Hace 30 años nació el CNP

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

La primera directiva del CNP se instaló la noche el 30 de junio de 1976. El 27 de junio es el Día del Periodista y lo conmemoramos con tristeza.

Luis Zambrano, Ex-secretario General del CNP de Caracas 
Periodistas exigen reforma de la ley 1994

El Colegio Nacional de Periodistas llega a sus 30 años de vida en medio de un tormentoso clima de incertidumbre para sus 14.273 miembros, muchos de los cuáles han sido victima de agresiones físicas, vejaciones, persecución y acciones judiciales, generándose cada día más un arrinconamiento a través de instrumentos legales como el Código Procesal Penal y la Ley Mordaza. Otro porcentaje disfruta las mieles del poder, mientras que, una gigantesca masa recibe pírricos sueldos de hambre no solo en la Administración Pública sino en el sector privado.

Nunca en su historia el gremio había sido tan amenazado como ahora por los tradicionales factores de poder de un gobierno intolerante. Muchos de los actuales y más connotados líderes gubernamentales marcharon, escribieron o criticaron a viva voz contra los escasos atropellos de los 40 años de AD y COPEI. Por eso en esta fecha, hay poco que celebrar y mucho que construir.

REMEMORANDO


Junta directiva del CNP en el Congreso

El nacimiento del CNP llegó de la mano de la Ley de Ejercicio Profesional la cual aprobó el Senado de la República el 4 de agosto de 1972 y 18 días más tarde el presidente Rafael Caldera en el Salón Boyacá del Palacio de Miraflores, le puso el ejecútese en presencia de algunos de sus ministros y de los directivos de la AVP.

Esa directiva avepista junto a una Comisión Multicolor que integraban Héctor Mújica, Gustavo Aguirre, el padre Alberto Ancizar Mendoza, Carlos Jaén, Jesús Márquez, Efrén Sojo y José Colombani le quedaba un largo camino de 4 años que recorrer, pues era necesario reglamentar la naciente Ley y organizar el futuro CNP. Eso nos indica que la tan ansiada colegiación no fue nada fácil de lograr y lamentablemente en estos 30 años la hemos echado por la borda. Estaba claro que el Reglamento a la Ley era indispensable para su correcta aplicación.

El proyecto de Reglamento elaborado navegó por decenas de escritorios parlamentarios porque en algunos momentos aterrizó en manos de parlamentarios dueños de medios quienes veían bajo su óptica, un instrumento legal dañino para el periodismo. Fue necesario entonces tomar la calle y hacer presión para que Carlos Andrés Pérez pusiera su firma al Reglamento el 27 de junio de 1975 y así aplacar al gremio que se mantuvo agitado durante los dos años anteriores. Vino entonces la culminación del proceso de creación del Colegio de Nacional de Periodistas.

El padre Alberto Ancízar quien presidía la Comisión Electoral fijo el 18 de junio de 1976 para celebrar las elecciones a las que concurrieron cuatro planchas. La Plancha Uno tenía como candidato a Héctor Mújica y era apoyado por una mayoría de izquierda y COPEI. La Plancha Dos exhibía al candidato Luis Felipe Bellorín quien había presidido la ONAPED (Organización de Periodistas Democráticos), agrupaba a los autodidactas, la Plancha Tres estaba comandada por el aún batallador Omar Pérez de Acción Democrática. La Plancha Cinco con el actual Director de Ultimas Noticias Eleazar Díaz Rangel al frente, lo apoyaba el joven MAS Y PRENSA LIBRE. Al final de una tormentosa contienda que duró unos ocho días la Comisión Electoral Nacional tras varios reconteos de votos en presencia del Contralor General de la República proclamó a Héctor Mújica quien se impuso sobre Omar Pérez por 22 votos. Mújica obtuvo 795 papeletas y Omar Pérez 773 votos. Díaz Rangel 732 votos y Bellorín 91 votos.

Ciertamente, la Primera Directiva del Colegio Nacional de Periodistas sesionó y tomó posesión la memorable noche del 30 de junio de 1976, teniendo como escenario un acto donde convergieron todas las corrientes políticas. Dejábamos atrás la aguerrida y combativa AVP y la ONAPED.

SALTEMOS LA MURALLA QUE NOS CIERRA EL PASO

¿Qué ocurre a los periodistas? ¿Porque razón desunimos en momentos cuando debiéramos ser un fuertes'. ¿Acaso, no estamos obligados a marcar pauta y enfrentar las distorsiones que minan nuestra esencia?. La respuesta está quizás en lo que cada uno de nosotros haya estado dispuesto a entregar en beneficio de ese colectivo de gigantesca y aquilatada trayectoria.

Cualesquier análisis seguramente nos dará la razón sobre la pasividad en que nos encontramos. Pero, gente pensante, bien formada y esencialmente joven puede aceptar ese aniquilamiento como algo normal, ante la anomia colectiva.

Si nos formamos para “intentar arreglar el mundo”, luchar por la justicia, velar por la libertad de expresión, el derecho a la información, no sería justo trabajar también en paralelo en lo nuestro. Tenemos un colectivo reclamando suma de voluntades, sin importar los colores. Nos gritan desde cada trinchera vencer la intolerancia, el desgano, y la apatía, para ganar en unión, metas, soluciones hasta conformar un gremio fuerte capaz de enfrentar con seriedad y valentía esa muralla que intenta cerrarnos el paso.

¿En que medida cada uno de nosotros ha contribuido con sus acciones y omisiones a levantar ese obstáculo que ahora nos parece difícil de sortear?.
Ya es hora de despertar y actuar. Antes de pensar en posiciones políticas, que indudablemente las hay y es necesario respetarlas, pensemos en reconstruir lo que tenemos. Es más fácil desarrollar un proyecto teniendo un capital inicial que comenzar de cero. Quizás, eso es lo que representa para todos el Colegio Nacional de Periodistas. Significa un capital que tuvo sus días de gloria pero no supimos mantener y multiplicar. Ahora debemos luchar por recuperar uniendo voluntades.

Debe imponerse desde ya, en cada sala de redacción u oficina de prensa, una discusión sana sobre el futuro gremial que deseamos y necesitamos. Si nos empeñamos podemos tener lo mejor. Preguntemos como debe ser una organización tan particular como la nuestra, y en que medida, estamos dispuestos a cooperar para que ese sueño sea factible.

Las promociones de comunicadores de los últimos ocho años, no saben el significado de una elección en el Colegio Nacional de Periodistas y ese es un caudal que debemos aprovechar porque allí está la fuerza y del futuro del gremio. Ya lo dijo una vez Juan Pablo II “El trabajo más importante no es transformar el mundo sino transformarnos a nosotros mismos”. Un pequeño giro dado en esa dirección, redundaría en la refundación de nuestro colegio.

Por eso, lo más importante es participar en todas las actividades a generarse. No cuestionemos a quienes estén al frente de esa estructura después de ocho años, revisémonos a nosotros mismos a la luz de la poca participación. Se impone entonces trabajar por una institución decidida a ofrecer respuestas a las legitimas aspiraciones del colectivo.

Y para ello es necesario el concurso de todos. Cada uno desde su lugar de acción pero convergiendo hacia el logro de una meta de reivindicación social, esparcimiento, desarrollo académico, relaciones Nacionales e Internacionales y de una firme posición frente a políticas que tratan de mellar cada día nuestra esencia.


La calle escenario de lucha de los periodistas

Si nos unimos y trabajamos lo logramos, de lo contrario, nuestro destino será lamentable. 


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