Las dimensiones de Gloria

Fecha: 08-10-2019 05:11 PM

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Por Luis Zambrano

A los periodistas, amigos  y  vecinos  de Caracas,  nos dio un inmenso placer asistir al bautizo del libro Dimensiones de la Comunicación y el Periodismo de nuestra querida colega Gloria  Cuenca, el segundo de su cosecha literaria. Nació entre libros y una mañana esplendorosa, teniendo como escenario  la biblioteca de La Plaza Los Palos Grandes  donde un mes antes Expresión Libre rompió la censura del gobierno con un evento humorístico de alta calidad. No quisimos hacer un resumen o una reseña del evento, porque se perdería el contenido de las palabras de la autora porque se trata de su propio análisis de la obra y de Juan Vicente, uno de sus alumnos quien sorprendió con una botella de vino  cosechado en los viñedos de su abuelo al Sur de Francia.

Gloria muy emocionada tomó la palabra para expresar:  “Estimados colegas, ex alumnos, amigos y familiares, buenos días, gracias por estar aquí. Me siento feliz y agradecida a las autoridades de esta hermosa biblioteca por permitir presentar mi libro aquí.

Les cuento  ideas, con relación al libro. El gran periodista que fue, Kotepa Delgado, escribía una columna, en el Diario “El Nacional”, que se llamó: “Escribe, que algo queda”. Conocí a Kotepa. Un maestro para mí, en el periodismo. Leía su columna.  Me dio  inspiración permanente. Sirvan estas palabras para reconocer, una vez más, su acción de “grande en el periodismo venezolano”.

        Terminé de escribir, “De regreso de la Revolución”;  continué reflexionando y escribiendo. Organicé  temas sobre los que quería escribir, especialmente los debatidos y planteados, en diversos espacios. Además de  contar experiencias y vivencias. Me di cuenta de la cantidad de cosas que tenía para contar y muchas otras ya escritas, por corregir y organizar.

 Así empecé a estructurar este primer Tomo de Dimensiones de la Comunicación y el Periodismo. Fue  valioso el feed back de Nelly Darwich, editora y colega, además y sin lugar a dudas, el de mis hijos, y  nietos, grandes y pequeños. Siempre me apoyan, bien sea al escucharme, al reírnos juntos o en los aspectos tecnológicos. Al escribir, me di cuenta:  escribir se volvió una tarea terapéutica.   

Expreso algunas  ideas en torno al libro: Lo explico en el prólogo, al usar el término  Dimensiones; no pude sino recurrir a la física, a la más elemental, la mecánica, de la que tampoco tengo ni remota idea. El concepto me sirvió. Una dimensión, “es un vector, una dirección” que atraviesa a la comunicación y el periodismo.

Según lo que pretendo explicar. Es probable que sea más fácil de entender si hablamos de una línea que surca a la comunicación y al periodismo. Presento, formalmente, cuatro. No las únicas. Sí, las que  consideré ajustadas a la realidad que nos avasalla, o pretende hacerlo, en este tiempo aciago.

 Hago, junto a ustedes, la presentación digital de “Dimensiones de la Comunicación y el Periodismo”. (Éticas, Políticas, Jurídicas y Pedagógicas) La cuestión me causa desazón.  El libro es virtual, básicamente; son pocos ejemplares impresos, lo que escribo es real, doloroso y angustiante, en muchos aspectos. Apasionante, sincero y emotivo en otros.  Se trata de la presentación y divulgación al público de un libro, la obra de una autora, quien les habla, que decide compartir ideas, sentimientos y reflexiones de lo que,  considera pertinente en su producción, periodística y comunicacional y transcurren 20 años: desde 1998 hasta 2018.Dice el tango: “veinte años son nada” No es cierta esa afirmación. Por bello y emotivo, que sea el tango.

No hay que creerlo. Hace años- un colega, ex alumno, excelente músico y cantautor, Alejandro Zavala- después de yo escuchar, una de sus canciones, desgarradoras de despecho, producto de una ruptura sentimental, se me salían las lágrimas. ¡Ingenua de mí! me asusté por la letra de la canción y se lo dije.

Tranquilo me respondió:” No creas lo que se dice en la letra de las canciones, muchas veces, los autores exageramos porque queremos conmover a los escuchas”. Lo logró. Me conmovió. Además de dejar de ser tan sentimental. Tal cual el tango, “Volver” que mi madre cantaba y con el que nos  arrulló muchas veces.

Solo ahora puedo refutar: 20 años son muchos. ¡Demasiados! Dos décadas, queridos asistentes: poco en la historia del país, mucho en la vida de la autora. Nada más, ni nada menos: El paso de adulto a la tercera edad. Sin eufemismos a la vejez, la ancianidad. Como lo demostró Einstein, todo es relativo.  

Vuelvo al libro. Recoge lo escrito, debatido, discutido y reflexionado en  las dos primeras décadas del siglo XXI- Al igual que las dos primeras del siglo XX, han sido terroríficas para nuestro país, nuestro pueblo y, especialmente, para nosotros los periodistas.

        A riesgo de parecer orgullosa, les diré: estoy  satisfecha por el libro es verdad; lamento que no sea impreso, suficientemente. Además, cuando estoy a solas conmigo, repaso  lo  visto y vivido en este hermoso y maravilloso país, en medio de la crisis humanitaria más terrible y con un régimen que se niega a reconocer su fracaso y que nos ha conducido a la ruina. Acude a la represión, la agresión, la censura y todas las formas habidas e inimaginables para limitar la libertad de información y de expresión.

No lo logra. No callamos. No logran someternos. Ustedes pensarán, ¿cómo es eso?  Les explico: como docente, como periodista, como mujer, madre, hija esposa, abuela, ama de casa, hermana y amiga que he sido, entre los múltiples roles que he desempeñado durante mi larga vida, he visto muchos momentos: luchas, fracasos y triunfos.

Fui una clara y segura opositora desde el 4 de febrero de 1992. ¡Recuerden conocía el monstruo, había vivido adentro! No imaginé jamás que  viviría esta situación. ¿Venezuela en manos del comunismo a la cubana? Imposible, pensaron muchos; tenía mis dudas, conociendo a los comunistas, sabía lo aprovechadores, manipuladores y embusteros que son.

       Recientemente, en cambio, para sentirnos orgullosos debíamos  remitirnos al pasado: al grupo glorioso  de la independencia, con Simón Bolívar como Jefe y Libertador,  junto a   sus otros acompañantes. Toda la lucha de la Independencia. La conformación de la República y su grandeza.

En el siglo XX, la Generación del 28 y la del 58. Nuestro orgullo por la democracia que- supuestamente- era sólida y verdadera, con los defectos naturales de un proceso tan complejo. Sin embargo, no lo veíamos así. Más bien una sociedad conflictiva y llena de errores, (como si esto fuera un pecado) ¿Sería por eso, se les ocurrió apoyar a un militar personalista, autoritario, comunistoide e ignorante?  Y, terminar el siglo, con las consecuencias que hemos vivido. 

No obstante, aquí y ahora, logramos reunirnos, no nos rendimos, seguimos adelante. Tenemos  generaciones de relevo que nos enorgullecen, ¡qué maravilla esa plétora de jóvenes demócratas! arriesgaron todo por Venezuela y la democracia. ¿Cómo no sentirme orgullosa? ¿Cómo no tener Fe? ¿Cómo no sentir seguridad con líderes cómo los que tenemos? Cuidado con volver a aquel tiempo, del cual nos sentimos arrepentidos, al atribuirle todos los males al líder, en ese caso Carlos Andrés Pérez.

 Olvidamos la condición humana y nuestro ethos. Es decir, nuestra  forma de ser, la de los venezolanos. Hipercrítico y deslenguado. Espero y confío que hayamos crecido para hacer un balance justo y adecuado de lo que hemos vivido y padecido. Construir de una vez la verdadera república con la que soñamos todos.

La división es nefasta, el odio entre nosotros peor.  Ese resentimiento que observamos y que nos ha llevado a esta situación, debemos sanarlo. De lo contrario todo será más complejo y difícil.    Vuelvo al libro. Les he comunicado mi orgullo, satisfacción y alegría; además hay un aspecto complicado. La mezcla de emociones: sufro, como se  imaginan.

Además del tormento por nuestro amado país, tengo otras razones, Mi hijo Adolfo, su esposa e hijos están fuera, mis 4 nietos, repartidos por el mundo La tristeza y la nostalgia me invaden. Remato, con otra congoja: Apasionada de Gutenberg y su genial invento, los tipos móviles.

Sueño con las letras impresas, con hojear las páginas de los libros, con repasar las lecturas que me han impactado, ¡ah, que de anhelos! quiero escuchar de los labios de mi padre, la poesía que leía y, con sus manos morenas, que amaba, oía y  descubría como rasgaba una hoja de papel, con un exfoliador. Muchos no saben a qué me refiero. Era así. Había muchos libros que había que “exfoliar” para leerlos. Pertenezco a la llamada “Galaxia de Gutenberg”. Mientras, los jóvenes pasaron, con relativa facilidad a lo digital. Algunos  colegas,  decían con sinceridad: no leo periódicos -antes de esta debacle-“ todo  lo sé, vía Internet”.  

Acceder a la información noticiosa, en estos momentos, resulta vital.  Encontrarán el texto de una periodista apasionada y también  desesperada, por la ausencia de la Libertad de Expresión y de Información. Mortificada al final de la vida. Al ver a nuestro país  destrozado por una banda de gente sin escrúpulos, llenos de resentimiento y odio, adscritos a una ideología fracasada, anacrónica y fuera de cualquier pensamiento serio, científico, actual.

Hay que dejar constancia de que esto dijimos y explicamos. Espero que lo comprendan cabalmente al leer las páginas de estas Dimensiones. He pedido a un querido ex alumno, el Dr. Juan Vicente Gómez la tarea de hablar sobre el libro. Agrego un comentario. Está dedicado, este Primer Tomo, porque habrá un segundo, a mi hijo Adolfo Herrera Cuenca, músico y comunicador. Emigrante en los Estados Unidos desde hace 3 años y medio, con su familia, esposa e hijos, como he dicho. Con sensibilidad de artista, percibió el desastre que se aproximaba. 

Extraordinario percusionista y baterista,  por petición mía y de su padre, cursó estudios de Comunicación Social y se graduó. Es mi colega, y no quiere saber nada de nuestra profesión, para mí, la mejor del mundo.  Adolfo ha logrado que ame los tambores, el cajón peruano, (ahora flamenco) las sonoridades que surgen de esos instrumentos maravillosos. Lamento que no esté aquí. Ha servido de presentadora mi hija, la Dra, Marianella Herrera, médico nutriólogo, investigadora, comunicadora innata y maravillosa esposa, madre e hija, méritos fundamentales, que se deben destacar en estos tiempos difíciles. ¡Gracias por escucharme y por estar aquí! Oigamos al Dr. Juan Vicente Gómez S, Gracias.”

El tataranieto

Juan Vicente Gómez es un representante de las nuevas generaciones de periodistas, ha tenido una destacada actuación en la radio y otros medios de comunicación, especialmente en Redes Sociales con una visión muy crítica del ejercicio del periodismo en momentos cuando las fuerzas antidemocráticas intentan destruirlo. Juan Vicente tenía a su lado una botella de vino portadora de historia política de Venezuela. Su abuelo, Gonzalo Gómez Bello, fue el hijo menor del General Juan Vicente Gómez. Era uno de sus consentidos pero lo notaba rebelde porque tenía ideas libertarias, no acordes con las de su padre amo y dueño de Venezuela. Al morir Juan Vicente Gómez, Gonzalo tuvo que salir del país rumbo a Francia donde se dedicó a la agricultura de la uva y a producir vinos.

Estando seguro de regresar a Venezuela trajo en sus baúles algunas cajas de vino y una de esas botellas sirvió como gesto simbólico para bautizar el libro Dimensiones. Juan Vicente, el tataranieto, nos habló en estos términos: “Gracias estimadísima profesora, debo también empezar agradeciendo al público que nos acompaña, a la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Chacao y a la Biblioteca de los Palos Grandes, pero sobre todo a usted por haberme pedido que le presente a este recién nacido de tamaña dimensión.

En sus dos publicaciones más recientes, las dedicatorias de Gloria han sido a sus hijos, a Marianella en de

Regreso de la revolución, hace 4 años; y a Adolfo Humberto ahora, unos hijos con los que me siento hermanado al recibir el honor de bautizar este libro y con los que comparto la dicha de haber disfrutado la compañía, protección y el afecto de sus padres; primero Adolfo Luis, mi mentor académico, y luego Gloria, casi simultáneamente.

Gracias de nuevo querida profesora por escogerme para presentar el libro y permítame la licencia de echar el cuento de cómo llegamos aquí...     

El día en que Gloria llamó para pedir estas palabras,  me ofreció el bautizo virtual de un bebesote,  recién parido en el ciberespacio,  que ya estaba en la incubadora de una tal Clínica Amazon.

Dimensiones de la comunicación y el periodismo podía verse entonces en el retén de neonatos literarios tras el cristal de la plataforma Kindle, previo pago de tres dólares, y también podía tocarse, en su versión Paper Back, pagando 13 para que la cigüeña de algún courier lo asegurara en entrega puerta a puerta.

"Esta profe si es vanguardista" pensé yo...

Les confieso que a mí, treinta años más joven que Gloria, no me gusta leer en kindle. Por más avance tecnológico que haya nadie me va a quitar el placer de leer en físico, la manía de sentir el papel, subrayar y hacer notas, colocar banderitas y avanzar con comodidad pa*lante y pa*atrás.

La lectura inicial que tuve de este material fue a través de una computadora.

Cuando Gloria me honró asignándome esta presentación le pidió a Nelly Darwich que me pasara por correo el archivo PDF del libro y apenas terminé de revisarlo empecé "a conspirar" con esta otra ahijada académica de la profe buscando presupuestos para publicarlo.

Dimensiones de la comunicación y el periodismo es una compilación de artículos, ponencias, conferencias y discursos gestados durante las últimas dos décadas, esos tangueros 20 años ya aludidos que representan tanto para Venezuela: el terremoto político, el deslave moral o la hecatombe sanitaria, alimenticia y financiera.

Las reflexiones que ofrece este libro tienen más pertinencia que nunca cuando se abordan los aspectos éticos, jurídicos, políticos y académicos de la comunicación y la profesión periodística en tiempos de restricciones a las libertades fundamentales y en presencia de constantes atropellos a los DDHH.

El libro es una joya, les prometo, y por ello hicimos el esfuerzo de publicar este puñado de ejemplares, una especie ya de serigrafía que pudiésemos enumerar del 1 al 50 esperando la valiosa firma de la artista.

Me prometí no adelantar contenidos sobre lo publicado, frecuentemente los amigos me critican por "hacer spoiler" a las cosas, casi siempre cuento el final de las películas, pero hoy no hablaré más del libro sino que procederemos a bautizarlo

con esta sorpresa que le traigo a Gloria, envuelta aquí...

Roble Chene

ESTANCIA ENTRE ROBLES, ROBREDAL, una propiedad que perteneció a mi familia hasta el año 1962 cuando el abuelo Gonzalo decidió volver definitivamente al país. (En el sello de la botella aparece el escudo de Venezuela junto a la denominación de origen "Medoc", en un sur de Francia hoy hipotecado a los consorcios mayormente japoneses que actualmente dominan las exportaciones vinícolas en esa región.) 

Cosecha del año 62, la misma época en que este mujerón con aguda claridad de objetivos se enamoró de aquel altísimo colega que conoció en la redacción de El Clarín. "Me voy a casar con Adolfo", le dijo a su madre, y la dejó pasmada.

ROBLE, en alusión a Gloria, permite una metáfora de fortaleza, un carácter a prueba de balas, a prueba de comunismo, maoísmo y sus variaciones tropicales: templanza en contra de los Castro, Chávez o Maduro;

e incluso una fuerza física y mental asombrosas, cuando ya lleva como 20 años de ñapa luego de haber superado aquel cáncer que puso en jaque su vida.

Ayer nos tomamos un café ultimando detalles para esta presentación. Le pedí que pensara en algunas palabras a manera de cierre y quisiera que fuese ella quien cerrara el bautizo. Por favor venga un tango, profe querida, y déjenos un bis con lo que tenga a bien contarnos. Muchas gracias.”

En este sencillo pero significativo bautizo de Dimensiones de La Comunicación, estuvo presente entre otros, los miembros de Expresión Libre y de Periodistas y Punto.  Foto. Ivonne Andara



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