Irresponsables y ególatras en el poder

Fecha: 27-11-2017 09:55 AM

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Por Mayte Navarro S.

Universidades y Academias han advertido al Gobierno venezolano, desde hace mucho tiempo, que sus políticas son equivocadas, anacrónicas y destructivas. Primero fue Hugo Chávez, quien gozó de una abundancia de divisas, pero al igual que hace quien favorecido por la suerte se lleva el gordo de Navidad y se convierte en el dador de gustos de la familia sin reparar en el saldo que le queda, cuando Chávez se da cuenta, los precios del petróleo estaban en el piso y no se había hecho ninguna reserva. Nuevamente la fábula de Esopo, la de la cigarra y la hormiga, se cumplía. Pero los responsables del fracaso, lejos de solicitar  asesoramiento con expertos se enfrascaron en sus teorías y programas obsoletos y siguieron aferrados a la egolatría y al populismo evadiendo su responsabilidad, culpando a opositores y a los Estados no aliados del fracaso generalizado en todos los ámbitos.

Con la llegada al poder de Nicolás Maduro la situación ha llegado al borde de la tragedia nacional. Inmaduro como gobernante y carente de una sólida formación como estadista, ha desarrollado su gobierno a través del rol de dictador. No sólo se enfrenta a la comunidad internacional para insultar ante cualquier alerta, sino que junto a su camarilla se ha ocupado de aplastar  los derechos básicos de todos los ciudadanos. Su desconocimiento lo ha llevado a pisotear la Constitución a hacerse oído sordo ante cualquier reclamación o solicitud y hoy el país está sumido en una de las crisis más grandes de su historia, mientras que se derrocha el poco dinero que queda en dádivas que hacen cada vez más dependiente a gente del gobierno, se aplican leyes que no sólo cercenan el brazo productivo del país sino que ha causado una fuga de cerebros y mano de obra calificada nunca vista.

En el foro Perspectivas para 2018 realizado en la Universidad Católica, el grupo de expertos que allí se reunió recordó que  las reservas internacionales pasaron de $30.000 millones a menos de $10.000 millones; la caída de  36% del Producto Interno Bruto en los últimos 4 años, lo que ha originado la terrible escasez generalizada, expresión de la debacle del aparato productivo. La inflación es de 50% mensual, los precios de los productos se duplican semanalmente y la deuda externa pasó de $27.000 millones en 2006 a más de $120.000 millones en 2017 y no hay capacidad para pagarla.

La clase media empobrecida ya no sabe cómo enfrentar la situación, y lo peor es que no se están asumiendo las medidas que puedan detener este caos que produce diariamente muertes por las carencias alimenticias y de medicinas que azotan a la población.

Los expertos proponen como salida unificar la tasa de cambios múltiples, sanear las finanzas de PDVSA y sincerar el precio de servicios y productos como la gasolina. Pero los responsables en dar el primer paso sólo ven que se pone en peligro el dominio del poder absoluto que ellos ejercen y no acceden. El resultado, el que presentó el sociólogo e investigador Luis Pedro España, quien advierte cómo la aguda crisis económica nacional ha sumergido a la mayoría de la población en la “pobreza estructural”, porque ha anulado la capacidad de satisfacer sus necesidades básicas.

 “Las familias venezolanas, dice, llevan 4 años reduciendo el consumo de bienes imprescindibles y muchas de ellas están entrado en una etapa diferente de empobrecimiento con consecuencias irreversibles en términos de salud, desnutrición y deserción escolar. Está aumentando la brecha de desigualdad entre los estratos sociales y el problema es más grave en zonas semiurbanas y rurales”.

Entonces hay un solo camino, reformar la economía para  poder revertir la actual crisis que vive Venezuela. El Gobierno tiene la última palabra y sólo Nicolás Maduro y su gabinete serán responsables de esta tragedia que se llama Venezuela.

(*) Miembro de Expresión Libre

mayte.navarros@gmail.com



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