Joyas de Imitación

Fecha: 18-11-2016 06:56 PM

Fidel abogado

Por Josué D. Fernández (*)

 

Un capítulo adicional de “no es lo que usted cree” se está escribiendo en estos días desde Nueva York, donde se trata con la labia de costosos abogados,  de demostrar una hipótesis de secuestro malintencionado contra inocentes parientes cercanos de la pareja presidencial de República Bolivariana, acusados aquellos de complotar para introducir drogas en territorio norteamericano. Una repetición más del conocido guión extraído del manual castro-comunista, para el que cualquier hecho,  argumento o persona que le desagrade surge simplemente de “conspiraciones de la derecha”, “ataques del imperio”, o “agresiones premeditadas de guerras económicas para asfixiar a pueblos que viven en felicidad suprema, rescatados del capitalismo”.

Las deducciones anteriores se derivan de noticias que salen del proceso de juicio a cargo de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en el que aparecen acusados dos hombres de asociación para el delito de tráfico de cocaína a los EE.UU. valiéndose de un despacho de 800 kilos. Ambos con apellido Flores, repetido con frecuencia en el régimen que no esconde la preferencia de sus funcionarios públicos para dar empleos a familiares o amigos, sin importar el mérito para ocupar el cargo, sino su lealtad o alianza.

Por si los vínculos no eran suficientes para establecer conexiones de los indiciados con la cúpula  oficialista, al ocurrir su detención en Haití, hace un año, también se le encontraron pasaportes diplomáticos. Con esas evidencias, aunque primero se hicieron los locos, la reacción del régimen se fue produciendo poco a poco mediante declaraciones de altos personeros, hasta que la misma presidencia habló para desvelar su  versión de la privación ilegítima de libertad de sus allegados consanguíneos. De alguna manera, en el procedimiento de la brigada antidroga se había desconocido el verdadero precio de las joyas humanas incautadas.

A diferencia de lo que se ve corrientemente, en especial cuando se descubre que alguien anda en algo inapropiado, sus familiares se apuran a disculparse de cualquier agravio que haya podido cometer el deudo, alegando que eso no lo habría aprendido en su casa. De tal manera, entre los suyos se comienza a asegurar que por la afiliación a la honradez desde pequeño, el acusado no sería más que una “joyita” de quilates disminuidos, pero en el fondo una buena persona criada con valores, pero de mala conducta temporal, por flaquezas de la edad quizás, como ha sugerido en el juicio la defensa de los Flores.

Situando la balanza en la mitad, la causa de desafueros individuales se ampliaría con los pesos del ejemplo en el hogar, la educación recibida y la influencia de amigos y conocidos.  En ese sentido, cabe la pregunta de en qué momento los menores  dieron la espalda a su patrimonio de valores originales, y armados de “pistolas de juguete” acogieron como normales los visibles abusos de poder de los mayores, las riquezas de repente, los lujos y excesos desconocidos, y el presenciar la ocurrencia de delitos sin ningún castigo.  Seguramente si son o si fueron joyas, pero de rebosada imitación al final.

Se hizo tarde ahora para argumentos válidos en contraposición al desprestigio y la falta de credibilidad y confianza que se expresa desde afuera en voces autorizadas como la del ex presidente de Costa Rica, y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias,  quien ha declarado días atrás que "lo que tiene Venezuela es un narco-estado; muchos de los altos funcionarios de ese gobierno han estado involucrados en narcotráfico y saben qué futuro les espera cuando abandonen el poder”.

 

(*) http://comunicadorcorporativo.blogspot.com/

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