El populismo chavista destrozó a Venezuela

Fecha: 26-06-2016 11:58 AM

Bachaqueros luis z

Por Luis Zambrano (*)

Solo para dar dos ejemplos recientes, ni los españoles ni los venezolanos hemos entendido a Fernando Savater ni a otros pensadores,  cuando nos alertaron sobre el populismo como la bomba mata gente que sale a destrozar pueblos al fallar la esencia  de la democracia.

Fernando Savater fue a México en abril de 2013 a recibir el Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, en su décima edición, galardón otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Allí disparó un mísil: “El populismo es la democracia de los ignorantes”, no se refirió a los pobres, sino a los ignorantes existentes en todas las esferas de la sociedad.

En función del pensamiento de Savater y de otros maestros, la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez  ha elaborado de la manera más didáctica, unas lecciones que pueden ser vacunas contra el populismo, pero siempre destacando que la mejor vacuna contra ese flagelo es la educación.

Cuando los populistas se disponen a tomar el poder se valen de los mejores académicos a los que después desechan como latas de refresco para hacer los cálculos y las ganancias. En el caso de Venezuela, Chávez se montó en la teoría que el 80% de la población venezolana  era pobre y sobre ese segmento enfiló sus baterías populistas.

Pero no solo convenció a los pobres prometiéndoles vivienda, comida y justicia social, sino también a la clase media, engatusada con la promesa de acabar con la corrupción como la culpable de tragarse los impuestos que pagaban. Cuándo las cuentas le dieron asegurándose que  podría lograr al menos 5 millones de votos se disfrazó, destacando en sus peroratas que todo lo haría en beneficio del pueblo. “El Pueblo es Chávez”- repetía.

El resto de la historia referida a la aparición del enemigo interno, o sea, la burguesía criolla y el enemigo externo,  el imperio de los Estados Unidos, por citar dos de las tácticas del populismo, ya la sabemos, sin dejar de mencionar el control total de los poderes del Estado que le permitieron, al igual que a Nicolás Maduro, cometer cualquier fechoría bajo total impunidad.

Pero es lamentable que los españoles conociendo el drama de los venezolanos, victimas del populismo, se enamoren de Pablo Iglesias, quien se ha hecho simpático prometiendo felicidad a  los pobres usando el dinero de los ricos.

Y allí es donde está el punto crítico. Chávez andaba buscando la manera de darle un golpe a la monarquía parlamentaria  española para vengar las afrentas de altos funcionarios y le vino como anillo al dedo la relación entre los líderes de PODEMOS y ETA, algunos de cuyos jefes están asilados en territorio venezolano y gozan de  beneficios del gobierno.

Así arranca la historia de los 9 millones de Euros que Pablo Iglesias y Monedero reciben a cambio de un supuesto asesoramiento al gobierno de Venezuela. Con ese dinero, utilizado en propaganda y en viáticos para desplazarse dentro de España, en menos de tres años PODEMOS logra 69 diputados, convirtiéndose en la tercera fuerza política que aspira el poder en la “Madre Patria”.

En Venezuela, los efectos del Populismo, disfrazado de Socialismo son devastadores. Se tragó a los comunistas y en la práctica los ha hecho  responsables de la debacle, al punto que son más populistas que los populistas chavistas. Ellos ofrecen  explicaciones que no encuentran asidero en ninguna lógica de estrategia política. “En Venezuela tenemos comida para alimentar a tres naciones”. “No hay papel higiénico porque la gente come mucho”.

También devoró a  los altos mandos militares y al resto de los Poderes Públicos, donde se incluye al llamado Poder Moral. Uno de sus miembros, el Defensor del Pueblo, su pensamiento deja perplejo a cualquiera: “ser poeta me ha hecho una  bisagra para el entendimiento”.  Como el populismo no sabe de ideologías ni de niveles sociales, es necesaria mucha educación, única vacuna ante tan terrible peste. 

(*) Miembro de Expresión LIbre



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