Los asnos del CNP

Fecha: 20-05-2008 11:30 PM

El ministro Izarra, quien no tiene idea de lo que son las luchas gremiales de los periodistas venezolanos, dice que el CNP es una organización cuartarrepublicana y debe estar tres metros bajo tierra.

Mario Villegas (Tomado de El Mundo)Cada día, voceros oficiales cometen más y más desatinos verbales, cuyos efectos son justamente contrarios a los esperados por sus autores. Uno de los más recientes y protuberantes es el del ministro de la Defensa, Gustavo Rangel Briceño, quien calificó de cobardes y burros a los militares que se declaran institucionales.

Burro.jpgAhora viene el ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, a decirnos que el Colegio Nacional de Periodistas es una organización de la cuarta república y debe ser enterrada.

Desde hace décadas vengo escuchando la tesis de que en Venezuela los burros se están acabando. Pero el ministro Rangel Briceño ha venido a demostrar que los asnos no están en extinción. Ha calificado de tales a los militares que no asumen abiertamente posiciones políticas, obviamente a favor del gobierno. Intuyo que los uniformados de auténtica vocación institucional, a quienes el funcionario considera cuadrúpedos, constituyen la especie más numerosa en el seno de la Fuerza Armada, donde me dicen hay mucho desagrado con este claro desprecio que hacia sus compañeros de armas exhibe nada menos quien debería liderar la defensa nacional en caso de una agresión externa.

Lo mismo pasa en el gremio de los comunicadores sociales. El ministro Izarra, quien no tiene idea de lo que son las luchas gremiales de los periodistas venezolanos, dice que el CNP es una organización cuartarrepublicana y debe estar tres metros bajo tierra. Claro, el ministro tiene en mente su proyecto de hegemonía comunicacional, para el cual un CNP revitalizado sería un estorbo.

Paradojas de la vida: con su provocación el jerarca oficialista no ha logrado otra cosa que contribuir a despertar de su letargo a muchos periodistas que seguramente no le encontraban utilidad a la organización gremial pero hoy la ven como un importante instrumento de defensa ante las agresiones del poder a las libertades de expresión e información, ya sea que vengan de parte del gobierno o de los dueños de los medios, así como una herramienta para el mejoramiento profesional, la elevación de sus compromisos éticos y la conquista de adecuadas condiciones de vida y de trabajo.

En una masiva y entusiasta reunión de periodistas con miras a las elecciones gremiales, me pronuncié en defensa del CNP y de su vigencia como institución de la sociedad democrática. En ocasiones he escrito sobre el grave estado del CNP y la necesidad de resucitarlo, fortalecerlo y modernizarlo, tarea que corresponde a los propios periodistas con el ojo y el oído puestos en las aspiraciones populares. En esa tarea deben estar fuera las manos del gobierno y de factores empresariales que coinciden en matar o -si pudieran- en poner a sus pies a las organizaciones gremiales de los periodistas.

Por fortuna, los comunicadores no llevamos uniforme y no estamos forzados a callar como la tropa o la oficialidad. No importa que por defender a nuestra institución también nos llamen cobardes y burros. Pero no se confíen: somos muchos los asnos que no vamos a dejar morir al CNP ni a tener la cobardía de aceptar hegemonía comunicacional alguna, sea cual sea el signo de sus promotores.

SOBERANIA. Rechazo con todas sus letras la invasión de una aeronave norteamericana al espacio aéreo venezolano, así como la presunta incursión, accidental o no, de tropas colombianas en territorio nacional. El compromiso patriótico en defensa de la soberanía nacional está por encima de cualquier diferencia política.

Eso sí, el gobierno venezolano también está obligado a respetar la soberanía de los demás países, la cual no consiste sólo en la inviolabilidad de sus territorios.


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