Detenidos y expulsados

Fecha: 27-03-2017 08:56 PM

Carlos roa nunes

Carlos Roa (*)

En el marco de la estridente “salida del closet” que ha protagonizado el gobierno venezolano en los últimos meses, los periodistas no podían dejar de llevar lo suyo. En la decadencia de la autodenominada revolución, las máscaras se están cayendo a paso de vencedores.

Ciertamente, el enfrentamiento con los comunicadores nacionales es de muy vieja data y prácticamente nació con este largo e insepulto gobierno que no es más que una prolongación del ya largo gobierno anterior. La piel de cordero se le cayó rápidamente al lobo rojo en cuanto a libertad de expresión.

Sin embargo, un pudor se había mantenido ante representantes de los medios de otros países, al punto de escenificarse episodios tan ridículos como ofrecer ruedas de prensa sobre trascendentales temas nacionales solamente para la prensa extranjera.

Pero allí, los periodistas también hacían su trabajo. Y a un gobierno militarista, fanático del secretismo, no hay cosa que le moleste más que alguien que indague, que pregunte, que vaya tras los hechos hasta las últimas consecuencias.

Cabe recordar los enfrentamientos del finado Hugo Chávez con la colega Andreina Flores, quien sí tenía acceso a las exclusivas y excluyentes ruedas de prensa para corresponsales, ya que laboraba para Caracol de Colombia y Radio Francia. Más de una vez fue vergonzosamente agredida en público por el omnipotente mandatario.

Pero, como era de esperarse, la situación no podía sino deteriorarse más, de seguir por el mismo camino. Y así fue.

En las últimas semanas, las autoridades venezolanas se han lucido, expulsando uno tras otro a los representantes de medios extranjeros que se acercan a cubrir los insólitos hechos que viven los venezolanos en su país.

Al cerrar estas líneas, el más reciente objetivo de la tirria oficialista contra la libertad de información, había sido el periodista de Canal 13 de Chile, Patricio Nunes, quien fue expulsado cuando se encontraba en un supermercado grabando imágenes de las enormes filas de venezolanos que aguardaban para adquirir productos. Saquen ustedes las conclusiones de cuáles fueron los motivos que exasperaron las iras gobierneras.

Según informó el periodista, al lugar llegaron funcionarios de la policía de Caracas, quienes se le acercaron, lo interrogaron, y luego lo trasladaron al hotel donde se hospedaba para recoger sus pertenencias. Finalmente, lo llevaron al aeropuerto.

Nunes representa la guinda de la torta en cuanto a los más recientes atropellos sufridos por corresponsales extranjeros en suelo venezolano. El rosario de casos similares, crece con el caso de los periodistas brasileños Leandro Stoliar y Gilzon Souza de Oliveira, reportero y camarógrafo del canal Record TV, quienes también fueran expulsados del país el pasado mes de febrero,  cuando investigaban en Venezuela el caso de corrupción de Petrobras, en particular, las relaciones entre la empresa Odebrecht y ciertas autoridades venezolanas.

Los periodistas mencionados fueron interceptados por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), los servicios secretos y de contraespionaje; y estuvieron detenidos más de 10 horas, antes de su expulsión a Brasil, vía Perú. Poco antes, el 22 de enero de 2017, el periodista español Aitor Sáez, corresponsal de la cadena alemana Deutsche Welle (DW), fue deportado sin ninguna explicación.

Reporteros Sin Fronteras detalla, en un comunicado, la expulsión o prohibición de entrada al país de equipos de Televisa, Al Jazeera, Associated Press, Caracol y Miami Herald, todo esto en el último cuatrimestre de 2016. 

La vocación del periodista no es ser noticia; pero cuando esto sucede, las alarmas de la libertad de expresión se encienden. No solamente es cierto que quien calla otorga: quien obliga a callar, también lo hace.

 

(*) Miembro de Expresión Libre

Facebook: http://facebook.com/roaviana

Twitter: @carlosroa1 /  Instagram: @1carlosroa  /  LinkedIn: Carlos Roa Viana



blog comments powered by Disqus