Editorial de Entre Vecinos 15-04-06, No. 23

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

“....Si Dios los escogió para finalizar con la misión de esas criaturas, no puedo hacer nada para evitarlo. No soy nadie delante de ustedes, ni delante de Dios. Sólo les suplico que lo hagan rápido y mientras ellos duermen, les suplico que le den una foto de cualquier santo para que no se sientan solos...” (Gladys Diab 22-03-06 madre de los niños Faddoul)

Silvia Alegrettentre_vecinos_portada.jpg¿Qué decir cuando ni siquiera esta súplica de una madre desesperada, que sospechaba un terrible final para sus hijos, fue escuchada por esos desalmados?
Al confirmarse oficialmente la noticia de la muerte de los tres niños Faddoul y del Sr. Miguel Rivas, una ola de dolor invadió a toda Venezuela porque, a pesar de estos terribles años en donde el odio y la violencia han ido invadiendo cada uno de nuestros hogares, a pesar de eso, en este país la inmensa mayoría somos amantes de la paz, de las leyes, de la vida.

Cada uno de nosotros sintió el dolor de estos padres, el dolor de la viuda, de los huérfanos y nuestras lágrimas se unieron a las de ellos en una sola.

Se nos pide no politizar este hecho, cuando es un hecho político por la ausencia de políticas sociales y económicas que eviten el desarrollo de formas de delinquir para alcanzar estándares de vida que hoy le son negados a la inmensa mayoría de los venezolanos.

Se le pide a los medios de comunicación y a los periodistas que no politicen la noticia de este abominable crimen, pero cómo no relacionarlo con la política del odio de este gobierno.

Cómo no relacionar lo anterior con el asesinato del reportero gráfico Jorge Aguirre durante el cumplimiento de su trabajo. Este vil asesinato es sólo consecuencia de la política del odio hacia los trabajadores de la información que este gobierno ha implantado bajo la dirección del jefe del Estado.

Compañeros de los Faddoul, estudiantes de las diferentes universidades, todavía con la inocencia de la juventud prendida en el pecho, le pedían al Presidente de la República, por supuesto a través de los medios de comunicación, que activara mecanismos para protegerlos de tanta violencia... Le solicitan protección a quien ha generado este caos, a quien ha antepuesto sus delirios personales a los del bien común.

Pero, ¿es que acaso los hermanos Faddoul, Miguel Rivas, Jorge Aguirre, Filippo Sindoni, y los cientos de transportistas, taxistas, hombres y mujeres de nuestras barriadas, cuyas vidas han sido segadas, por balas perdidas, batallas entre pandilleros, secuestros, robos, son consecuencia de la mala suerte, del destino, de la casualidad? No, el discurso del odio, de la división de clases, la abierta manipulación de los poderes, la corrupción galopante, la incompetencia, la complicidad y la pérdida de los más elementales valores morales y por supuesto la ausencia del Poder Moral, han hecho que en nuestro país surjan especímenes como los asesinos de los hermanos Faddoul. Pero como hemos dicho, son obra de quienes ostentan el poder y lo han utilizado en provecho propio a espalda del bien nacional.

No habrá que esperar que la historia los juzgue, pues los millones de venezolanos que en estos días hemos manifestado nuestro repudio a semejante aberración, ya los hemos juzgado y sentenciado CULPABLES. 


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