Los desafíos informativos del 30A y 1M

Fecha: 05-05-2019 09:52 PM

Guaido

Por Gregorio Salazar (*)

Por donde quiera que se le mire, los sucesos del pasado 30 de abril y el 1 de mayo en Caracas están cargados de una enorme significación y de repercusiones políticas que los convierten en grandes hitos de este período de la historia venezolana que, liderado por Juan Guaidó, busca desde enero poner fin al régimen ilegítimo y antidemocrático de Nicolás Maduro.

No es el propósito de estas notas profundizar en el orden de lo político, pero no quisiéramos dejar de destacar que la fuga de Leopoldo López, el preso político venezolano más conocido internacionalmente, su posterior aparición en el Distribuidor Altamira en compañía del presidente interino Guaidó y un grupo de militares para llamar a las fuerzas armadas y a la población a  sumarse a un movimiento popular de rechazo a la dictadura, es un hecho sin precedente en nuestra historia y en nuestra región.   

Con toda la temeridad de esa riesgosa jugada política, el balance arroja que el régimen de Maduro mostró signos inequívocos de debilidad: López está refugiado en la embajada de España, cuyo gobierno ha adelantado que no lo va a entregar, y desde allí ha fustigado a la cúpula gubernamental; Guaidó duplicó su apuesta frente al gobierno usurpador e increíblemente sigue en libertad y la presencia militar resultó un asomo de las resquebrajaduras que en ese campo pueden estar en proceso en el entorno de Maduro. A ello hay que agregar lo más crucial e importante: la determinación con la que el pueblo hizo presencia multitudinaria en la calle, frenando cualquier respuesta violenta contra los líderes.

El análisis político del episodio ha dado y dará mucha tela que cortar en las próximas jornadas, pero particularmente lo que queremos destacar son los aspectos noticiosos de semejante suceso, su valor e importancia desde el punto de vista de los contenidos informativos y de documentación gráfica, sobre todo en el campo de los registros audiovisuales. Son estas las oportunidades estelares cuando el periodismo recoge y presenta la historia viva, crepitando en tiempo real ante los ojos del público, privilegio sin igual que no tuvieron los terrícolas de otras épocas incluso ni tan remotas de la humanidad.  

Ese es un aspecto en positivo, una cobertura mediática con esas características de esos hechos históricos. El otro, triste, inaceptable y condenable es la censura y la autocensura que de manera impúdica y desembozada impuso el régimen. En cuanto a la censura, CNN fue sacada del aire cuando transmitía en vivo por cable, sin embargo, su versión en español podía seguirse a través de la internet. Y una emisora radial histórica y de tanta audiencia como RCR fue silenciada y ahora quedó refugiada en la web.

Pero lo más deplorable y pernicioso ha sido el triste papel de los medios audiovisuales y en especial de los otrora grandes canales de la televisión privada. Sólo referencias escuetas, lectura de tuits, escasos avances y, eso sí, la profusión de declaraciones a lo largo del día de los personeros de la dictadura.

Qué triste papel ese al que han quedado reducidas plantas tan importantes, pero se entiende que no es gratuitamente. En algunos hay temor a las represalias y por lo menos en uno, Globovisión, está claro que son intrincados los nexos que en el pasado reciente han atado a su dueño a los manejos irregulares de jerarcas del gobierno.

El otro aspecto a destacar en la posibilidad de cada individuo de tomar su propio registro, que aún cuando no sea procesado con criterio periodístico sirve de valiosísimo insumo fotográfico y audiovisual al periodismo profesional en los portales de noticias y en otras redes sociales.  Allí hubo un estallido informativo amplio y nutrido, retazos también de historia viva tomados por testigos de excepción, pueblo protagonista,  que en la medida en que se sistematice su ordenamiento y archivo perdurarán en la memoria histórica del país para uso y aprendizaje de futuras generaciones de venezolanos.

Son justamente las redes sociales las que en Venezuela abren rendijas, fisuras, brechas cada vez más amplias, a la oprobiosa hegemonía comunicacional que ha tratado de implantar el chavismo,  esa que por un lado busca copar todos los espacios mediáticos con una enorme parafernalia estadal y, por el otro, va silenciando, destruyendo, amordazando toda competencia informativa desde el sector independiente.

 Pues bien, no sirvió como se esperaba en esta oportunidad a pesar de los estropicios. Periodistas, medios y ciudadanos en las redes llevaron al país y al mundo lo que pasó el 30 de abril con Guaidó y López y luego durante la sangrienta oleada represiva del 1 de mayo, que también fue dirigida inclementemente contra los reporteros, varios de los cuales resultaron heridos. Son pedazos de historia viva que han venido a incrementar el profundo repudio que contra la dictadura venezolana siente el mundo libre.

(*) Miembro de la directiva de Expresión Libre



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