Entre la represión y la libertad

Fecha: 03-07-2019 11:47 PM

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Por Gloria Cuenca (*)

 

He escrito, en otras oportunidades, que además de celebrarse el Día del Periodista el 27 de junio, todo el mes pertenece a los periodistas. ¿Debería, en estas circunstancias ser todo el año? Por mí, que fuera siempre.

El trabajo realizado por mis colegas en estos momentos requiere de heroicidad, valentía y ética. Al ver los datos sobre los numerosos medios desaparecidos por los usurpadores o, de alguna manera inducidos por ellos, además de persecuciones y maltratos en contra de reporteros y camarógrafos, nada resulta igual a cualquier otra época en donde se hayan sufrido limitaciones a la libertad de expresión.  

Por ahora, queda soñar con ese momento maravilloso:  recuperar la libertad de expresión e informarnos como Dios manda: tomándonos un café, mientras leemos nuestro periódico favorito. Al llegar esa aurora, que llegará, no lo duden, observemos, lo que hay: un gobierno que no gobierna solo reprime y maltrata. Lo que hace es mostrar pánico, transformado en rabia y agresiones; se conoce coloquialmente como “patadas de ahogado”. Sigue molestando y haciendo daño, aun al darse cuenta de que está perdido y en lugar de agarrar “el último autobus” e irse de carrera, se empeña en seguir matando, torturando, agrediendo, limitando y obstaculizando las libertades.

Censura con represión, se roban los equipos de los periodistas, además de agredirlos y, se envilecen cada vez más, sí es que se puede llegar más abajo en la caída. Tienen espacios y profesiones- los del gobierno- que son de su predilección para sacar su rabia: los periodistas en primer lugar: los dejan en evidencia. Sus mentiras no tienen vida larga, están en permanente vigilancia para desmontarlas. Su propaganda no tiene efecto, por cuanto la realidad los desmiente constantemente, y además son puestos en evidencia por los periodistas que no cejan en su empeño de decir la verdad, informar, para reducir la incertidumbre, presentar las noticias como debe ser. Se sienten impotentes, no son capaces de admitir su derrota.

¿Están derrotados? Sí por la historia, la verdad y los pueblos. Lo hemos dicho muchas veces, asumir el fracaso, les daría un poco de libertad, de serenidad, de comprensión. No le pidamos peras al olmo.

La búsqueda de respuestas en la historia: del fracaso de Cuba, cercana y con el mismo idioma, de la URSS y China, lejanas y con dificultades para entender su lenguaje, pero fácil de ver la diferencia de realidades, la prosperidad que impera luego del desastre del comunismo. Sin embargo, son flojos, no les gusta estudiar. Están obsesionados por el poder, por el dinero, por lograr sus sueños. La realidad los golpea. Entonces se transforman en perseguidores, censores y maltratadores con la intención de mantenerse en el poder. Saben que, una vez que lo dejen o, los saquen de allí, no tendrán nada. Ni cuentan con nada.

En el caso de Venezuela, volverán a ser pobres como lo fueron una vez, todo el dinero mal habido será recuperado para sacar el país adelante, y el planeta entero sabrá que nada de lo dicho por la teoría fracasada del siglo XVIII y XIX, sirve para que los países se desarrollen y crezcan, como debe ser, tengan calidad de vida y buenas posibilidades para su desarrollo.

 

(*) Miembro de Expresión Libre



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