Los medios ante la coyuntura

Fecha: 10-07-2018 07:01 PM

Edgar julio

Por Edgar Cárdenas (*)

Los medios de comunicación no solo deben informar y educar, también son un mecanismo contralor de las actuaciones de los gobiernos y para ello deben existir garantías de acceso a la información pública. Hay que reconocer que en el camino surgen desviaciones que afectan no solo la credibilidad de los medios sino a la democracia misma.

Juan Benavides Delgado, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en su trabajo “Los medios de comunicación en la actual coyuntura. La necesidad de rectificar”, señala que los medios se definían y representaban a través de conceptos como el de neutralidad, independencia o el de ser canales de distribución de la información. Añadiendo que hoy día no cabe hablar de neutralidad ni independencia porque todo depende de la interacción que dichos medios establezcan con otras organizaciones.

Hay una realidad incuestionable, los medios en la actualidad han desarrollado un conjunto de relaciones político-económicas que afectan su credibilidad y transparencia. Sin embargo, no puede plantearse la tesis de la neutralidad, imparcialidad u objetividad como condición obligatoria en el ejercicio periodístico.

El viejo modelo del ejercicio periodístico llamado paradigma de la responsabilidad social, desarrollado en Estados Unidos a finales de la década de los 50; pregonaba la objetividad, imparcialidad y veracidad como elemento fundamental del trabajo periodístico. Según este criterio, al público hay que servirle hechos puros, sin que en la noticia aparezca ningún elemento obtenido de la opinión, pareceres o sentimientos del periodista.

El ser humano no es una máquina, por ende el periodista no puede ser objetivo, ni imparcial. En todo caso está obligado a ser equilibrado. En la sociedad actual, el lector o usuario exige no la simple narración fría de un suceso, sino ayuda para interpretarlo y entender los hechos, esa es la labor del periodista.

¿Cómo ser objetivo o imparcial frente al atropello del Estado? ¿Objetivo frente a violaciones de los derechos humanos?

Hay una responsabilidad pública porque el periodismo está investido del poder que da la información, como de su capacidad para promover el ejercicio de la ciudadanía.

Cuando los medios difunden unos hechos y desechan otros de acuerdo a criterios noticiosos, el periodismo asume una función delegada por el colectivo social; por lo que ofrecen el hoy, el presente en informaciones que alimentan la agenda pública.

En medio de la crisis política e institucional venezolana, los medios corren el riesgo de direccionarse hacia estereotipos de la vida pública, así como a desempeñar papeles que no corresponden, como por ejemplo pasar a formar parte de la actuación política, lo que también implica un peligro para el sostenimiento de las democracias.

En el campo educativo, debe surgir una transformación en las escuelas de comunicación que garantice espíritu crítico, así como una visión comprometida con el quehacer diario del ciudadano. No solo es la capacitación en el área profesional, se trata de preparar ciudadanía para el cambio, la convicción en la democracia como sistema de gobierno.

Es necesaria una rectificación de los medios, para lograrlo se requiere la participación del periodista para recuperar el prestigio y credibilidad de aquellos. Debe retomarse la bandera de la búsqueda de la verdad, la pluralidad y la convicción de que la primera obligación del comunicador es con la sociedad y no con los dueños de los medios, ni empresas o gobiernos.

(*) Miembro de Expresión Libre



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