El 6D le abrió un boquete a la información dirigida y manipulada

Fecha: 20-03-2016 12:05 PM

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Por. Luis Zambrano (*)

Las elecciones del 6D le abrieron un boquete a la hegemonía comunicacional del gobierno difícil a estas alturas de tapar, a pesar de los intentos por hacerlo. En efecto, esa grieta no fue en la estructura que se ha  construido, pero si en el torrente de mensajes que llegó ese  día a la gran masa, muy  diferentes a lo que tradicionalmente ocurría.

 Ya el presidente de la Asamblea Henry Ramos Allup lo había advertido: “Guste o no le guste al gobierno, a las sesiones de la Asamblea Nacional entrará la prensa a presenciar los debates”.  No hubo una respuesta oficial, pero desde antes de abrirse el periodo de sesiones de  la nueva Asamblea, el diputado Darío Vivas, recibiendo órdenes de Diosdado Cabello, desmanteló y desapareció por completo a ANTV.

El 31 de diciembre de 2015, el canal dejó de emitir señal propia para repetir en cambio la señal de Venezolana de Televisión. El día 6 de enero de 2016, la Asamblea le suprimió el derecho exclusivo de las transmisiones desde el hemiciclo.

Así pasó con Ávila TV.  Tras la paliza electoral dada por Antonio Ledezma a Juan Barreto, este obedeciendo órdenes de Chávez le quito Ávila TV mediante decreto a Ledezma. Fue inaugurada el 6 de julio de 2006 por el entonces Alcalde  Juan Barreto  y estuvo bajo competencia de la Alcaldía Metropolitana hasta su transferencia funcional, administrativa y legal al  MinCi.

Ahora está a cargo de una Fundación Sin Fines de Lucro, creada por el gobierno del Distrito Metropolitano de Caracas. Su programación esta ceñida a los dictámenes absolutistas, el culto al héroe y de propaganda al régimen la hacen un medio de muy poca audiencia.

El  5 de enero de 2016, pese a los obstáculos que sufrieron los periodistas, hostigados por los grupos armados del PSUV y los Colectivos armados del Centro y Oeste de la ciudad, lograron subir al Palco de Prensa de la Asamblea.

La prensa en su totalidad por órdenes de Cilia Flores, cuando presidió la Asamblea, fue confinada a una pequeña sala donde colocaron  un monitor a través del cual seguían  los debates. Solo se transmitía las intervenciones encendidas de los parlamentarios del gobierno atacando a la oposición y al imperio. Poco enfocaban a los diputados de oposición. Jamás fue interpelado un solo ministro o funcionario cuya gestión ha sido pésima o fraudulenta.

Si bien el gobierno mantiene la misma estructura de medios radiales, televisivos e impresos, a los que se suma las ochocientas radios comunitarias ilegales, mantenidas todos con dineros públicos, no han logrado ganarse a la audiencia venezolana debido a  su baja calidad en la programación, el mensaje único aburrido, la descalificación a quien piense distinto y las agresivas peroratas sin sentido, adjudicando culpas a quien no las tiene.

En este contexto,  la Asamblea Nacional, con pluralidad ideológica, libertad para expresarse y la calidad de los expositores, ha hecho muy cuesta arriba a Conatel imponer sus amenazas a los medios que libremente vienen transmitiendo las sesiones.

Globovisión dio un cambio considerable, Televen se ha mantenido con la misma línea, pese a la  amenaza de Nicolás Maduro. Al romperse los diques de la información dirigida y manipulada, el propio William Castillo, presidente de Conatel, presionado por sus jefes ha hecho saber su disposición a renunciar. Mientras tanto, el otro sector de la comunicación que conforman los medios impresos intenta sobrevivir. La guillotina estatal de la Corporación Maneiro los mantiene asfixiados, al punto que por lo menos 8 diarios de provincia están condenados a desaparecer en este primer trimestre de 2016. Todos ellos están potenciando su migración a la web para seguir con vida.

(*) Periodista. Miembro de Expresión Libre



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