IPYS: Propietarios de la Censura en Venezuela

Fecha: 09-03-2015 10:25 PM

Ipys propietaros

La investigación “Propietarios de la Censura en Venezuela”, liderada por el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela en alianza con Armando.info y Poderopedia, presenta una serie de reportajes que revelan la opacidad en los procesos de compra-venta de la mayoría de los medios de comunicación. Se muestra cómo las ventas estuvieron forzadas por un conjunto de presiones contra los medios por su línea editorial como la apertura de procesos judiciales y cierre de fuentes de información. Tras el cambio de propiedad se evidenciaron modificaciones de la línea editorial y esfuerzos por silenciar a periodistas críticos. Una constante fue la disminución de las unidades de investigación en impresos y en televisión. Otra, la renuncia y despido de muchos periodistas de su lugar de trabajo luego de haber sido víctimas de la censura por los cambios.

Material completo en http://ipys.org.ve/propietariosdelacensura/en la línea editorial.

 

Censura y autocensura

El Ministro llama al menos tres veces

El deceso de Hugo Chávez en marzo de 2013 marcó el inicio de un ciclo de 21 meses en el que el Gobierno de su sucesor, Nicolás Maduro, alentó nuevas formas para controlar a la prensa, que pasaron de la clásica llamada desde el palacio presidencial a la compra directa de medios

A las redacciones de al menos tres medios impresos de Caracas llegaron llamadas directas del ministro de Comunicación e Información del momento, Ernesto Villegas. Apenas el día anterior, el vicepresidente –encargado de la presidencia- Nicolás Maduro había anunciado por televisión el fallecimiento del líder de la autodenominada Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, tras tres de meses de una agonía nunca fue transparente para los venezolanos, ni desde La Habana ni desde el Hospital Militar de Caracas.

Villegas procuraba advertir a sus interlocutores al teléfono, todos editores y responsables de medios informativos, en torno a las consecuencias que sus coberturas noticiosas podrían tener en un momento en que la frustración de los partidarios de Chávez y la incertidumbre en la que el país se sumía tenían, sumados, los visos de un material inflamable.

Mientras el país contenía la respiración desde las cuatro de la tarde del 5 de marzo de 2013, la fecha oficial del deceso de Chávez, el Gobierno advertía a los medios con algo que sonaba como: “Mucho cuidado con lo que vayas a decir”.

El fin de la parábola política y vital de Hugo Chávez coincidió con el inicio de un ciclo de cambios para el ejercicio del periodismo en Venezuela. Veintiún meses en los que se intensificaron la censura y el acallamiento de la prensa independiente.

 

Los rasgos

La noche del 5 de marzo –poco más de 24 horas después del anuncio de la muerte del presidente-, la alta gerencia en ese entonces de Globovisión denunció que la televisora recibió el mandato gubernamental de “moderar” las noticias en relación al suceso. La orden, dieron, fue insistente. En el canal registraron al menos siete llamadas de Villegas, “en tono intimidante”, según contó María Fernanda Flores, la vicepresidenta del canal. El ministro les dijo que si en el país ocurría cualquier acto “de desobediencia civil”, los directivos de esa televisora iban a ser los principales responsables.

Esta no era cualquier advertencia para un medio que mantuvo una línea editorial crítica hacia la gestión de Hugo Chávez. Entre 2002 y 2013 Globovisión acumuló 13 investigaciones y sanciones por parte del Estado venezolano. Era una planta televisiva a la que el gobierno criticaba constantemente.

Con la misma intención de controlar las versiones sobre la muerte del líder revolucionario, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Elías Jaua –actual ministro para las Comunas-, dos días más tarde instó a los medios, a través de la señal de la principal televisora del Estado,  a “manejar con cuidado” las informaciones sobre el fallecimiento de Chávez y a “no convocar a la desestabilización”: “Este no es el momento para darle eco a análisis políticos que pudieran constituirse en una provocación para este pueblo adolorido”, diagnosticó con una amenaza apenas velada, pero tampoco abierta del todo.

Los bordes

A partir de entonces esos exhortos estatales, que conservaron un mínimo de pudor y bordearon la censura, fueron tan continuos hasta evidenciar algunos temas que el periodismo no podía abordar, para evitar generar inconvenientes con el Gobierno. Muchos medios se sintieron reducidos a escoger entre el silencio y el eufemismo.

Así lo sustentan los datos del Estudio de Censura y Autocensura que presentó el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela) en octubre de 2014. De los 225 periodistas consultados, 38% denunció limitaciones a su derecho a informar tras amenazas directas dirigidas desde gobierno nacional.

El estudio de carácter cuantitativo, que abarcó la percepción de periodistas de medios privados, estatales y comunitarios e independientes, de los trece principales estados de Venezuela, reveló también la existencia de órdenes oficiales que afectan la labor informativa, según lo hicieron constar las respuestas afirmativas de 42% de los participantes de esta consulta.

Estas presiones implicaron modificaciones de ediciones informativas en las que los periodistas estuvieron trabajando. Estas medidas obedecieron con frecuencia a presiones desde el Poder Ejecutivo -en sus distintos niveles-, al que 34% de quienes participaron en esa investigación señaló como el mayor censor.

“Estas órdenes, evidentemente, afectan las libertades informativas, vulnerando las garantías que deben tener periodistas y editores para realizar un proceso de jerarquización y valoración noticiosa”, precisó IPYS Venezuela.

Estas acciones coercitivas que se han vuelto naturales “han transformado a Venezuela en una sociedad desinformada donde prevalece la opacidad, y se ha comprometido la autonomía de sus instituciones, incluso aquellas que escrutan el poder”, dijo Marianela Balbi, directora ejecutiva de esta organización.

El patrón

Los 21 meses posteriores a la muerte de Hugo Chávez estuvieron marcados por el cambio de propiedad en algunos medios de comunicación, tanto en Caracas –unos de alcance nacional- como en el interior del país.

Estos vuelcos en el ajedrez de accionistas y los cambios editoriales -que también han ocurrido en distintas regiones del país- rondaron entre las principales preocupaciones que identificaron los periodistas de Venezuela. Así lo demostró la percepción de 20% de los consultados en el estudio de censura.

Este dato también evidencia la construcción de un patrón: ventas acompañadas de rumores y opacidad. “Podemos inferir, entonces, que esta situación da cuenta de unas transacciones que no han sido debidamente informadas tanto a los periodistas como a la ciudadanía en general”, determinó el estudio.

Los cambios de mano

Seis días después de la muerte de Hugo Chávez, Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión, confirmó la venta del único canal de Venezuela que dedicaba 24 horas de programación a las noticias y los análisis de opinión.

Este canal se ubicaba entre los actores que marcaban la polarización política del país, pues no escondía su simpatía por las fuerzas políticas de oposición. Sin ruborizarse, Zuloaga admitía, en una carta abierta a los trabajadores de la planta, que la televisora se las había jugado todas para que Henrique Capriles ganara las elecciones presidenciales en las que se enfrentó a Hugo Chávez, el 7 de octubre de 2012. “En Globovisión lo hicimos extraordinariamente bien y casi lo logramos, pero la oposición perdió”, confesó.

La venta de Globovisión se materializó sin inconvenientes aparentes. El medio continuó sus operaciones bajo la misma habitación otorgada por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, aun cuando el artículo 17 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones establece que los permisos no son intransferibles. Hubo, eso sí, algunas turbulencias importantes en la plantilla, de la que desaparecieron algunas de sus caras más reconocidas.

Las movidas continuaron. Tres meses después, el 3 de junio, Miguel Ángel Capriles, presidente de la Cadena Capriles, convocó a sus trabajadores a una reunión en la redacción. El motivo era confirmar la compra de la empresa por parte de nuevos accionistas que vendrían a manejar los diarios Últimas Noticias, Líder en Deportes y El Mundo, Economía y Negocios. Hasta ese momento, esta era la corporación de medios más grande del país.



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