Guerra y paz mediática

Fecha: 09-05-2008 11:30 PM

Miriam FreilichMientras en Venezuela el presidente coordina su anunciado Centro Nacional de Mensajes para la Guerra Mediática constituido por guerreros mediáticos con “ un centro por cada región, estado, circunscripción y batallón ( ¿ cuan CDR cubanos o los Stasi del ministerio de Seguridad del Estado aplicado por los soviéticos en la Alemania sometida ? ) , utilizando diariamente los mas de 460 medios oficiales amén de sus incontables “ cadenas ” ,y su ministro de Comunicaciones e Información siga afincado en la idea según la cual el gobierno necesita hegemonía de la información para propagar la doctrina Psuvista ,en Bali, Indonesia, concluyó la III edición del Diálogo Global Intermedia donde se analizaron los métodos, retos y estrategias del periodismo en 60 países del mundo.

Fue allí –según nota de Taisa Medina, publicada en El Universal, el 9 de mayo del año en curso - que el viceministro de Cultura de Noruega, Wegard Harsvik admitió que aunque muchas veces quisiera no tener que responder a las preguntas antipáticas o “ potencialmente peligrosas “ de los periodistas, habría que institucionalizar la libertad de expresión para prevenir que personas como él, desde su posición política, quieran eludir las respuestas. Eso se llama conocer uno de los derechos universales del hombre y tener coraje para decirlo.

Allí mismo, Hassan Wirajuda, ministro de Relaciones Exteriores del país anfitrión, dijo que sin libertad de expresión no habría sido posible luchar contra el abuso de poder y la corrupción. Muy acertado comentario pues una de las funciones del periodismo es poner los puntos sobre las íes en lo que a esas lacras se refiere. Es decir: servir de vehículos para que el pueblo esté informado, pueda denunciar y no se deje apabullar, robar, humillar ni ofender y para que aquellos que estén “ mandando “ ( sean políticos o militares ) en presuntas democracias, conozcan su obligación y no se mofen de sus comunidades.

El guerrero mayor de Venezuela observó en una reunión reciente de su partido que su gobierno "toma decisiones y muchas veces el pueblo no se entera". ¿Sabrá que el derecho a la información está prácticamente vedado a los medios de comunicación social venezolanos que no le rinden pleitesía ? Son contadísimos los voceros oficiales que cumplen con informar. ¿ No los dejan , tienen miedo de meter la pata o acaso es porque no se saben expresar ? Tampoco el Presidente ofrece conferencias de prensa a medios nacionales pero pareciera gozar ofendiendo a sus paisanos periodistas. Incluso a sus más caros amigos. Muchas son las puertas cerradas en las narices de los equipos reporteriles cuando osan presentarse en algún acto oficial. Entonces ¿ a quién intenta engañar?

Ya no existe la aguerrida Asociación Venezolana de Periodistas ( AVP ) nacida en 1941 en plena transición post-gomecista, la misma que tanto luchó por el gremio hasta el nacimiento del CNP que ahora está enfermo de inanición. Finalmente, tras 10 años sin elecciones, el 19 de junio podremos elegir las juntas directivas de todas las seccionales y el presidente o presidenta del CNP capaces de inyectarle una buena dosis de energía, buena voluntad y trabajo.

La Junta Electoral del CNP, tras mucho esfuerzo, logro que el CNE diera permiso, como a los otros gremios, para ejercer el derecho a elegir.

El jueves 15 de mayo, en una asamblea convocada por Periodistas Somos Todos, un grupo formado hace poco bajo el lema: “ Por todos los medios, por todo el gremio “,con fin de impulsar las tan anheladas elecciones, esperamos proponer y votar muy democrática y consensualmente por quienes han de aplicar el tratamiento ad hoc a una institución obligada a ser espejo de la sociedad.

Esperamos que quienes aspiren a cargos de dirección sean coherentes con los principios éticos inherentes a la profesión y que sin aplicar el pescueceo que tanto criticamos en los políticos y afines, tengamos la fiesta en paz y armonía.

Ese Colegio debe ser nuestra casa al igual que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa ( SNTP ) para cobijarnos bajo su techo y protegernos tanto profesional como socialmente.

Nuestros antecesores, aquellos que en tiempos de las dictaduras hasta llegaron a tragarse papeles comprometedores para evitar ser presos cuando los esbirros irrumpían en las redacciones y aquellos periodistas que sufrieron persecución y en muchos casos, exilio, merecen reivindiquemos el oficio, hoy altamente tecnificado y globalizado. Las nuevas generaciones tienen la oportunidad de integrarse y aportar su creatividad y empuje para que renazca el CNP ¡por todo el medio, por todo el gremio !


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