirros del régimen disponen de dinero, conchas (inmuebles), vehículos, armas, drogas, equipos sofisticados de comunicación, aviones y  drones.

Así mismo, damas simpáticas, como carnada; restaurantes de confianza psiquiatras, médicos, periodistas, jueces, fiscales, profesionales de la informática, y tiempo de sobra. Los policías adquieren más poder que los jueces.

Todos están a disposición las 24 horas del día. El producto son autopsias alteradas. Grabaciones de sonido y video que serán usados como prueba criminal. O mostrar degradación humana para sembrar miedo y terror. “Siembran” armas y drogas. Confesiones sacadas a golpes o bajo sedación. Promesas de “si cantas te vas hoy”. Todo ese arsenal en manos de un criminal poderoso, del cual, el “conspirador” no ve, ni se imagina, cree que se llevará los laureles de la batalla contra el dictador. Muy tarde se da cuenta que cayó en una trampa. Ha comprometido su libertad, la de sus compañeros y de la organización a la cual pudiera pertenecer.

La mayoría de los contestatarios son jóvenes cargados de valor libertario, antisistema, osados, valientes e inteligentes. Una vez abortado el plan, comprenden que ese “benefactor” que dio dinero,  suministró transporte, a veces armas, cenas, el “empate” y los demás soportes para llevar a cabo su gesta, es el traidor que pertenece a los organismos de seguridad del Estado.

Luego el dictador y sus acólitos se muestran en cadena  comunicacional develando un peligroso plan magnicida contra el hombre más bueno del país. Las agencias de publicidad, noticieros del Estado, así como las  encuestadoras amigas, lanzan sus pronósticos.

El jefe mártir subió en los sondeos de popularidad. Se suman luego los gobiernos amigos y los intelectuales tarifados. El golpe mediático se ensaña igualmente contra los opositores  internos y externos, siendo calificados de oligarcas insensibles, terroristas, traidores a la patria, serviles del imperio y explotadores del pueblo. Son los culpables de todo el mal que sufra la nación.

Las dictaduras podrán ser sanguinarias, pero está probado que el ser humano ama la libertad y dará su vida para conquistarla, reduciendo a cenizas la opresión.

(*) Miembro de Expresión Libre



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