Inesperadamente, los pueblos despiertan

Fecha: 16-11-2019 08:31 PM

Marcha del diecisesisde nov 005

Por. Luis Zambrano

La marcha de hoy 16N en todas las capitales de Estado y de los Municipios, le dijo al mundo que los venezolanos detestamos la dictadura de Nicolas Maduro, por  sus desacertadas políticas económicas, la represión, los ataques a la libertad de expresión, la escaséz  por la destrucción del aparato productor  con  26 millones de venezolanos en evidente emergencia humanitaria.

A esta marcha faltaron los 4 millones de compatriotas que ahora deambulan por el mundo, buscando una mejor vida. Quizás las movilizaciones no tuvieron la contundencia de las anteriores pues se notaba   un desfallecimiento humano por la mala alimentación. Las pancartas que antes lucíamos con denuncias  no aparecieron al no haber  cartulinas ni  marcadores a precios accesibles.

No tomamos agua porque una botellita cuesta medio salario mínimo. La de hidrocapital a menos que sea hervida no es recomendable. Los zapatos ya están muy desgastados. Nadie salió con vinagre en botellitas ni máscaras antigases. Marchamos a la buena de Dios confiando en el amigo marchante que te ayude si te desmayabas. No hubo tantas sonrisas ni selfies, sino una enorme arrechera porque sabemos que unos ineptos, asesinos, corruptos y narcotraficantes se apoderaron de Venezuela. Siempre pensamos que eso nunca iba a pasar. Y la estúpida frasecita: “yo no marcho porque nunca pasa nada”   

Le echamos corazón y eso quizás es suficiente para demostrar que no queremos seguir viviendo en la miseria. No teníamos fuerzas para entonar canciones ni gritarle al usurpador los sentimientos que nos invaden cuando se nos muere un familiar o un amigo por falta de  hospitales óptimos y de medicinas.  Cuando cierran una empresa por caprichos comunistas.

La idea de protesta sin retorno en las actuales circunstancias, es complicada si no se planifica. Los transportes no estuvieron tan prestos a salir en apoyo. Esa estructura también está destrozada igual que el Metro de Caracas, aniquilada por el gobierno socialista de Maduro, no producto de manifestaciones al estilo chileno.

Nadie marcho con la idea de incendiar negocios ni de atacar a la fuerza pública. Las acciones  del “sacudón” dejaron una experiencia muy amarga a pesar que Venezuela era próspera en tiempos de CAP. Ahora no hay nada que quemar ni destruir, el Socialismo del Siglo XXI se adelantó y lo hizo como su mejor política de estado.

Los jóvenes de La Resistencia le cantaron el himno Nacional y derramaron lágrimas en la avenida Libertador en el sitio donde la dictadura asesinó a Neomar Lander. Allí también se le rindió homenaje al reportero gráfico Jesús Medina, preso en Ramo Verde porque sus fotos no le gustan al régimen.

 

Probablemente  nuestra actitud del “pise y corre” en el sitio de las concentraciones hace que los resultados y las fotos no sean ésta vez tan contundentes. Esa puede ser una falla en los planificadores en indicar que es necesario no moverse durante por lo menos dos horas para que la masa descontenta sea vista en su mayor magnitud. De igual forma,  daría fortaleza y espíritu de unidad y de combate, que nos aprendamos y cantemos una de tantas canciones de protesta en tono de marcha triunfante.

Aun cuando todos estos factores inciden, seguimos luchando con espíritu democrático, pero no se descarta como ha ocurrido en la historia de la humanidad que los pueblos el determinado momento y circunstancia despiertan y cambian el curso de la historia de una nación oprimida.



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