Matar al mensajero

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

En la vieja Persia, cuando un mensajero llevaba una mala noticia al emperador, el primer ministro mandaba matarlo, como si él fuera responsable de la desgracia de la cual informaba.
Así pareciera pensar el Presidente y cuando los medios informan prefiere silenciarlos. Porqué no sólo son los escándalos de corrupción que se cubren unos con otros, las manifestaciones frente a CONAVI de los sin techo, los paros de los transportistas en demanda de seguridad contra la intensificación de los niveles de criminalidad en todo el país, sino que el crimen organizado está dando muestras de un poder que pareciera superar con creces a los aparatos de seguridad del Estado.
En pocos meses se perpetraron los horribles crímenes del empresario Sindoni, los hermanos Faddoul y su chofer, el Padre Piñango, y sin habernos todavía recuperado del asombro es secuestrada y asesinada la hija de un coronel del Ejército quien, suponemos, tiene tanta conciencia de la indefensión en que todos estamos inmersos, que en su desespero no vaciló en pagar el rescate solicitado por los victimarios.
Así las cosas diera la impresión que el Presidente no las tiene todas consigo y en su afán de querer tapar el sol con un dedo no vacila en mandar a matar al mensajero. Y así lo vimos con su traje de militar haciendo alarde con la llegada de los fusiles Kalahsnikov, y con su talante de Comandante en Jefe (El Estado soy yo) dar órdenes a su tren ejecutivo de revisar las concesiones a los canales de televisión, y como para que no quedara duda de sus intenciones, volvió a acusarlos de golpistas, mientras arremetía contra Globovisión y RCTV con el argumento de que son financiados por el imperio del Norte.
Desde la pantalla del televisor observábamos al Presidente mientras hablaba y tanto en su tono como en su expresión pudimos notar una gran una rabia a punto de estallar y no es para menos. Si repasamos los eventos de los últimos días en que, a despecho de sus grandes esfuerzos, sus victorias en el plano internacional han resultados pírricas, mientras que el país y no obstante sus férreas instrucciones, comienza a salírsele de las manos, encontramos razones más que suficientes para su accionar.
El Presidente conoce bien el poder de los medios y por eso les teme. Desde que asumió el poder les cazó la pelea y aun cuando ha inundado el país con emisoras y canales comunitarios no ha cesado en su obsesión de controlar los canales privados porque sabe que además de contar con una gran audiencia también gozan de gran credibilidad en toda la población.
No queremos hacer una apología de los canales de televisión porque su programación no siempre es la mejor y muchas veces choca con el buen gusto del televidente, pero lo dicho por el Presidente nos da motivos suficientes para pensar que lo que está en juego es nuestro derecho a estar informados, por lo que no debemos dudar en darles nuestro apoyo y solidaridad ya que éstos son medios a nuestro alcance para conocer sobre el acontecer nacional e internacional.
Matar al mensajero es la solución. Si no hay quien reseñe los hechos nadie se entera y si nadie se entera éstos no existen. De allí la importancia de defender nuestro derecho a estar informados como uno de los pilares fundamentales de la libertad de expresión, requisito sine qua non para quienes aspiramos vivir en un país en paz y democracia.

Arlette Danglades
Periodista CNP- 2869
adanglades@hotmail.com
Caracas, 18-06-2006


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