Luis Zambrano: Cuando se ataca a la prensa se le da oxígeno a la corrupción

Fecha: 07-10-2015 06:33 PM

Corrupcion

Cuando analizamos la evolución del  plan hegemónico comunicacional del gobierno a través del tiempo, no cabe duda que ha sido  la fórmula perfecta  para  favorecer,  amparar y dar oxígeno a  la corrupción, generando miedo en  quienes  intenten desenmascarar las tropelías  de los funcionarios.

La censura y el atropello a la libertad de expresión, no es un invento criollo, es conducta  propia  de los dictadores  tanto de derecha como de  izquierda.  Los ejemplos  sobran, tenemos a  los rusos, Pinochet, Videla, Franco, Mussolini o Hitler, Cuba y  Venezuela.

Como el dictador se concibe un plan para meterle la mano a los dineros públicos y hacer con ello lo que se les antoje, tiende el cerco para evitar la crítica o la denuncia. Los dictadores  se van blindando con poderes sumisos, especialmente el legislativo para que elaboren leyes a su medida, y el judicial para evitar que los jueces condenen a los ladrones del gobierno.

Los dictadores no pueden convivir con la libertad de prensa, la libertad de pensamiento, permitir el acceso a las fuentes oficiales. Pero especialmente los dictadores de izquierda, paralelamente van conculcando otras libertades o derechos, especialmente las económicos, porque es la mejor manera del control social. La comida barata o regalada te la doy si me apoyas. Si me adversas te alimentarás al precio que me dé la gana. Eso lo vive Cuba y Venezuela actualmente. Por ello, alimentan, “El bachaqueo”, y el mercado negro.

El bachaqueo permite que los que estén sin trabajo por poca formación técnica, profesional, o el cierre de empresas como en Venezuela por el modelo económico impuesto,  vivan a costa de los abultados precios de los productos regulados que adquieren. Entonces, a los  primeros que lanzaron fotos de las colas les abrieron juicios. Igual pasó con los “tuiteros”, quienes colocaban frases inadecuadas, criticando la escasez y la inseguridad.

Los  millones de mensajes de protesta minuto a minuto no permiten castigos porque no existen cárceles, ni papel en los tribunales para seguirles juicio. Entonces los funcionarios se amparan en el castigo a la prensa o a los periodistas para abusar del poder, en la creencia que sus secretos y decisiones nadie las va  saber.

La experiencia de la prensa como vehículo de control social, económico y político genera condiciones para que no se desarrolle la corrupción y el abuso del poder. Donde se ataca a la prensa y a los medios en general, florece la corrupción, la impunidad, el desorden, la anarquía. Los dictadores en su afán de perpetuarse en el poder, colocan e paraguas del miedo y la criminalización de la denuncia, para proteger  a la corrupción, a los crímenes políticos, muchas veces disfrazados de crímenes del hampa común.

Por lo general, los sistemas democráticos son baluartes de la libertad de expresión, porque ese derecho humano, permite a la prensa, adentrarse en la administración pública, investigar o entrevistar a los altos funcionarios sobre los recursos que tienen en sus manos. Ello obliga que el funcionario este bien informado, pero a la vez cuida que no ocurran  actos reñidos contra el erario público, pues al estar en el ojo de la prensa, no va arriesgar su imagen, el honor de su familia, cometiendo o amparando delitos por los que puede ser acusado y penado de acuerdo a las leyes de La República.

Lamentablemente, no es nuestro caso, y hay sobrados ejemplos donde los gobiernos de fuerza modernos,  frente a  un funcionario sindicado de  irregularidades en el ejercicio de sus funciones, constituye aval para elevarlo de cargo y hacerle desagravios como “Héroe de La Patria”. Meterlo preso, formularle un juicio y castigarlo, significaría una prueba del delito cometido y darle la razón  a la prensa.

Por Luis Zambrano / Miembro de Expresión Libre



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