Crearemos el Premio que todos quieran ganar y una escuela para el Nuevo Periodismo

Fecha: 28-06-2008 11:30 PM

Estamos aquí para que nadie se sienta solo nunca más frente al poder, frente al abuso, la miseria, el miedo que, a fin de cuentas, acaba con lo más preciado de que gozamos todos los que estamos aquí ahora, nuestra libertad.

Discurso de Roger Santodomingo el Día del PeriodistaQuisiera decirles como el filósofo Fito Páez: ¿Quién dijo que todo está perdido, yo he venido a ofrecer mi corazón?… pero antes, gracias a Eva Gutiérrez por sus palabras a Luis Julio Toro, por habernos regalado minutos de su flauta y elevado el espíritu de este encuentro. Buenas tardes amigos, colegas, mi familia. De verdad, me siento feliz de estar aquí entre ustedes, honrado por su cariño.

Rogert_4796.jpgTengo tanto qué decirles y, a la vez, estoy tan preocupado por tantas cosas que tenemos por hacer que no quiero robarle tiempo a ustedes ni a esa agenda de cosas que va a ser mi vida y la del equipo del que formo parte, en los próximos dos años. Así que no me dejen que me extienda, pero tampoco me obliguen a ser breve.

A ese equipo quiero permitirme dirigir unas primeras consideraciones, con el permiso de este auditorio. No voy a permitirme parecer solemne ante ustedes aunque la ocasión se preste para ello, sólo necesito expresarles que esta alegría de vernos ganadores puede sonarnos como en sordina sólo por lo difícil del contexto, no porque no haya grandeza en nuestros corazones.

Sí, nos hemos reunido para brindar, pero siento que el cansancio y la tensión de las últimas semanas no permitieron felicitarnos realmente por lo logrado. Triunfamos en las elecciones más concurridas que ha tenido el Colegio Nacional de Periodistas. Quizás nos han faltado las palabras, para acompañar los abrazos, decir, porque es de rigor, que ganamos con el esfuerzo de todos; que hicimos un verdadero trabajo de equipo. Y eso, carajo es algo que vale mucho en una Venezuela secuestrada por los apetitos individuales y los juegos en solitario, donde cada quién parece ir por su lado.

Es como si no nos lo creyéramos o, tal vez, por deformación profesional, porque tendemos a resaltar el lado negativo de las cosas. Porque no podemos escondernos de esa imagen de que la abstención sigue siendo un signo de la apatía de la mayoría de nuestros colegas que no se sienten convocados; porque nos sabemos al frente de un gremio desarticulado, con la moral baja, porque asumiremos las riendas de una institución quebrada y cuyo descrédito es uno de los objetivos políticos para un gobierno poderoso.

Sí, estamos conscientes de que lo que nos viene es candela y que los desafíos que tenemos por delante van a necesitar de la capacidad de entrega y de la pasión que cada uno demostró en esta corta, pero intensa campaña.

Bueno, las palabras que tenía para ustedes eran simplemente para decirles que este panorama no nubla la felicidad que ya siento de conocerlos y contarme entre sus amigos, sin duda una enorme ganancia, porque no me cabe duda de que este grupo está, desde esta esquina conquistada, haciendo patria y su esfuerzo –el que haremos todos juntos- será reconocido.

Quiero subrayarles a ustedes y a mi mismo que todo esto va a llevarnos a reacomodar nuestras agendas y ajustar nuestros presupuestos personales de manera más o menos permanente. Así de fuerte es la influencia en el individuo de una elección popular -aunque sea en una parcelita como el colegio de periodistas-, claro, en los individuos que asumen el mandato recibido honestamente. Quiero que nos contemos entre estos, los que dan su corazón por sus iguales.

Creo que ya lo saben, pero por si acaso, les recuerdo que estamos en una guerra no por que lo queramos… Se sabe que nadie va a la guerra voluntariamente, pusimos nuestros nombres a la orden porque nos sentimos compelidos a ello, nos lo exigía la conciencia y el país. Creo que no estaba en los planes personales de ninguno el ser secretario de actas y asuntos conexos o presidente del Colegio Nacional en la etapa más difícil para el periodismo venezolano.

Sabemos que esta será una guerra desigual; vienen varias refriegas y batallas donde nuestra ventaja será tener de nuestro lado el compromiso con la verdad y el sabernos parte de una causa justa. De verdad que este es el momento de poner lo mejor de nosotros por delante y pensar en grande.

A los compañeros en la plancha que no resultaron electos que no se sientan apartados –y mucho menos se hagan los locos- ya que igualmente los necesitamos y su voz siempre será tomada en cuenta. A los colegas de las otras planchas que resultaron electos y ahora están en nuestro equipo, siéntanlo así, SOMOS un equipo. A los que no resultaron electos, pero tuvieron el valor y la disposición para ofrecerse por este gremio: los necesitamos. Este es el momento de estar unidos, porque periodistas somos todos.

Ahora déjenme recordarles nuestras promesas. Palabras que algunos han escuchado antes, aunque les pido que las escuchen de nuevo y se detengan conmigo a pensar en la dimensión de lo que implican. Empecemos por pensar en a quién están dirigidas. A gente como nosotros. Como ustedes. Periodistas y también a no periodistas, a venezolanos. A gente que se siente orgullosa de ser lo que es y que no comprende ni puede aceptar que se les maltrate a diario ya sea por la ignorancia e insensibilidad de algunos poderosos, por la inseguridad que corroe nuestra libertad, por lo ingrato de una economía que compite contra nuestra felicidad.

Estas palabras están sobre todo dirigidas a gente que quiere sentirse orgullosa de ser periodista y que aprecia el respeto de sus semejantes.

Porque con los colegas que nos respaldaron hemos hablado de tres palabras: Dignidad, Seguridad, Bienestar. Y a cada una de estas tres palabras le hemos agregado la palabra verdad.

A ver, hemos hablado de dignidad. Hemos dicho que el respeto debe ser la premisa básica de la relación entre periodistas y autoridades. Nos hemos comprometido a hacer del CNP un bastión para la defensa del comunicador social que imponga respeto por el periodismo y por los periodistas como personas.

En este punto hemos hecho especial énfasis en que es esencial para el ejercicio periodístico que los funcionarios públicos comprendan su obligación de velar por el derecho de los venezolanos a estar informados y a expresarse libremente.

Exigimos respeto al derecho de los comunicadores a tener acceso a las fuentes oficiales y no oficiales de información. De ahora en adelante estamos obligados a denunciar el silenciamiento informativo, venga de donde venga y a promover el cumplimiento de las leyes que obligan a la transparencia informativa.

Porque nuestro compromiso es con LA VERDAD, valor esencial para recuperar la confianza y la credibilidad perdida por la terrible polarización que hemos padecido y erradicar esta asfixiante cultura del secreto y de su contracara, el rumor.

SEGURIDAD.
Hemos hablado de seguridad en este rico país pobre que ostenta las más altas tasas de inseguridad de su historia y de la región, en este rico país pobre que no cuenta con un sistema de seguridad social.

Sin embargo, insistimos en que puede hacerse algo, empezar por nuestra pequeña familia, insistimos en que la seguridad es un concepto integral que incluye seguridad personal, seguridad profesional y seguridad social. Los periodistas, como todos los venezolanos, queremos sentirnos seguros de poder ir a trabajar sin que ello implique un riesgo para nuestra integridad física; seguros de que, si algo nos ocurre o sobreviene una enfermedad, tener el respaldo para afrontar la adversidad y seguros de que, luego de una carrera desacrificios y entrega, podremos tener un retiro digno. Hemos hablado y no son sólo palabras. Ya hicimos contactos con la Cámara de Aseguradores, con otros gremios con empresas que tienen experiencia en el área y pronto estaremos preparados para dar un servicio digno de seguros de HCM y de enfermedades terribles a nuestros agremiados. Esto es especialmente importante si pensamos que cualquiera de nosotros puede sufrir, dios no lo quiera, una situación que nos ponga en la duda de morir o sobrevivir en la ruina. Un mensaje de aliento a nuestro colega y amigo, el imprescindible Pedro León Zapata quien está ya fuera de terapia intensiva, pero sigue convaleciente. Esta mañana hablaba con Mara, su esposa, y me contaba lo difícil de todo lo que han pasado. Ahora, un hombre como Zapata, necesita de nuestra ayuda. Se ha iniciado un proceso para una subasta de artistas amigos, sólo con el fin de pagar la enorme factura médica, que ni siquiera el seguro de Zapata logra cubrir en una fracción. Si ocurre esto a un hombre exitoso como Zapata tenemos que ponernos en alerta. Porque hemos hablado de colegas que terminan mal y necesitan nuestra ayuda. Pero es que esto puede ocurrirle a cualquiera, y tiene que ser nuestro compromiso que nunca más ocurra que un periodista muera en la indigencia o sobreviva a la adversidad, pero en una situación de precariedad económica indigna. El paso siguente es trabajar por un sistema de ahorro a largo plazo para la creación de un verdadero fondo de jubilación.

¿Saben cuántos pensionados tiene ahora el instituo de Previsión Social del Periodista? No más de 100, y ¿saben cuánto reciben al mes? 100 bolívares fuertes… La distrital de Caracas contribuirá con el Colegio Nacional en esta causa pueden estar seguros.

BIENESTAR.
Los periodistas somos un grupo diverso de personas que como todas aspiramos ser felices. El bienestar lo entendemos como una oportunidad de crecer profesional, económica y espiritualmente. En el CNP contribuiremos a satisfacer esta aspiración garantizando el acceso a programas de estudio de cuarto nivel, de actualización, y de alta calidad académica y, sobre todo, financiamiento para hacerlos posibles. Hemos dado ya los primeros pasos para establecer
alianzas estratégicas con universidades y empresas privadas comprometidas con el desarrollo social y la libertad.

Pero, bienestar también es la satisfacción de recibir una justa remuneración por nuestro trabajo y el CNP que vamos a construir va a dar la batalla por el respeto a un salario digno.

¿Qué es un salario digno? A bueno uno que nos de seguridad, que nos de bienestar, dignidad. Las tres palabras se vuelven acá una misma. Es una tarea difícil porque cuando el ejercicio ilegal se ha generalizado, cuando hay tantos colegas no colegiados, exigir que se le pague un sueldo mínimo a un periodista orgulloso de su número de CNP es como condenarlo al desempleo. Así que aquí tenemos una papa caliente. O es más papa caliente ir a meter preso a un colega economista, un colega psicólogo, un colega abogado que hace pues las veces de colega nuestro… No está fácil.

Pero más caliente aún si exigimos que el salario, esté vinculado al mérito y al nivel de formación de todos los profesionales de la comunicación. Que no puede ganar igual un recién graduado que un profesional con postgrado o con diez años de experiencia, un logro igualitarista de esta década de desintegración gremial que han alcanzado algunas de nuestras redacciones y que quisiéramos deshacer.

Finalmente, bienestar es compartir en paz. Recordemos las elecciones que acaban de pasar, la felicidad de ver a tantos ex compañeros de la universidad, de antiguos trabajos, amigos de patear la calle juntos que coincidimos en un mismo lugar y hora. Bueno el nuevo y moderno CNP será también un espacio físico real donde nuestro gremio pueda reencontrarse y desarrollar lazos de amistad y relaciones de solidaridad, esenciales para nuestro bienestar espiritual.

Nos hemos propuesto reinventar al CNP con creatividad. Crear una institución humana y democrática, un espacio para la integración, la unidad y la participación gremial porque estamos convencidos de que más allá de diferencias políticas, de intereses y de competencia profesional, somos capaces de crear, de crear ese espacio para nosotros. Así como somos capaces ¿Verdad Graciela? de crear el premio de periodismo más prestigioso que jamás se haya creado en este país, independiente del Estado, de todo gobierno, de una empresa particular. Uno que todos quieran ganar y que realmente marque tendencias. Así como seremos capaces de hacer de este Colegio una escuela que ilumine el camino al nuevo periodismo que necesitamos.

Es necesario que podamos. El país nos lo exige porque este gremio lo necesita unido y vigoroso, para que sirva a su verdadera vocación que es la de servir de vasos comunicantes para toda la sociedad. Eso, amigos, es mucho, porque les digo que en verdad es una desgracia sentirse solo ante la adversidad. Estamos aquí para que nadie se sienta solo nunca más frente al poder, frente al abuso, la miseria, el miedo que a fin de cuentas acaba con lo más preciado de que gozamos todos los que estamos aquí ahora, nuestra libertad. Si, claro que no todo está perdido, hemos venido a ofrecer el corazón.

Gracias. Buenas tardes.




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