Periodismo Venezolano: Una Profesión Amenazada

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

Periodismo a cielo abierto

Eduardo Orozco, eorozco@correodelavila.com
A propósito del Día del Periodista
La conmemoración del Día del Periodista adquiere una relevancia especial en el marco del actual proceso político y social venezolano. No puede ser de otra manera. El ejercicio de la libertad de expresión, condición inseparable del ejercicio profesional del periodismo y elemento fundamental de un sistema democrático, hoy se encuentra condicionado por una concepción del Estado que aspira intervenir en todas las manifestaciones de la vida de las instituciones y de los ciudadanos para orientar su actuación.

La tradicional tensión bajo la que se ha desarrollado la relación entre medios de comunicación, ciudadanos, comunicadores y Gobierno podría ser sustituida por una visión que el propio Gobierno ha enunciado en diversas ocasiones en la que se privilegia su papel protagónico frente a los demás sectores.
Históricamente, los conflictos generados entre periodistas y medios se canalizaban en el ámbito del centro de trabajo, mediante la intervención de los gremios y, excepcionalmente, con intervención del ministerio del ramo. Las instituciones del Estado mantenían una distancia prudencial, sin interferir, respetando la independencia de los factores en pugna.
Los ciudadanos siempre han tenido facilidad para expresarse a través de los medios de comunicación. Son famosos los programas de la radio venezolana en los que la gente llama directamente, hace sus denuncias y opina sobre diversos temas. Cuando a un ciudadano no se le permitía acceso en un periódico acudía a otro o a una emisora de radio o a una televisora. Muchos diarios nacieron y se desarrollaron privilegiando una relación especial con los sectores populares. Son excepcionales lo casos en los que a un ciudadano se le ha negado acceso a un medio y cuando esto sucedía, existían canales para restablecer el derecho violado.
Debemos recordar que el derecho a la libertad de expresión estaba consagrado en la Constitución de 1961 y fue ampliado en la Constitución de la República Bolivariana. Asimismo, son derechos establecidos en la Carta de San José, de obligatorio cumplimiento en Venezuela y la Ley de Ejercicio del Periodismo los ratifica, además de establecer, el derecho a la información en su artículo 5.
En cualquier caso, no era política de Estado negar el acceso a los medios a nadie por razones políticas o de cualquier índole.

La presión de los gobiernos
Ahora bien, no hemos vivido en un paraíso. En el periodismo venezolano existe una larga historia de atropellos, vejaciones y persecuciones en distintos períodos históricos y de variada intensidad. Sin pretender agotar el largo listado de casos no podemos dejar de mencionar a Rafael Arévalo González, quien murió a causa de los continuos encierros en los calabozos del régimen de Juan Vicente Gómez. Las víctimas de Pérez Jiménez se cuentan por decenas en un ambiente de censura y acoso permanente.
El período democrático, inaugurado en 1958, también escribe su propia lista de periodistas presos, políticos perseguidos, medios de comunicación cerrados y allanamientos. Eran los años duros de los enfrentamientos con la guerrilla y el apogeo de la guerra fría. A partir del primer gobierno de Caldera bajan un poco las tensiones y el país se viven aires de pacificación.
Nunca dejaron de sorprendernos los titulares sobre casos de atropellos a periodistas y medios, pero correspondían a excesos policiales y políticas erróneas de un Gobierno, no a una concepción ideológica del manejo del Estado.
En todos los casos se podía acudir a una instancia judicial y contar con una relativa protección. El gremio reaccionaba unido ante cualquier atropello y nadie justificaba la actuación de las policías. Es decir, de alguna manera, funcionaba una aceptable independencia de poderes y existía confianza en las instancias judiciales.

Pensamiento único
Este Día del Periodista nos encuentra en una situación muy preocupante en la que el ejercicio profesional está seriamente amenazado. Es harto conocido el historial de irrespetos y atropellos a periodistas y medios por el simple hecho de expresar críticas al Gobierno. Se produjo una ola de ataques directos a fotógrafos, camarógrafos, reporteros e instalaciones de medios en todo el país que ahora ha sido sustituida por métodos más sofisticados.
Ahora hay listas que discriminan a los venezolanos. Hoy a ningún periodista se le ocurre solicitar trabajo en alguna institución gubernamental porque sabe que debe dar garantías de fidelidad a una ideología y a un líder. Esto lo saben y lo toleran periodistas que han ocupado y ocupan cargos en el gremio y se indignaban ante un despido en gobiernos anteriores.
Existe un proyecto ideológico que estipula la obediencia militante como requisito para fortalecer el proceso revolucionario. Se han desatado todos los demonios ideológicos que sustentan al pensamiento único: un líder, un pueblo, un ejército, un partido, lucha de clases, control del Estado sobre la sociedad, economía intervenida y estatizada… y dólares.

¿Cómo afecta esta situación al periodismo?
El ejercicio del periodismo esta concebido por el Estado venezolano como una confrontación ideológica. El periodismo es una actividad revolucionaria e “instrumento del pueblo para liberarse de los efectos de la cultura capitalista y las oligarquías”. Los medios de comunicación deben ser propiedad social y no privada y el Estado pasa a controlarlos, en nombre del pueblo.
La Ley Resorte será endurecida y ya se comenzó a abonar el terreno para quitarle las concesiones a los medios radioeléctricos. A los medios impresos se les presiona de diversas formas. A algunos se les halaga con pauta publicitaria y luego se les presiona para pagarles a cambio de fidelidad. A otros se les amenaza y atropella directamente. El caso más reciente es el intento de saboteo a las instalaciones del diario Correo del Caroní en su fecha aniversaria.
Según este criterio los gremios periodísticos son definidos como instituciones burguesas y elitistas que no representan al pueblo y deben ser sustituidos por organizaciones populares con preeminencia de los medios alternativos y comunitarios financiados por el Estado. Ya esta planteada la convocatoria de una “constituyente” que intervendría al Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa. Está planteada la reforma o la derogación de la Ley de Ejercicio del Periodismo.

¿Cómo quedan los usuarios?
Transmitir la verdad
La esencia del periodismo esta en la búsqueda y comunicación de la verdad de los hechos a todos los receptores, con prontitud, imparcialidad, y sin manipulaciones. ¿Cuál es la verdad? Sin entrar en reflexiones filosóficas, para el periodismo la verdad es la que reflejan los hechos. Ciertamente, los hechos pueden tener tantas versiones como testigos, pero más allá de las interpretaciones, la verdad periodística esta a la vista de todos y es comprobable.
Pero en la óptica revolucionaria, la verdad es aquella que fortalece al proceso. Las noticias que afectan la imagen del régimen son falsas y los medios y periodistas que las transmiten son calificados como mentirosos enemigos del pueblo. Tenemos un caso reciente en Venezuela: el caso del Central Azucarero Ezequiel Zamora de Barinas. Aquel ministro que confesó que no había denunciado la corrupción porque “le haría daño al proceso”. Para los periodistas del diario VEA o para el canal 8, por ejemplo, las elecciones de Perú no las ganó Alan García.
Otros sectores acusan a los canales de televisión privados de ocultar la verdad al no transmitir las manifestaciones populares que el 13 de abril pedían el regreso del presidente Chávez a Miraflores. Estos mismos sectores, incluyendo a los medios de comunicación del Gobierno, borraron de su memoria la gigantesca manifestación popular que solicitaba la renuncia del Presidente dos días antes.
¿Cuál es la verdad? Ambos hechos son ciertos, pero la politización extrema a que esta sometido el periodismo lleva a muchos a ver sólo aquello agradable a sus convicciones.

Periodismo en libertad
Esta es una discusión que ha puesto en evidencia la íntima vinculación que existe entre el periodismo y la política. Al mismo tiempo nos enseña que la pasión ideológica, muy natural y humana, no puede, sin embargo, imponer sus criterios a los principios del periodismo. Cuando la labor periodística es canalizada por la vía de los intereses económicos, personales o ideológicos y las noticias son manipuladas para ocultar una parte de la verdad se comienza a perder la credibilidad y la confianza. Los medios y los periodistas adquieren prestigio y autoridad moral en la medida en que desarrollan su labor basados en el respeto a la verdad y en el tratamiento de la información con el criterio de la imparcialidad.

Y ahora internet
El mundo moderno en el que nos movemos no concibe la supresión de las libertades a nombre de ningún proyecto ideológico. No sólo es inviable políticamente, sino que no es posible ante las facilidades de comunicación que nos ofrece la tecnología. La caída del muro de Berlín simboliza un hecho político, pero también una revolución cultural. El proceso de globalización dinamizado por el desarrollo de Internet ha derribado todas las fronteras y ha modificado, para siempre, la visión que teníamos de las comunicaciones y, por supuesto, la manera de hacer periodismo. El amplio acceso a las informaciones y la multiplicación de las noticias, datos, informes, imágenes, obliga a una mayor formación de los periodistas y comunicadores. Géneros como la entrevista, el reportaje, el análisis, la investigación, exigen mayor espacio en los medios y ameritan profesionales más críticos, más cultos, mejor formados y éticamente preparados para cumplir cabalmente con la misión que exigen los ciudadanos.

Una fecha para no olvidar
El Día del Periodista fue instituido por la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), organización fundadora del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), para conmemorar la aparición del Correo del Orinoco, dirigido por Simón Bolívar, el 27 de junio de 1818 en Angostura, hoy Ciudad Bolívar. Durante algunos años, se celebró el Día del Periodista el 24 de octubre, fecha de aparición de la Gaceta de Caracas, pero la Convención de la AVP de 1967, a proposición de Guillermo García Ponce, modificó esta fecha por la actual.


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