Desnudo, como el emperador

Fecha: 05-09-2016 06:51 PM

Villa rosa

Mayte Navarro Serrano (*)

Los acontecimientos en Venezuela no cesan. Por un lado se encuentra la oposición con varios líderes, como debe ser, empeñados en continuar la ruta hacia la libertad por el camino de la democracia, siguiendo lo dictado en la Constitución; y en la acera de enfrente, el gobierno, con sus dirigentes empecinados en no reconocer al otro, ignorando a priori los derechos fundamentales, oprimiendo a los ciudadanos en lo económico y en lo intelectual, aferrados al poder como lo hacen los dictadores y lanzando consignas vacías y obsoletas.

El 1S sirvió, no sólo para demostrar que el pueblo venezolano no está dormido sino que desea rescatar la democracia, no la de ayer sino la del futuro, una democracia madura donde el respeto sea la base de sustentación, que acrediten el disfrute de los derechos individuales y colectivos, como garantía del desarrollo.

Paralelamente a esa demostración de civismo el Jefe de Estado encabeza un espectáculo bochornoso, donde deja a la vista su  ignorancia sobre lo que significa ser un verdadero político, desnuda su incapacidad y su desequilibrio emocional, algo imprescindible en un político. Oscilando entre el bufón y el ogro, pretende asustar a la gente con explosiones coléricas, a la mejor usanza de las telenovelas. Su discurso repetitivo e insultante manifiesta el desconocimiento de la realidad, claro ejemplo de ello fue lanzar la amenaza de abolir la inmunidad parlamentaria.

Lo sucedido en Villa Rosa, Margarita, estado Nueva Esparta, no debería sorprender a nadie. Allí el mandatario reafirmó torpeza al actuar, inconsistencia, inseguridades personales, al mismo tiempo que irrespetaba la investidura del cargo, mancillándola y faltando el respeto a un pueblo entero, que de ahora en adelante no dudará en manifestarse en su contra y en buscar  a venezolanos que posean un pensamiento político moderno, alejado del “gorilismo” del siglo XX.

Venezuela clama por gente preparada,  universal, sin prejuicios, cultos y demócratas  cabales, conocedores  del valor de la libertad económica, que no hagan alarde sobre la soberanía pero que fomenten la educación  de calidad través de la creación de escuelas, la formación de docentes preparados para educar en los tiempos de tecnología, que defiendan la salud auspiciando la investigación científica, construyendo hospitales, que estimulen la actividad agraria, que respeten el medio ambiente y que tengan como lema la honestidad y el respeto a las leyes, que manejen la justicia social no como un arma de sometimiento o de chantaje sino como un camino para la superación.

Al chavismo, que no es una doctrina, sino el culto incondicional y desmesurado a la personalidad, le queda poco tiempo, no porque esté amenazado por un golpe de Estado, sino a través del voto que los venezolanos desean ejercer para recuperar el camino del desarrollo.

(*) Miembro de Expresión Libre  //  mayte.navarros@gmail.com



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