En Venezuela los reporteros se enfrentan a un “periodismo de guerra”

Fecha: 30-04-2017 10:44 PM

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Dalia Gutiérrez (*)

En total indefensión se encuentran los periodistas tanto venezolanos como extranjeros frente a las circunstancias en las que se exponen para cumplir con el trabajo de informar lo que ocurre en estos momentos en Venezuela, país que no está en guerra, aunque los reporteros desarrollan el “periodismo de guerra”. 

Los corresponsales que han podido entrar al país tienen que asumir que asistirán a un evento donde podrán salir detenidos, encarcelados o heridos, según el caso, aunque la verdad a ningún periodista lo preparan para enfrentarse a cualquier acto de violencia. Sin embargo los que trabajamos en el país sabemos que debemos hacerle frente a las arbitrariedades de los cuerpos de seguridad del Estado desde la Policía Nacional Bolivariana (PNB) hasta el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y por si fuera poco, también los llamados colectivos (paramilitares pro gobierno).

Aunque Venezuela no está en guerra, los periodistas tienen que cuidar su integridad física y no se trata de “tener cuidado”, no,  se trata de que se tiene que colocar mínimo un casco para proteger su cabeza y un chaleco antibalas por cualquier “eventualidad”, el carnet de prensa en un lugar visible y un letrero visible donde se lea PRESS o Prensa. Aunque Venezuela no está en guerra, los periodistas se han convertido en centros de ataques en las últimas semanas.

Organismos como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS), Espacio Público y  Expresión Libre, denunciaron las pésimas condiciones para el libre ejercicio de la profesión y falta de garantías para llevar adelante la labor y prueba de ello es que en las últimas semanas de protestas en el país, se han producido en la prensa unos seis heridos, tanto fotógrafos como periodistas.

Lo más grave, comentado por los mismos reporteros, es que todo indica que han sido víctima intencional de esos cuerpos de seguridad del Estado. Al reportero gráfico Román Camacho le fracturaron el hueso de la tibia luego de que un Guardia Nacional le disparara directamente a la pierna. Gregory Jaimes también fue víctima de una bomba lacrimógena que “cayó” en su pierna, Mildred Manrique, igual en la pierna, mientras Ayatola Nuñez recibió el impacto de una bomba lacrimógena en la cabeza. Esto parece un parte de guerra.

En total el SNTP denunció que 80 % de las agresiones que recibe la prensa es cometida por la Guardia Nacional Bolivariana, eso significa que los “revisan”, le quitan los teléfonos, cámaras y se apropian de cualquier otro artículo del que se antoje el funcionario. Aquí se incluyen detenciones arbitrarias, nada claras, como ocurrió hace poco con Yonnathan Guedez, quien estuvo preso en el destacamento “Alí Primera”, sin que se conozca una razón clara.

IPYS registró, hasta el primer trimestre de este año,  obstáculos a la cobertura de 21 reporteros, 10 reporteros gráficos, cinco corresponsales extranjeros y dos camarógrafos, demasiados limitantes al trabajo que se desarrolla en la calle y bastante riesgo.

Claro, Venezuela no está en “guerra” de manera formal, pero para los periodistas el resultado es el mismo, aunque sí hay diferencias claras. Un “corresponsal de guerra” tiene claramente definido el espacio en el que se puede mover, cómo actuar entre a los dos bandos en conflicto, aquí no, aquí hay que cuidarse de todos los bandos a la vez, en especial de los llamados paramilitares (colectivos) pagados por el Gobierno, porque ellos no tienen perdigones, como los agentes represores, ellos tienen pistolas con las que disparan para herir o matar.

En ninguna de nuestras universidades preparan a los periodistas como “corresponsales de guerra”, tampoco cómo defenderse de las “fuerzas públicas” del país, o a los colectivos, así que lo que toca es buscar el “equipo para reportear” apoyarse los unos con los otros y todos encomendarse a Dios, en el caso de los creyentes.

(*) Miembro de la directiva de Expresión Libre   



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