Josué Fernández: Culpas

Fecha: 19-04-2016 09:49 AM

Josu%c3%a9 1804

Una fuerte caída del pudor ha ocurrido con el reemplazo a diario de la ingenua expresión “yo no fui”, utilizada en la niñez para evitar castigos; por la envalentonada “yo si fui -¿y qué?-”, tomada de  malandros, y asumida indistintamente como justificación de cosas que salieron mal. Para la versión “light” del asunto, el método sería igualmente una forma de reconocer como propia la culpa de muchos, y hasta merecería admiración por la supuesta valentía al adjudicarse una falta en solitario.

Lo cierto es que se ha vuelto común evitar explicaciones de desaciertos con una rápida confesión de culpa por el percance, de parte de entrenadores perdedores en cualquier deporte, planificadores y proyectistas fracasados, escandalosamente entre corruptos políticos y financieros, o en los jóvenes por bajos rendimientos escolares, desobediencia, vicios y descuidos. Se aceptaría generalmente que a las trastadas no habría que escudriñarlas, cuando ya se tiene a un culpable. En particular, debido a lo  corriente de la infantil evasión de responsabilidades con irrazonables endosos a terceros, o  inverosímiles excusas,

Un capítulo aparte de tal degeneración llevada a extremos repudiables, también lo llenan dirigentes que han condenado a soldados rasos, a campesinos, mujeres  y niños a una muerte casi segura, por ambiciones de poder ajenas a intereses colectivos y en especial de las propias víctimas. En el mundo de hoy abundan los casos de esos genocidios, y otros que exigen un escrito exclusivo, como el de los pueblos esclavizados en penuria, acorralados en su tierra sin salidas, por indiferencias atribuidas a egoísmos y riesgos de afectar comodidades de naciones envidiables por sus riquezas,  forzadas así a  solidaridades dosificadas a regañadientes.

> Josué D. Fernández

El teniente coronel Hugo Chávez Frías, cabecilla del golpe militar del 4 de febrero de 1992, constituye una muestra del grave daño causado por conformidad a priori con un simple reconocimiento de responsabilidad sin más (quizás de irresponsabilidad crasa). Hasta vítores y aplausos él se ganó de renombrados creadores de opinión, vueltos traidores a la noción de libertad y respeto institucional, que cavarían la fosa de una tradición democrática aunque imperfecta, sobre bases de más de cuarenta años. La proeza del golpista al salir de su guarida en el museo de La Planicie, una vez prisionero, fue reconocer la autoría del chasco “provisional” de la intentona en cadena de TV y radio, con la increíble complacencia adicional del sistema puesto en salsa.

Nadie reparó en la ausencia de un propósito de enmienda, de quien utilizaba las armas de la defensa nacional, disparándolas contra personas inocentes a cargo de la guardia de una televisora oficial, contra la esposa e hija del Presidente Constitucional, solas en su residencia de La Casona, y contra algunos transeúntes que tuvieron la desdicha de atravesarse al paso de los asaltantes operando en la oscuridad de la madrugada. Muy al contrario, el mensaje encerró una amenaza de reincidencia sin asomo alguno de pesar por el  medio  centenar de muertos y unos 50 heridos, destrozos y ultraje a la misión de paz de los cuarteles, destinados irrestrictamente a la disuasión de invasiones foráneas.

Casi desprovista de sorpresas entre quienes denunciaron las diversas plagas que se avecinaban, la post-era  de aquellos acontecimientos en breve cumplirá el cuarto de siglo, y 17 de tiranía instalada en una llamada “República Bolivariana”, donde el descaro se impone sobre la decencia y los convencionalismos.  Cuentan con la consentida intromisión y tutela de la dictadura castro-comunista, debidamente remunerada en divisas, materia prima, productos elaborados, e intermediaciones preferenciales. Clarísimo está que es la  absoluta desconfianza,  la que cabría de quien se apure en asumir culpas, evitando el compromiso de arrepentimientos, para abortar investigaciones de conspiraciones truncadas, o subrepticias acciones complementarias.

fernandez.josue@gmail.com

http://comunicadorcorporativo.blogspot.com/



blog comments powered by Disqus