Crónica de ayer

Fecha: 16-02-2014 11:30 PM

Crisis en desarrollo

Mientras tanto, agoniza Simonovis, quedan decenas de estudiantes presos, los productos de la dieta siguen sin aparecer, la inflación golpea sin piedad, está paralizada la adjudicaciones de divisas para importar, remesas y otros. El país se va deteniendo.

Tenemos meses deambulando entre supermercados “cazando” productos de la dieta diaria que, cuando lo consigues, está racionado.

 

La inseguridad y la violencia nos coloca como el país menos seguro del mundo. Nadie sale de su casa. Crecen los secuestros. 

 

Con este Gobierno estamos sufriendo la inflación más alta del mundo.


De devaluación en devaluación ya no se puede salir del país.


Cierran medios, compran medios, censuran, amenazan, persiguen periodistas, presionan a editores, bloquean compras de papel. Conatel cierra accesos a canales informativos. Censuran y promueven la autocensura.


El déficit habitacional supera el millón de unidades.


Protestan los estudiantes pacíficamente y son atropellados. Te agarra la policía, te trasladan a otro estado, te torturan.


Estos abusos generan nuevas protestas en todo el país, dejan actuar a los colectivos armados que producen muertos y heridos.


Se mantienen y crecen protestas en todas partes y, al verse contra las cuerdas, sacan la barajita de la conspiración.

Maduro expulsa a tres funcionarios de la embajada de EEUU para tratar de distraer y fabricar un “culpable” extranjero.


El Gobierno tiene una alharaca con el “diálogo” y la “paz”. Pero no habla con nadie y protege a bandas armadas.

Discurso orweliano: la guerra es la paz.


Ya empezarán a montar la olla de la estrategia imperialista internacional para decir que viene una “plaza Tahrir”, como en el Cairo, promovida por el imperio.


Mientras tanto, agoniza Simonovis, quedan decenas de estudiantes presos, los productos de la dieta siguen sin aparecer, la inflación golpea sin piedad, está paralizada la adjudicaciones de divisas para importar, remesas y otros. El país se va deteniendo.


Podría seguir, pero todos tenemos estos datos.


El Gobierno ciego y sordo no admite la realidad y descalifica y reprime la protesta.


¿Hacia dónde vamos?


Todavía no se sabe. Pero lo cierto es que el Gobierno perdió la calle y pierde credibilidad. Está entrampado en su propio discurso y emergen las contradicciones. Hay nerviosismo y presiones en la cúpula.


La cuerda se estira… y estira…

Eduardo Orozco
 



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