En Venezuela opinar es delito grave, asesinar no

Fecha: 29-07-2019 02:22 PM

Zambrano

Por Luis Zambrano

Cuando Nicolás Maduro o Diosdado Cabello declaran o comentan sobre abrirle juicio a alguien que dijo tal o cual cosa, ese es el “santo y seña”, para que el Ministerio Público y los organismos de seguridad del Estado se lancen en una cacería desenfrenada y no descansan hasta cumplir la orden.

En realidad, eso no es nuevo, ocurre desde cuando Chávez se salió del librito de la Constitución, pero se ha agravado al extremo en los últimos años en la misma medida en que los Estados Unidos le aprietan el tornillo a los corruptos del régimen. Apenas el Departamento del Tesoro toma una decisión contra un alto funcionario del régimen, la respuesta es apresar a un líder opositor.

Lo más reciente es la cacería contra el ingeniero Winston Cabas, un venezolano y profesional integral que venía alertando desde hace por lo menos 5 años en relación con las posibles fallas en el complejo hidroeléctrico el Guri por falta de mantenimiento de las turbinas. El jueves 7 de marzo se cumplió su pronóstico, se apagó el complejo hidroeléctrico por siete días en 23 estados del país.

La respuesta del incapaz gobierno fue señalar a la oposición como la causante de la falla eléctrica y detuvieron a los operadores de turno. El 25 de marzo ocurrió el segundo apagón y Jorge Rodríguez dijo que un francotirador había dañado el cerebro de transmisión ubicado en patio de distribución del Gurí.

El resto de las fallas ocurrieron el 29 de Marzo, el 9 de abril y el lunes 22 de julio. Este último fue advertido por Cabas tres días antes por información que le transmitieron técnicos desde el complejo Hidroeléctrico Simón Bolívar. Rodríguez culpa a las ondas electromagnéticas realizadas por algún opositor con una pistola tipo laser. Recordemos también que el “Niño” y la “niña” fueron culpables.

El destacado ingeniero cumplió con el deber de alertar a la población para que tomara sus precauciones. En nuestro país alertar o comunicar un problema generado por culpa de la pésima administración Castro Chavista es un delito. Cabas tuvo que emigrar para no ir a “La tumba” solo por emitir un alerta, una opinión técnica y calificada.

Opinar en Venezuela es más peligroso que asesinar, traficar o robar el erario público. Rafael Ramírez anda paseándose por el mundo después que destruyo a PDVSA. Jesse Chacón es intocable. Los hermanos Chávez, sagrados. Los degenerados que se hicieron millonarios con los negocios de los claps son víctimas del imperio. Los asesinos de Albán, del Capitan Acosta y del comisario Oscar Pérez, se están riendo de la gracia que hicieron.

El episodio de la Cota 905 ayer 27/06/19, fue patético. El pram Carlos Luis Revette (a) el Coqui se dio el lujo de dar órdenes, para que el CICP lo dejara tranquilo en su guarida. Despachó al hospital a 4 funcionarios a plomo limpio. En cambio, al piloto Oscar Pérez, quién se entregó y suplicó que no lo mataran, lo volaron con una granada, junto a otros cuatro venezolanos.

Hace pocas horas Nicolas Maduro anuncio en Cadena Nacional en Radio y Televisión, acompañado del alto mando militar que a los diputados que alzaron la mano para aprobar la ley de adhesión al TIAR, se le abrirá juicio por traición a la patria. ¿A caso hay patria? No solo Guaidó alzo la mano en señal de aprobación sino todos los diputados y las tres mil personas que estábamos en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes.

En el foro de Sao Pablo que concluyó en Caracas, sin pena ni gloria, Nicolás Maduro expresó que Iván Márquez y Jesús Santrich, son bienvenidos a Venezuela. El Departamento de justicia de Los Estados Unidos, acusa a Santrich, de conspiración en el envío de 10 toneladas de cocaína a ese país. El currículo de un buen porcentaje de los asistentes al foro no es nada envidiable. Diría que triste y escandaloso. Los delincuentes gozan del aprecio del gobierno, en cambio quienes disientes son seres despreciables.

(*) Miembro de Expresión Libre



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