LOS FLASH-MOB

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

Marina WalkerImagínese la Plaza Independencia un sábado a la mañana. A las 11.15, en punto, unas 200 personas convergen en la fuente. Miran sus relojes. Ahora todos sacan un paraguas, lo abren y comienzan a gritar ¡Salud! ¡Salud!, y a caminar en círculos. A las 12 cierran los paraguas y se dispersan rápidamente, sin decir palabra.

Ahora trasládese al Mendoza Plaza Shopping un viernes a la noche. Cerca de 150 personas se reúnen frente a los cines a las 21.12, en punto. Miran sus relojes. Ahora todos están marchando como robots por el lobby del Village. Son mujeres, varones, estudiantes, profesionales, desocupados. A los cinco minutos el grupo se dispersa y todo vuelve extrañamente a la normalidad.

Bienvenidos al fenómeno "mob" o de multitudes, el último grito de la moda para los cibernautas. Con apenas un par de meses de existencia, las congregaciones de multitudes convocadas a través del correo electrónico para realizar alguna actividad sin sentido en un lugar y hora determinados y luego hacerse humo, se extienden por todo el planeta.

Un jueves reciente, en Nueva York, unas 200 personas se reunieron en Central Park, frente al Museo de Historia Natural, y comenzaron a cantar como pájaros, al unísono y por unos cinco minutos. Era un "flash-mob" (éste es el término en inglés), sin embargo no fue el primero. Según los registros, el evento fundador se realizó el 17 de junio de este año cuando más de 100 neoyorquinos en busca de "la alfombra del amor" se reunieron en alrededor de una alfombra oriental en la conocida tienda Macys. Después de alabar en voz alta sus cualidades de diseño y textura abandonaron el lugar. Sí, adivinó, flash mob.

Algunos dicen que el fenómeno, iniciado por un sujeto que se presenta como "Billy" y que fue quien organizó el primer evento, es una reacción a los controles y regulaciones impuestas en este país después los atentados a las Torres Gemelas. Algo así como una forma inocua de desobediencia civil. Otros, incluidos muchos mobers, no calan tan hondo: "Es sólo diversión, simple y tonta diversión", dice un mober que va por el nombre de "Amigo", y que está organizando un encuentro para setiembre en Filadelfia. Mike, de Brooklyn, y testigo del primer evento, arriesga algo más en una entrevista publicada hace pocos días: "El fenómeno tiene elementos de anti-consumismo, parodia de protesta social, arte y excentricidad. Cada participante toma lo que le viene mejor".

Los memoriosos dicen que el fenómeno tiene un antecedente en los ‘60, cuando el locutor de radio norteamericano Jean Shepherd convocó a sus oyentes a reunirse frente a un edificio quemado a una hora determinada. Cuando llegó la policía para verificar el motivo de la aglomeración nadie pudo explicar por qué estaban ahí.

Mientras las mob se extienden por todo el mundo -el primer evento europeo fue el 24 de julio pasado, en Roma, cuando unas 300 personas entraron (todas juntas) a una casa de música y comenzaron a pedir títulos inexistentes- ya hay cerca de 160 grupos de fans de este fenómeno en los grupos de discusión de Yahoo.

En el sitio www.smartmobs.com se reúnen los seguidores del escritor Howard Rheingold, autor del libro Smart Mobs: the next social revolution (Multitudes inteligentes: la próxima revolución social). Allí, Rheingold predijo que, gracias a la tecnología, multitudes de personas podrán reunirse temporalmente en torno de temas de interés común.

Pero las "flash mobs" poco parecen tener que ver con las "smart mobs". "¿Ninguna de estas personas (los flash mobers) cree en algo por lo que realmente valga la pena juntarse?", dice un cibernauta que se presenta como YllabianBitPipe en el sitio slashdot.org. Rheingold explica en su página web que los flash mobs por ahora son sólo grupos de personas buscando hacer algo estúpido y diferente. Pero no descarta que el fenómeno pueda devenir pronto en "activismo político".

En Argentina, sin ir más lejos, un sinnúmero de protestas sociales se organiza desde diciembre de 2001 a través de grupos de discusión en Yahoo o sitios web como cacerolazo.com.

De todos modos, los cultores de la flamantes "flash mobs" por ahora sólo quieren comer bananas frente a una máquina de lavar ropa en una tienda por departamentos, como hicieron hace poco en Dortmund, Alemania. Ah, y ya aparecieron los "anti-mob" (o anti-multitudes), que proponen hacer de determinados espacios públicos, en un momento acordado, un sitio fantasma. ¿Está listo para participar de un "no-evento"?


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