Hazañas neoliberales de un "presidente obrero"

Fecha: 18-11-2019 08:32 AM

Maduro neoliberal


Por Gregorio Salazar (*)

Uno de los cuestionamientos que desde la perspectiva de las organizaciones sindicales se les hace a las políticas económicas neoliberales es propender a la flexibilización
cuando no al desmontaje de las leyes laborales con la consiguiente pérdida dederechos o beneficios de los trabajadores.

Es una lucha de muchas décadas la del movimiento sindical y el poder del capital paralograr un equilibrio que le permita a la sociedad, a las empresas y a los trabajadores, alcanzar con acento en la justicia y la responsabilidad social sus objetivos. Es lo que propone, por ejemplo, la economía social de mercado.

Al final son intereses comúnmente contrapuestos que necesariamente deben converger y que tienen un escenario global para dirimir las diferencias en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ente tripartito que integran los gremios patronales, de trabajadores y los representantes de los estados que mundialmente han suscrito
convenios internacionales, unos de muy vieja data y otros que han surgido de acuerdo a las realidades de los nuevos tiempos, como el impacto de las nuevas tecnologías.

En Venezuela, como en otras partes del mundo, el discurso de la “izquierda”gobernante se abrazó a la causa de los trabajadores e irrumpió contra el capital y la
empresa privada, sin distinguir matices ni las fórmulas con las que asumía en Venezuela la dinámica de la relación del trabajo. Satanizó y estigmatizó de manerageneral.

Por supuesto, fue uno de los estandartes de la propaganda chavista en su búsqueda del poder y así logró hacerse con buena parte del movimiento sindical. Intentó,
inclusive, crear (y no lo logró a pesar de la ingente suma dilapidada) su propia centralsindical alterna a la muy antigua Confederacion de Trabajadores de Venezuela (CTV), a la que prometió demoler y en buena medida lo consiguió.

Chávez no tardó en dejar al descubierto la verdadera concepción que tenía del movimiento sindical: debe ser una pieza sumisa, castrada, obsecuente y dirigida en primer lugar a apuntalar eternamente en el poder a la “revolucionaria” élite gobernante. El caudillo lo dijo de manera desembozada: “El movimiento sindical no debe ser independiente”. Por supuesto, en eso pesaron también las posibilidades que tuvo para repartir prebendas al movimiento sindical, dentro y fuera de Venezuela, valido de los inmensos ingresos petroleros producto del alza en los precios que arrojó por rebote el crecimiento de las economías china, india y los tigres asiáticos, principalmente.

Al mismo tiempo expropió, estatizó o reestatizó empresas de los distintos sectores de la economía y empresas básicas, como Sidor, a pedido de los propios trabajadores ávidos de fuertes aumentos salariales y beneficios contractuales que caerían en diluvio una vez Chávez asumiera su control. Pero todavía peor, el gobierno empresario mas inepto de nuestra historia destruyó a la industria petrolera, motor del último siglo del desarrollo nacional, y sus trabajadores que no se llevó la diáspora hoy reciben sólo mendrugos.

El resultado no pudo haber sido más devastador. El salario de los trabajadores ha sido pulverizado. El empleo destruido, dada la desaparición de las empresas y privadas y la
ineficiencia de estas últimas. La hiperinflación, una de las más grandes de la historia, provocada por el fracasado modelo estatista, barrió con el ingreso de las familias, ha hecho casi inviables el comercio y la producción, arruinó a la banca y ha terminado por dolarizar la economía. Todos los sectores gremiales del país protestan desde diferentes trincheras.

Los docentes se han lanzado a tres días de paro. La destrucción del salario está en el núcleo de la crisis humanitaria creada por el chavismo. Y al mejor estilo neoliberal ha dejado a los trabajadores desprovisto de derechos y beneficios, empresas y sindicatos. Millones han huido en estampida

En el campo de las empresas comunicacionales en manos del gobierno hay un caso que ilustra muy bien como los trabajadores quedan indefensos ante el patrono. Se tratadel canal Ávila TV, que como en la totalidad de las empresas públicas es un coto inexpugnable donde la Constitución, la Ley del Trabajo o cualquier instrumento que le dé protección a los trabajadores son perseguidos como libelos sediciosos. Se sabe que tiene en nómina unos 400 trabajadores, en proporción más que CNN, pero sólo se presentan 100.

La entrada se marca con una captahuellas, pero quien caiga en desgracia verá que todas sus entradas han sido borradas del archivo digital para despedirlo por inasistencia y sin prestaciones. El pago de ese beneficio ha sido extinguido en la empresa. O también pueden inventarle cualquier sustracción de equipo para calificar su despido. Así es como la revolución se da la mano con el neoliberalismo salvaje. Y eso que estamos en una comarca donde reina un presidente supuestamente obrero y sindicalista, que si no…

(*) Miembro de la directiva de Expresión Libre



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