La Isla de la Fantasía

Fecha: 05-10-2016 12:33 PM

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Carlos Roa (*)

Cuando sobran petrodólares y faltan escrúpulos, todo se puede. Incluso ir mucho más lejos de la manipulación de la información: es posible construir una “realidad” a la medida.

El sueño de cualquier gobierno con escasos frenos democráticos se materializa en Venezuela. Hay dinero de sobra, aunque el petróleo baje, para ordenar una puesta en escena que tenga la talla de la más insólita fantasía.

Y eso fue lo que hizo la administración de Nicolás Maduro en Margarita para la XVII Cumbre de los Países No Alineados el pasado mes de septiembre. Las islas, por su condición geográfica, parecen ser los lugares ideales para experimentos de este tipo. Pregúntenles a los cubanos.

Parafraseando un antiguo y exitoso programa televisivo, la ficción que se escenificó en Margarita bien podría titularse “La Isla de la Fantasía”.  Para quienes no lo recuerden, se trataba de un show en el que excéntricos millonarios pagaban lo que fuera por materializar sus excentricidades en una bella ínsula. ¿Coincidencias?

El primer paso de los preparativos fue, por supuesto, incomunicar por aire y mar al territorio escogido para la farsa. Nada entraba al lugar sin atravesar por el control y la aprobación de las fuerzas del régimen. ¿Qué se causaron incontables molestias a los margariteños? ¿Y eso a quién le importa?

Como si se tratara de una superproducción cinematográfica, llegaron desde escenógrafos a pintar brocales y reponer bombillos del alumbrado público, hasta los extras y comparsas que improvisaron un sórdido campamento en carpas al aire libre; un trastocado Woodstock rojo rojito donde, según vecinos y twitteros recogidos por el portal Notitotal, hubo sexo y drogas… pero no rock and roll.

El “catering” tampoco faltó. Arribaron toneladas y más toneladas de exquisitos alimentos ante los indignados ojos de los habitantes castigados por la escasez nuestra de cada día. Iban destinadas no solamente a los variopintos invitados internacionales, sino a los 14 mil efectivos de fuerzas de seguridad destinados a la tragicómica –e imposible- misión de evitar cacerolazos como aquel vivido días antes, cuando el mismísimo “Gran Hermano” perdió los estribos en público.

Incluso volvió el agua, toda una noticia para una población que la roba en tobos de las piscinas, intentando suplir las necesidades básicas en sus respectivas casas. El 26 de agosto pasado, Oscar Jiménez, en el portal disidente del oficialismo Aporrea, citó la llegada de 150 camiones cisterna a territorio insular.

Y por supuesto, cuando escasea el pan, hay que arreciar con el circo. La cumbre de MNOAL por poco se convierte en un musical de la talla de “La Novicia Rebelde”. Maluma, Los Cadillac, Servando y Florentino, Sandy, Ilegales y Omar Acedo fueron parte del programa y sin duda se llevaron una buena tajada de los aproximadamente 200 millones de dólares que, según diversos medios de comunicación, costó el evento.

Pero –y hablando en términos de showbusiness- a la taquilla no le fue bien. De los 120 países anotados en el movimiento, solamente 5 estuvieron representados por sus jefes de Estado. Nos anotamos entre quienes creen que no es muy cómodo retratarse en grupo con un mandatario que tiene más rayas que un tigre.

Para colmo, la cosa con la ficción es que, como dice Héctor Lavoe, todo tiene su final. Los arroceros se fueron y el gobierno venezolano volvió a quedar frente a otros organismos internacionales más sólidos y menos manipulables, como el Mercosur y Naciones Unidas, con quienes tiene unos cuantos asuntos que resolver y que no van a bailar al compás que toque Miraflores, como sí hicieron los “hermanazos” del MNOAL. Quien vive de fantasías, siempre termina aislado.

(*) Periodista. Miembro de Expresión Libre



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