Crónica de tres muertes anunciadas

Fecha: 27-08-2018 08:55 PM

Carlos roa agosto

Por Carlos Roa (*)

La necrofilia gobiernera no sorprende en Venezuela. Después de todo, hubo una época en la cual su eslogan era “Patria, socialismo o muerte”. Ellos mismos lo prometieron. O quizá quepa mejor decir que lo confesaron. Y lo perpetraron. Han sembrado al país de todas las muertes literales y figuradas, habidas y por haber.

De entre las numerosas y recientes, elegimos poner la lupa en el cierre de tres periódicos. Y es que, ante la imposibilidad de pagar el nuevo salario de los empleados, problema aunado a la falta de insumos, tres diarios regionales en Venezuela cerraron sus puertas, según informó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

Es el caso de los periódicos larenses Diario El Caroreño y el Diario de Lara, quienes anunciaron el pasado 24 de agosto su cierre. Según el sindicato, estos dos medios “tuvieron que sacrificar su calidad para mantenerse”.

Asimismo, el SNTP denunció que el Diario Última Hora del estado Portuguesa, desapareció de la web y las redes sociales por los mismos motivos. “Ya el medio, con 44 años de trayectoria, había suspendido su edición impresa por falta de papel”, señaló el sindicato a través de su cuenta en Twitter.

Y es que ya las muertes no sorprenden en Venezuela. Las de los medios de comunicación, menos aún.

En esta oportunidad, es el disparate de la economía roja rojita el que se lleva por delante a tres voces que informaban a los venezolanos, y con ello, reducen aún más la parcela de este hoy endeble derecho.

El descabellado control cambiario, aunado a una de las inflaciones más altas que haya padecido nación alguna en la historia, fue el coctel molotov que terminó de llevarse por delante a estos tres periódicos. Y estamos hablando solamente del saldo rojo -sí, rojo- de una semana.

Faltará por verse cuántos medios más bajarán la Santamaría en los próximos meses, empujados por su absoluta inviabilidad económica.

Y es que el cierre de medios de comunicación es, para quienes hoy controlan el poder, una muy deseable consecuencia colateral del pésimo manejo de las finanzas nacionales.

Periódicos, radios, televisoras y sitios web tienen encima una espada de Damocles, tras el aumento decretado, con el cual se sabe que no se va a poder cumplir porque los números no dan.

Porque ya son dos décadas de comerse la flecha en materia económica, con absurdos controles que lo que hacen es contraer la economía. Con un discurso tremendista que espanta a las inversiones. Con la zancadilla a la iniciativa privada, que es la que debería florecer y asegurar, con la compra de espacios publicitarios, la viabilidad de los medios de comunicación.

Pero ya sabemos que, desde la estampida del capital particular, la pauta publicitaria quedó en manos de los organismos gubernamentales, que la utilizaban alternativamente como garrote o zanahoria, según fuera el caso. Y así, les partieron ya el espinazo a unos cuantos medios.

Paralelamente, el perverso mecanismo del chantaje con el papel periódico, también enterró a más de un periódico. La tristemente célebre Corporación Maneiro decidió quién tenía papel y quién no, pasa así a terminar de enterrar a otros cuantos diarios incómodos, mientras premiaba a otros, sumisos y serviles.

La sofisticación de la asfixia es perversa: ahora los medios mueren de la más pura inanición, como el aparato productivo en general. Ya no hacen falta allanamientos ni chantajes. Se cierran solos.

Pero hay una fe y una certeza: aquella de que, donde se cierra una puerta, se abre una ventana.  La información embargada de hoy encontrará nuevos cauces, y no podrá ser detenida. Llegará de un modo u otro, a su destinatario.

(*) Miembro de Expresión Libre



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