El efecto Guaidó

Fecha: 21-02-2019 10:10 AM

Juan guaido 5

Por Luis Zambrano*

Desde el pasado 23 de enero cuando  emergió Juan Guaidó como líder de las mayorías oprimidas en Venezuela que enfrentan la dictadura comunista de Nicolás Maduro, se ha registrado un extraño repunte en la actividad social y comercial de Caracas. 

No sé si ese fenómeno ha ocurrido en otras ciudades. La confianza viene generando un hermoso cambio. Después del discurso y de los anuncios la mayoría de los venezolanos recibieron una inyección de energía  que contrasta abiertamente  con el triste diciembre del 2018 donde no se vio arbolitos  de navidad ni plazas adornadas.  Calles y avenidas solas. En Caracas no se percibió el tradicional aroma de la hallaca. El pan de jamón incomprable.  Podríamos decir entonces que nació  un impulso al que se puede denominar “El Efecto Guaidó”.

El efecto Guaidó le quitó el miedo a la gente.  Ya no existe preocupación por llegar antes de las 6 de la tarde a los hogares por temor al hampa.  Muchos cafés  están  cerrando después de las ocho de la noche. Los asistentes solo hablan de lo que viene. Del nuevo amanecer. La Luz al final del túnel. De la ayuda humanitaria.

Cientos de miles de ciudadanos se anotan diariamente en  los listados como voluntarios para diversas tareas a la espera de las órdenes que imparta Guaidó. Conozco vecinos y amigos que comenzaron a abrir sus pequeños comercios en Centros Comerciales, Consultorios Médicos.

Comienza un repunte de las  compras  a través de Amazon y otras plataformas de negocios.  El queso y la carne  bajaron el precio entre dos y tres mil bolívares.  Se siente y se ve otro rostro en la gente. Otro ánimo y nuevas decisiones.  Emergen más ganas de vivir en aquellos  venezolanos  que habían hecho testamentos porque veían  con proximidad  su final por falta de medicinas.

Ya no hay temor en insultar por las redes a Maduro, al Ministro Padrino López, los hermanos Rodríguez, es decir, a la cúpula que impone la dictadura a sangre y fuego. Amnistía internacional se metió en Venezuela de patas y cabeza y produjo un demoledor informe donde se acusa a Maduro de crímenes  de "Lessa Humanidad",  contra habitantes jóvenes de los barrios donde antes  la revolución  era fuerte como en Catia, El Valle, Cota 905, La Vega, Antímano, La Pastora y 23 de enero.  Podríamos decir que el Oeste de Caracas donde Chávez y Maduro nadaban como pez en el agua despertó y se lanzaron a la resistencia.

No se tragaron más cuentos de la revolución bonita. Ya creen que ser rico es bueno. Que el imperio no viene a robarnos el petróleo. Que si son  violados  los derechos humanos no puede hablarse de paz.  Ya pusieron su cuota de sacrificio al ser asesinados por el FAES 13 jóvenes de esas barriadas que días antes y posteriores al 23 de enero se declararon en rebeldía. Los azota el hambre, la represión y ver a sus abuelos morir en las colas de los bancos tratando de cobrar la pensión o en las escaleras de regreso a sus casas.

Las mismas barriadas que no se unieron cuando la clase media perdió  a  casi 200 jóvenes en todo el país durante las protestas de años anteriores,  entendieron que la caja clap y los discursos en cadena hablando de una Venezuela que no existe, no les solucionaría el futuro.

Las fuerzas armadas  ya no tienen la cohesión que tuvo en  la llamada 4ta República. Un soldado ahora se da el lujo de mandar al carajo a su teniente o sargento. Y éste ya no le para bolas a al capitán o mayor, porque todos los días les hablan de las bondades del socialismo en una especie de adoctrinamiento contra un enemigo que no ven, pero entienden que esa preparación es para enfrentar  al pueblo del barrio de donde salieron.

Ya no hay temor a exhibir dólares en la calle. Los autobuseros dan vuelto cuando un pasajero paga con un dólar. Ayer viví una experiencia en mi  comunidad con el  comerciante que vende carne y pollo los miércoles y sábados en sus dos camiones. Hice la cola para la compra  pero iba impaciente de poder  convencerlo para que me aceptara dólares.

Me le acerqué y  pregunté a como recibía los verdes.  -A  3.220 me respondió sin vacilaciones-. Enseguida el resto de la cola comenzó a sacar sus dólares con el agregado “haberlo sabido antes”.  Los comerciantes están recibiendo la divisa a la cotización del día, incluso, se van por arriba del Dicón.

Guaidó con su discurso y sus acciones llenos de esperanza le quitó el miedo a la inmensa mayoría de la población. Da pena ver las concentraciones  oficialistas en un amago por aparecer simpáticos y con masa que los sigue. Ahora se les califica de “los invisibles”. Claro, apelan  siempre a la herramienta de la amenaza de despido contra los empleados públicos a quienes llevan obligados a todas partes.

Hoy comienzan a moverse con mayor precisión las piezas del ajedrez que tenemos.  Los máximos líderes del rescate de Venezuela se preparan para irse a la frontera en  una caravana que se estima imparable. La suerte está echada. La última decisión de Madura frente a tanta tragedia fue la de adelantar el asueto de Carnaval. Ya no saben que hacer, sobre todo después de la carta del obispo de San Cristóbal  Mario Moronta quien se expresó con una contundencia que teme ser preso en cualquier momento.  Fue más claro que la CEV.

Los periodistas tenemos una tarea muy importante. Registrar con la mayor objetividad posible todos los hechos que ocurran desde ahora hasta el momento de  entonar las hermosas notas del himno nacional  con el retorno  a la democracia. Viva Venezuela.

*Miembro de Expresión Libre.

 



blog comments powered by Disqus