Ponencias

Fecha: 07-08-2008 11:30 PM

XIII Convención Nacional del CNP

Los materiales centrales de la Agenda de la XIII Convención Nacional del CNP están disponibles para todos.

El CNP que soñamos con los pies puestos sobre la tierra

PONENTE:
William Echeverría


El CNP que tenemos

¿Cuánta agua ha pasado debajo del puente para que podamos estar hoy aquí reunidos?

¿Cuántos obstáculos hemos tenido que enfrentar para hoy vernos las caras después de 10 años? ¿Cuántos reproches, cuántas experiencias, cuántas anécdotas, cuántos episodios ha vivido nuestro gremio y nuestro país en estos años? ¿Cuántos héroes anónimos están hoy aquí sentados y cuántos otros héroes anónimos nos siguen desde cualquier tiempo y espacio pendientes del presente y futuro de nuestro Colegio Nacional de Periodistas?

En estos diez años entre la anterior Convención y ésta, mucha agua ha pasado debajo del puente. Todos somos responsables del abandono de nuestro gremio. Algunos por ser manager de tribuna (dejar que otros realicen el trabajo que uno puede hacer), otros por irresponsabilidad, otros por desidia, otros por un cálculo fallido disfrazado de interés político-partidista, otros porque sencillamente les resulta indiferente, visión individualista y peligrosa en estos tiempos.

Uno a uno se fueron acumulando obstáculos para evitar la convocatoria a elecciones. Intereses de distinta índole vieron la oportunidad única de dar un golpe certero y acabar con la existencia de nuestro Colegio Nacional de Periodistas, que es dar un golpe a la libertad, que es dar un golpe al gremio que representa los intereses de los venezolanos, que es dar un golpe a la democracia.

Los periodistas estamos en emergencia. Un proceso de inacción fue tomando espacio. Nuestro ejercicio profesional en riesgo, nuestras libertades amenazadas. El sentirse prácticamente solos frente a agresiones de cualquier índole, el no tener una referencia de gremio, el carecer de un representante que defienda los valores y principios que poseemos primero, como seres humanos y después, como venezolanos, originó un proceso de personal menosprecio, minimizados, vejados, humillados, eso sí, para total deleite del poder… éramos un árbol talado sin retoño, sin vida…

Pero, ese deterioro salvo contadas excepciones que ocurren en nuestras regiones del país, se trasladó también a las vapuleadas sedes de nuestro Colegio en gran parte del país. Estructuras indignas para quienes exigimos respeto. Doble discurso contradictorio.


¿Cómo podemos exigir respeto a particulares y a gobierno de cualquier color cuando no nos sabemos respetar nosotros?

En medio de este ambiente, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) dirigido dignamente por el colega José Gregorio Salazar, se mantuvo firme frente a las adversidades. Él junto a su equipo llenó ese vacío gremial que provocaba escalofrío, dolor, tristeza…

El cielo es el límite… y el sol, poco a poco, comenzaba a lanzar rayos fulminantes en la cara y en la conciencia de los periodistas venezolanos.

Vaya también nuestro reconocimiento a los colegas heroicos que con su lucha, con sus desvelos, con sus ansias de trabajo, con una visión clara de la importancia del gremio periodístico son los responsables directos de la presencia de todos ustedes hoy aquí.

Aquellos periodistas que se entregaron a batallar por el logro de una convocatoria a elecciones… el fruto de sus esfuerzos es reconocido por todo el gremio: 53 planchas participaron en nuestras elecciones, cerca de 600 candidatos participaron… el deseo de innovar, de crear, de reinventar pudo más que los malos augurios de la sinrazón…

Nuestra institución quedó legitimada ante nosotros y ante el país.

¡El sol despertó la conciencia de los periodistas venezolanos…!


El CNP que soñamos

Verdad, Dignidad, Seguridad y Bienestar son palabras que encierran lo que será este sueño con los pies puestos sobre la tierra…es el CNP del futuro que comienza a construirse desde ahora.

El respeto debe ser la premisa básica de la relación entre periodistas y autoridades. Hacer del CNP un bastión para la defensa del comunicador social, que imponga respeto por el periodismo y por los periodistas como seres humanos, como venezolanos que tenemos derechos y deberes.

Es esencial para el ejercicio periodístico que los funcionarios del Estado y los particulares comprendan su obligación de velar por el derecho de los venezolanos a estar informados y a expresarse libremente. Exigimos respeto al derecho de los comunicadores a tener acceso a las fuentes informativas oficiales y no oficiales. Nos comprometemos a denunciar el silenciamiento informativo, venga de donde provenga y a promover el cumplimiento de las leyes que obligan a la transparencia informativa. Hay que erradicar la cultura del secreto. Porque nuestro compromiso es con LA VERDAD,
valor esencial para recuperar la confianza y la credibilidad perdida por la terrible polarización que hemos padecido en Venezuela. Un primer paso debe ser reconocer los errores cometidos. Hacer un acto de reflexión. 

Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un colegio para la Dignidad.

Una referencia ética en una sociedad que reclama imponer valores y principios. En una sociedad polarizada como la venezolana, es vital crear espacios de reencuentro entre todos los periodistas venezolanos. Los problemas que enfrentamos los periodistas no tienen color, religión, ni ideología.

El respeto y el reconocimiento de la existencia del otro es la premisa básica con la cual ya el gremio trabaja en distintas regiones en Venezuela. Esas iniciativas deben multiplicarse en todo el país para convertirnos los comunicadores en una referencia de diálogo y entendimiento para todo el país.


Soñamos, por eso, con un Colegio Nacional de Periodistas para todos los periodistas, no para los periodistas de una parcialidad político-partidista.


Un CNP inclusivo, plural, democrático que sirva de epicentro del debate respetuoso, cabal, dinámico, con fortaleza, que privilegie la tolerancia y facilite la convivencia siempre con la mirada puesta
en el beneficio de nuestro gremio.

El CNP será una institución humana y democrática, un espacio para la integración, la unidad, la solidaridad y la participación porque estamos convencidos de que más allá de las diferencias políticas, de intereses y de competencia profesional, todos, al final, somos periodistas.


Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un Colegio para la Seguridad.

La seguridad es un concepto integral que incluye seguridad personal, seguridad profesional y seguridad social. Los periodistas queremos sentirnos seguros esto es, ir a trabajar sin que esto implique un riesgo para nuestra integridad física; seguros significa
que si algo nos ocurre o sobreviene una enfermedad, tener el suficiente respaldo para afrontar la adversidad y también seguros de tener un retiro profesional digno, luego de una carrera de sacrificios y entrega.


Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un Colegio para el Bienestar.


Nuestra prioridad es reinventar el Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) para tener un sistema social moderno. Hacer que el Instituto de Mejoramiento Profesional (IMPP) interactúe con las mejores universidades del país e instituciones y universidades del mundo y poder dar un debate permanente con las exigencias de hoy.

Para lograr este objetivo contamos con profesionales que tienen la experiencia y otros que tienen la experticia de lo novedoso y lo creativo. Los periodistas somos un grupo diverso de personas que, como todos los seres humanos, aspiramos a ser felices. El bienestar lo entendemos como una oportunidad de crecer profesional, económica y espiritualmente.

En el CNP lograremos satisfacer esta aspiración con el pronto acceso a programas de estudios de cuarto nivel, de actualización, y de alta calidad académica y, sobretodo, con un financiamiento adecuado para que soñemos con los pies puestos sobre la tierra.


Hemos dado ya los primeros pasos para establecer alianzas estratégicas con universidades y empresas privadas comprometidas con el desarrollo social y la libertad. Pero, bienestar también es satisfacción de recibir una justa remuneración por nuestro trabajo.

El CNP que vamos a construir va a dar la batalla por una salario digno. El salario, además, debe estar vinculado al mérito y al nivel de formación de todos los profesionales de la comunicación. Finalmente, bienestar es compartir en paz, y el CNP será también un espacio de encuentro donde nuestro gremio pueda reencontrarse y desarrollar lazos de amistad y relaciones de solidaridad esenciales para nuestro bienestar espiritual y el fortalecimiento de nuestra institución.


Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas moderno, innovador y dinámico.

En más de 10 años los desafíos tecnológicos han superado barreras. Internet y sus distintas aplicaciones han modificado la manera ver al periodismo. No podemos tener “gríngolas” frente a los cambios tan violentos del entorno mundial. La era Gutenberg está siendo superada y ahora complementada. Un Colegio abierto al futuro. Solidario, con el corazón abierto a las nuevas generaciones. Reinventar el CNP con creatividad. Es la hora de una comunicación directa, más íntima, más cercana, más personalizada.


Los medios tradicionales de comunicación seguirán teniendo su importancia pero herramientas como Facebook, YouTube, Digg (red que es un lugar para que los usuarios de Internet descubran y compartan contenidos: videos, blogs, fotos e información), Flickr (es la aplicación online que busca ayudar a la gente a compartir con seguridad fotos y videos), Twitter, Myspace, Eventful, Linkedin, Blackplanet, Faithbase, Migente, My Batanga, AsianAve, Eons, Glee y DNC PartyBuilder, se convierten en potentes elementos para mantener más cercanía entre una institución como el Colegio Nacional de Periodistas y sus agremiados de distintas edades, haciendo especial énfasis en las nuevas promociones de comunicadores egresados y en los jóvenes que se preparan para ejercer esta profesión.

Solicitamos así, ante la máxima instancia de los periodistas venezolanos, sea declarada formalmente la emergencia de los periodistas de Venezuela. La reinvención del Colegio Nacional de Periodistas pasa por esta declaratoria de emergencia. Solicitamos una declaración firme y constructiva, que se convierta en un mandato para la nueva gestión que se inicia. Proponemos que se autorice suficientemente a la Junta Directiva Nacional y a los organismos gremiales, en el marco de la Ley de Ejercicio y sus normas, adelantar la re-estructuración del Instituto de Mejoramiento Profesional del Periodista y del Instituto de Previsión Social del Periodista. También solicitamos iniciar las gestiones adecuadas para discutir y acordar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) mecanismos que permitan al Colegio Nacional de Periodistas actuar en la concreción de convenios y alianzas para
garantizar mejores condiciones de desempeño profesional de nuestros afiliados.

Queremos también que esta Convención Nacional de Periodistas decida la convocatoria, de manera inmediata, a un Secretariado Nacional cuyo único objetivo sea debatir sobre los asuntos socio-económicos de los profesionales de la comunicación.

Además, solicitamos que se conformen grupos de trabajo para empezar el estudio de una estructura del Colegio Nacional de Periodistas más adecuada a estos tiempos, más moderna, más ágil, que sea más horizontal, más flexible que pueda responder frente a los cambios violentos que se desarrollan en el entorno. Aquellas instituciones que no se modernizan y que no saben adecuarse a los cambios tan vertiginosos que ocurren en el planeta corren el riesgo de extinguirse.


Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas con coraje y autonomía.

Nuestra lucha por la libertad de expresión será en todos los terrenos y frente a cualquier particular y frente a cualquier gobierno de color marrón o color negro. Un Colegio sin miedo, siempre vigilantes ante los abusos y combativos frente a cualquier agresión.

Estamos creando una Secretaría de Derechos Humanos y una Sala Situacional para hacer seguimiento a los casos de agresiones contra profesionales de la comunicación y recibir asesoría y apoyar legalmente a los colegas agredidos, con el apoyo de ONG´S como Espacio Público, Reporteros Sin Fronteras, Instituto Prensa y Sociedad (Ipys ), Comité de Protección de Periodistas, y con el trabajo combinado con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y su secretario general, José Gregorio Salazar además del apoyo vital de otros gremios profesionales.

Seremos vigilantes ante los hechos del país y nos proponemos rescatar los espacios perdidos en pro de la dignidad y de la felicidad del periodista. Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas orgulloso de su historia. Inspirados en sus ideales, en sus luchas y conquistas. El espíritu combativo y guerrero de la legendaria Asociación Venezolana de Periodistas (AVP). Nuestro tributo y nuestro recuerdo a Héctor Mujica (CNP-01), a Ana Luisa Llovera (CNP 21), a Fabricio Ojeda, a Leoncio Martínez, Leo, a Arístides Bastidas (CNP250), a Gustavo Aguirre, a Claudio Cedeño (CNP361), a Carmen Clemente Travieso, ese espíritu avepista hoy transformado en un espíritu cenepista heredero de un legado periodístico que enorgullece a Venezuela. Y especialmente, al profesor Gilberto Alcalá.

Miguel Otero Silva valoró estas trincheras de lucha, por eso se acercó un buen día de los años 80 al rincón donde se encontraban sus reporteros, a estrechar la mano de José Ramón Díaz por haber sido electo Secretario General del CNP-DF. "Vengo a felicitarlo", le dijo, mientras Asdrúbal Barrios desde su máquina de escribir en el diario El Nacional observaba el admirable gesto a través del cual aquella inmensa figura, expresaba su apoyo a la institucionalidad periodística venezolana Soñamos con los pies sobre la tierra con un colegio con una visión amplia, con capacidad de “aggiornamento”,
flexible, horizontal en su toma de decisiones, que haga frente a las señales de desafío de estos tiempos. Expresión de un periodismo contemporáneo, preciso, comprometido con la sociedad más allá de las inclinaciones político-partidistas… un periodismo socialmente responsable. No podemos aceptar un periodismo cobarde y rechazamos también el periodismo temerario. Buscamos un periodismo audaz y profundamente crítico. Un compromiso profundo con ese ciudadano que deposita su confianza en nosotros como sus interlocutores ante las instancias de poder.

Como dijo ese gran reportero de toda la vida y todavía hoy considerado por muchos como el mejor reportero del mundo, Ryszard Kapuscinski, un periodista que esté, vea, sienta, oiga, comparta y piense. Que viva el periodismo con pasión, con entrega, entendiendo que una nación oportuna y verazmente informada toma mejores decisiones y construye mejor en comunidad su futuro.

Hoy, a 36 años de creado, el Colegio Nacional de Periodistas retoma el camino después de un proceso electoral que superó todos los obstáculos y logró una gran participación de sus afiliados. La presencia de ustedes en esta Convención legitima y compromete a este nuevo equipo de la Junta Directiva Nacional y a todos los equipos seccionales y demás instancias de nuestra organización.

Actuaremos guiados por estos principios y valores, conscientes de la realidad política, de nuestras limitaciones, pero comprometidos con la libertad, con los derechos de los ciudadanos y con la lucha eterna por una democracia en Venezuela.

En este importante momento de la historia de nuestro gremio me viene a la mente una frase de ese trovador, Joan Manuel Serrat, aplicable a la evolución y renovación del Colegio Nacional de Periodistas, “soy como el árbol talado que retoña y aún tengo la vida”.

Somos periodistas ávidos por conocer el mundo que nos rodea, periodistas apertrechados en la biblioteca y que desgastamos nuestros zapatos en el contacto con la calle y con la gente, periodistas que nos comprometemos con la imparcialidad, periodistas que sentimos y respetamos la profesión como un apostolado, periodistas que asumimos el rol de mediador, que no cerramos los ojos ante la pobreza, periodistas que no nos hacemos cómplices de la exclusión, periodistas que no somos rehenes de nuestros prejuicios, periodistas conscientes de la fuerza y poder de nuestra palabra, periodistas que sabemos asumir nuestros errores y rectificar…periodistas solidarios con nuestros colegas… periodistas que nos tatuamos el código de ética en la mente y en nuestro corazón… así lo escribió la estudiante de comunicación social venezolana Dariela Sosa..QUE NUESTROS MICROFONOS AMPLIFIQUEN LA PAZ Y QUE NUESTROS DEDOS JAMAS SE AVERGUENCEN DE LO QUE ESCRIBAN…¡

Por siempre, con irreverencia democrática ahora es cuando empezamos a quijotear!



Seguridad Social para periodistas



PONENTE
Salvatore Lo Mónaco




Introducción

La presente ponencia tiene como objeto proponer un plan de previsión social para los periodistas tomando en cuenta que existe un marco legal que permite el gremio, a través del IPSP, cumplir con una serie de acciones para lograr el bienestar de todos y cada uno de los integrantes del CNP y sus familiares. También queremos dar a conocer, en forma general, los alcances legales y normativos de las atribuciones que posee el IPSP y describir, en forma muy resumida, las actividades que realizó el Instituto en el pasado y su situación actual.

Este papel de trabajo, que será sometido a la discusión ante los delegados de la XIII Convención Nacional de Periodistas, incluye algunas propuestas para actualizar la acción del IPSP ante los retos que asumimos hoy día para la elaboración de un programa
de corto, mediano y largo plazo que buscan la seguridad social del gremio.


¿Qué es el IPSP?

El Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) es el organismo facultado para realizar todos los actos de naturaleza civil conducentes al cumplimiento de los beneficios de la previsión social de los periodistas para el fortalecimiento del CNP, de acuerdo a lo establecido en la Ley de Ejercicio del Periodismo, su reglamento y los estatutos del IPSP.

El IPSP es un organismo sin fines de lucro, con personalidad jurídica y patrimonio propio y tiene por objeto precisamente procurar satisfacer el bienestar y protección social de sus afiliados y organismos adscritos, a través de los Fondos Regionales de Previsión Social, según se establece en la Capítulo 1 de los Estatutos del IPSP, reformados en la Asamblea Nacional de este organismo celebrada en Caracas el 8 de marzo de 1997.

Mediante la Ley y sus reglamentos el IPSP podrá contratar pólizas de seguros, conceder pensiones y jubilaciones a sus afiliados, cónyuges, ascendientes y descendientes directos; conceder préstamos; facilitar la adquisición de viviendas; fomentar la creación de organizaciones que tiendan a contribuir al cumplimiento de sus funciones sociales y económicas y contribuir financieramente con el CNP, así como realizar todas aquellas actividades lícitas para cumplir con sus fines y objetivos.

El Directorio Ejecutivo del IPSP, que durará 2 años en sus funciones, está constituido por un presidente, un vicepresidente, un tesorero y un director representante de los Fondos regionales más tres (3) representantes del CNP, quienes serán designados por el voto mayoritario del Consejo Nacional (salvo los representantes del CNP).

Como se podrá observar, el IPSP está ampliamente facultado por Ley para hacer realidad los planes de Previsión Social de los periodistas y posee una organización estatutaria que regula sus acciones, establece las responsabilidades de sus miembros, así como sus derechos, el patrimonio del Instituto, los órganos de dirección y administración y las atribuciones de sus autoridades electas, entre otras disposiciones.

El IPSP, a través de la reforma de sus estatutos (año1.977), actualizó su funcionamiento de acuerdo a las tendencias institucionales que buscaban descentralizar la gestión política y administrativa del país, creando a tal efecto los Fondos Regionales de Previsión Social, que le dan atribuciones legales a las seccionales para poder accionar sus planes de previsión en cada región del país (previamente autorizados por el IPSP) y formar parte sustancial del Consejo Nacional del IPSP, su máximo organismo, que se deberá reunir una vez al año y estará integrado por el Directorio Ejecutivo, el Presidente del CNP, el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Prensa, los Presidentes de cada uno de los Fondos Regionales y los Secretarios Generales de las seccionales, o en su defecto, por un Representante
que designe cada uno de estos organismos.

Se considerará legalmente constituido cuando participen en él por lo menos la mitad más uno de los Fondos Regionales o Seccionales y la mayoría del directorio. Dentro de sus atribuciones están: designar al Presidente y demás integrantes elegibles del Directorio Ejecutivo del IPSP, aprobar o improbar el informe administrativo anual del Directorio Ejecutivo, y el informe del Contralor; discutir y aprobar los programas y planes de trabajo y conocer y decidir sobre aquellas materias aprobadas en las Asambleas de los Fondos Regionales, además de poder reformar los Estatutos del IPSP.

Son miembros de pleno derecho del IPSP todos los afiliados al CNP y su responsabilidad entre sí, y con respecto a terceros, estará limitada por los aportes que cada socio tenga en el instituto “para el momento de exigirse efectivamente dicha responsabilidad. En tal sentido, los asociados no responderán como solidarios por las obligaciones sociales” (Artículo 5 de los estatutos del IPSP).

Para poder cumplir con su razón de ser, todos los miembros del IPSP deberán cancelar sus compromisos económicos con la institución, directamente o a través de los Fondos Regionales de Previsión (los Fondos a su vez, deberán cumplir con dichos pagos al IPSP). Los estatutos contemplan que los afiliados morosos perderán sus derechos.

En relación al patrimonio del IPSP, estará conformado por sus bienes, las cuotas ordinarias que aporten sus socios, los aportes y donaciones recibidas de entidades públicas y privadas y los beneficios económicos producidos por actividades especiales organizadas por la institución.

Los órganos de dirección y administración del IPSP son: El Consejo Nacional y el Directorio Ejecutivo.


Este es un breve resumen del contenido de los Estatutos del Instituto de Previsión Social del Periodista como información general para los colegas, sin embargo se recomienda solicitar al IPSP dichos Estatutos para su conocimiento y ejecución.

El IPSP: ayer y hoy

El IPSP proporcionó, hasta finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, importantes planes de previsión social a los periodistas. Muchos colegas se entregaron por completo a la misión social que significa esta actividad de previsión, desde José Chepino Gerbasi hasta Gustavo Aguirre, solo por nombrar a los más reconocidos por su labor en el IPSP.

El gremio para aquella época no contaba con la cantidad de periodistas que hoy día están inscritos en el CNP (más de 16 mil). Dentro de un universo menos numeroso, el IPSP atendía, en forma aceptable, con una serie de demandas y necesidades de los periodistas en materia de previsión social a cambio de una cuota obligatoria de pago mensual.

Entre las ofertas del IPSP se encontraban: póliza de HCM; créditos personales; jubilaciones para sus afiliados; facilidades para adquirir viviendas (el IPSP realizaba convenios con instituciones públicas y privadas para conseguir cupos para entrega de viviendas a sus afiliados); entrega de útiles escolares a los hijos de los titulares; entrega de regalos para los niños (hijos de titulares) en Navidad; asistencia en enfermedades catastróficas o situaciones de gravedad económica de los afiliados, haciendo los contactos necesarios con organismos públicos o privados que pudieran atender los casos; atención en materia recreacional y vacacional, entre otras ofertas.

Para cumplir con esas actividades, el IPSP contaba con el pago oportuno de las cuotas por parte de los afiliados, además de promover eventos sociales que le generaban ingresos (la Gala de la Prensa, entre otros programas), recursos que eran invertidos en instrumentos financieros rentables que contribuían a la acumulación de capital para el sostenimiento de la institución. Además de donaciones y aportes de diferentes organismos.

Es importante mencionar también las ofertas en materia recreacional y de vacaciones para los periodistas. El IPSP logró que durante el primer gobierno del Presidente Rafael Caldera se construyera y donara al gremio la Casa Vacacional del Periodista, un edificio ubicado en el pueblo de Naiguatá, con todas las comodidades para el sano disfrute de la familia periodística, incluyendo piscina, parque infantil, biblioteca, cine, restaurante, fuente de soda y otras comodidades, además de amplios apartamentos cuyo alquiler a los socios y sus familiares contribuía positivamente en ampliar los ingresos del Instituto.

Además, existían convenios con el INCRET para acceder a locaciones vacacionales en diferentes puntos del país.

Seguramente hemos pasado por alto algunas otras ofertas que suministraba el IPSP para no extender este papel de trabajo. La intención es la de recordar que sí existió un IPSP eficiente para cumplir las demandas de esa época, con las probables fallas y reclamos, que siempre las habrá en instituciones de este tipo en donde las demandas son mayores a las ofertas.

Sin embargo, hoy día, el IPSP, por múltiples causas, no es ni la sombra de lo que fue esta institución. Algunas causas son exógenas (que afectan a todos los gremios y por supuesto al país) y otras tienen que ver con el necesario relevo generacional, la pérdida de la memoria institucional, y la responsabilidad que tenemos los propios periodistas en el mantenimiento y gestión de nuestras instituciones.

Hoy, el IPSP se limita al cobro de alquileres de los locales comerciales de la sede en la avenida Andrés Bello de Caracas, a la administración de esos activos y al pago de un aporte mínimo a los periodistas de la tercera edad que habían cotizado en el IPSP. No existe ningún plan de HCM ni servicios a los afiliados. Tampoco hay ingresos por vía de cotizaciones de los afiliados. Aunque no poseemos documentación actualizada del IPSP, tenemos entendido que se entregan mensualmente 100 bolívares fuertes a 70 jubilados, lo que da una suma de egresos de 7 mil bolívares fuertes por ese concepto. En ese sentido, también en forma verbal, las actuales autoridades del IPSP (que tampoco han sido renovadas desde hace más de 10 años) nos han informado que los alquileres le generan ingresos mensuales netos promedios al IPSP por el orden de los 12 mil bolívares fuertes, que si le descontamos el pago de las “ayudas” a los jubilados, el pago del personal y la contribución, entre 1 y 2 mil bolívares fuertes que se le da al CNP, se agotan los ingresos del instituto. Tampoco sabemos el monto de los activos líquidos en los bancos, ni las cuentas por cobrar ni las deudas. Sin embargo, esperaremos que se reúna el Consejo Nacional del IPSP para tener información oficial al respecto, para no incurrir en equivocaciones.

Por su parte, en relación a la Casa Vacacional del Periodista tampoco tenemos información oficial del IPSP. Conocemos, a través de una reunión que sostuvimos con el Presidente de esa institución (Antonio Aldazoro), que dicha edificación se encuentra en manos de la Guardia Nacional temporalmente (han pasado 9 años desde el deslave que ocurrió en el Estado Vargas), sin brindar ningún servicio a los afiliados y en condiciones que no conocemos. Sin embargo, hay que mencionar que, antes que ocurriera dicho deslave que afectó la vialidad y la infraestructura del pueblo de Naiguatá y las instalaciones de la Casa Vacacional, ya ese activo había sido descuidado por directivas anteriores. Posteriormente, entre los años 1.997 y 1.998, se hicieron esfuerzos significativos para recuperar las instalaciones y se reinauguró la Casa, pero el temporal acabó con todas las buenas gestiones.

Hoy, el sitio en dónde está ubicada la instalación es inseguro, las vías de penetración están deterioradas, ha crecido un barrio altamente peligroso en sus cercanías y cualquier proyecto futuro para recuperar ese activo requerirá un estudio pormenorizado de costos-beneficios.


El IPSP posible

Introducción

El Estado venezolano no
proporciona a sus ciudadanos un sistema decente de Previsión Social ni de seguridad y este gobierno, en 10 años de mandato, no ha presentado un plan al
respecto, por lo que todos los trabajadores (exceptuando a los empleados públicos que gozan de jubilación) se encuentran en la indefensión. Con lo único
que cuentan los trabajadores formales, en la mayoría de los casos, es con la jubilación que otorga el IVSS, que no alcanza para un retiro digno.

La atención pública de salud es tan precaria que los mismos trabajadores del Estado han sido amparados con pólizas privadas de HCM, aumentando de esta forma la demanda sobre clínicas que hoy parecen hospitales, al no poder atender eficientemente las necesidades de los asegurados.

Se supone que los sistemas de previsión social de los gremios son un valor agregado, una compensación, ante las limitadas ofertas del Estado. Sin embargo, al no existir un servicio público de salud eficiente y acorde con las necesidades de los venezolanos, ni unas pensiones dignas, el esfuerzo que deben hacer los ciudadanos y los trabajadores organizados es mayor.

Por ello, ante esta intemperie, el IPSP está obligado a redoblar esfuerzos en este sentido, haciendo la salvedad que la instrumentación de un plan básico de atención va a depender exclusivamente de los esfuerzos y aportes de cada uno de los periodistas que integren el sistema.

Es importante hacer un llamado a los colegas más jóvenes que sin sus aportes no será posible construir una pirámide que soporte el sistema. La realidad indica que los primeros que se inscriben en ofertas de HCM colectivos son los que padecen de dolencias y enfermedades previas, en la mayoría de los casos se trata de personas mayores a los 50 años, mientras que los jóvenes titulares tienden a retrasar esos compromisos. De esta forma, ningún plan es sostenible en el tiempo. Y el fenómeno no afecta solamente la base que debe tener una buena contratación colectiva en términos de primas a pagar y de cobertura, sino la base mínima para construir un fondo de retiro, que requiere cotizaciones de largo plazo para que sean sustanciosas a la hora de la jubilación. Por ello, las cotizaciones deben ser obligatorias desde que el egresado de las universidades nacionales se inscribe en el CNP y en el IPSP.

Propuestas


1-Realización del Primer Censo Nacional de Periodistas

Para hacer eficiente un sistema de Previsión Social se requiere conocer en profundidad el universo en el que se va a actuar. Con estadísticas claras se puede negociar con las empresas aseguradoras con mayor ventaja, bajando los costos de las primas y aumentando la cobertura.

Hemos recibido más de 15 propuestas de compañías aseguradoras, sin embargo ellas toman como base unas cuotas de afiliados reales mínimas para protegerse, tomando en cuenta que desconocen, tanto como nosotros, el campo sobre el que van a actuar. Por ello, las propuestas, en la mayoría de los casos, implican el pago de altas sumas mensuales o anuales de primas.

En este sentido proponemos la realización del PRIMER CENSO NACIONAL DE PERIODISTAS 2008, que se realizará este mismo año a partir del mes de septiembre y cuyos resultados esperamos tener a más tardar en el mes de noviembre, para cruzarlos y tener una “data” que nos permita conocer exactamente la situación socioeconómica de los periodistas y sus familiares, para poder negociar lo que realmente necesitamos y hacer políticas públicas efectivas en el gremio.

El censo se hará a través de una página en Internet con altísimos niveles de seguridad, y las respuestas serán protegidas en un servidor que alojará la información en un país externo y con leyes que protegen la privacidad de la información. Para incentivar la participación en la respuesta efectiva a la planilla del censo, buscaremos fórmulas de mercadeo como, por ejemplo, la rifa de una o dos computadoras (donadas por una empresa).

Recibiremos cooperación de algunas empresas encuestadoras y de universidades para el análisis de los datos.

Una vez procesados estos datos, suministraremos estadísticas generales (nos reservaremos la confidencialidad de las fuentes individuales) a las compañías de seguros ofertantes, con indicaciones precisas de lo que queremos en materia de Previsión Social y de fondos de retiro individual.

2- Plan de servicios a los afiliados

El Plan de servicios a los afiliados contempla los siguientes aspectos, una vez que se determinen las necesidades del universo de periodistas, tanto para los titulares como sus familiares (menores a los 65 años al entrar al sistema y hasta los 99 años)

1-A- Hospitalización y Cirugía: tomar un seguro básico sobre el que se le van a agregar otros componentes como:
A-1- Maternidad
B- Seguro de accidentes personales:
B-1: muerte accidental
B-2: invalidez permanente
B-3: Servicios funerarios
C- Seguro de Vida

2- Plan de retiro

Se trata de un Fideicomiso individual según los aportes de cada afiliado, que permite construir un plan de retiro acorde a las necesidades de cada quién y de las posibilidades de cotización, así como de la edad y del tiempo de cotización, Hay varias modalidades en este sentido. El afiliado podrá programar cuantos años de cotización desea hacer, así como la cantidad del aporte. El retiro es a los 60 años y el mínimo de cotización será de 50 Bolívares fuertes mensuales. Sin embargo, hay varios planes y se puede escoger un retiro antes de esa edad.

El Fideicomiso será manejado por una institución bancaria que proporcione las mejores ofertas y tenga estabilidad, músculo financiero y amplia red nacional

3- Caja de ahorro

Se trata de un aporte individual, contemplado dentro de la misma cuota que se hará en la cotización de afiliación y pago mensual al IPSP (por determinar) y servirá para otorgar préstamos personales.

4- Tarjeta de Crédito

Los afiliados al IPSP contarán con una tarjeta de crédito con el logo del Instituto y el CNP y con condiciones especiales de financiamiento

5- Servicios odontológicos

Se destinará un local de la sede del IPSP para servicio odontológico a los afiliados, con descuentos, y se harán convenios con servicios odontológicos a nivel nacional

6- Servicios de laboratorio

El IPSP firmará convenios con laboratorios para diferentes tipos de exámenes a nivel nacional que no estén contemplados en las pólizas de seguro o para atender afiliados que no se han asegurado en el plan.

7- Servicios de óptica

El Instituto dispondrá de un local en su sede para alquilarlo a una empresa de óptica, con descuentos para los afiliados y establecerá convenios a nivel nacional. También se establecerán convenios con diferentes empresas que presten ese servicio a nivel nacional.

8- Internista y orientación médica

En la sede le IPSP (o en otra instalación) habrá un internista que orientará a los afiliados hacia la atención médica que realmente requiere el paciente

9- Vivienda

El IPSP establecerá convenios con la Cámara Inmobiliaria y con la Cámara de la Construcción así como con empresas relacionadas y con entes públicos que atienden este aspecto, con el fin de proporcionar ofertas a los afiliados para la adquisición de viviendas

10- Seguros de vehículos

Se firmarán convenios con diferentes compañías aseguradoras para la protección de esos activos a precios preferenciales.

11- Agencia de Viajes

El IPSP constituirá una compañía de agencia de viajes y turismo (o hará convenios con mayoristas) para facilitar ese servicio a los afiliados con precios por debajo a las ofertas individuales del mercado.

12-Fármacos

En el Censo Nacional de Periodistas 2008 se le preguntará a los afiliados, entre otros aspectos, si requieren de medicinas periódicas en forma permanentes (diabéticos, hipertensos, etc.) para poder realizar negociaciones directamente con los laboratorios manejando volúmenes y bajando los costos.

13- Administración del IPSP

Se recomienda a los delegados a la XIII Convención Nacional declarar en emergencia y en reestructuración al IPSP, para poder convocar inmediatamente a una reunión del Consejo Nacional del IPSP, con el objeto de verificar detalladamente su situación financiera, administrativa y operativa y tomar las acciones necesarias para adecuar su funcionamiento a la atención de las necesidades de los agremiados y a los proyectos antes expuestos.

Del resultado de dicha evaluación se desprenderán acciones que tengan que ver con la suerte de la Casa Vacacional y otros activos que maneja el IPSP, así como la formulación de un plan nacional para poner en cifras azules la situación contable de los diferentes bienes que están administrados por las seccionales en las diferentes regiones del país.

Se deberá evaluar la conformación de los Fondos Regionales de Previsión Social, verificar su existencia y analizar los problemas que presentan las seccionales para su constitución y puesta en marcha.

Hay que revisar los contratos de alquileres en la sede de la Avenida Andrés Bello en Caracas, para verificar las condiciones de cada inquilino comercial, el monto de pago de alquileres, los espacios que tienen y las fechas de vencimiento de los contratos.

En líneas generales se propone que esos locales sean ocupados preferiblemente por empresas relacionadas con los medios de comunicación social e instituciones y gremios afines, o de servicios a los agremiados, con el fin de convertir la sede del CNP en un centro de convergencia y de encuentro de los factores que tienen que ver con el hecho comunicacional.

Hay que contemplar la posibilidad de venta de algunos activos que para el gremio no sean prioritarios, o que representen serios problemas para su reestructuración.

También se propone a los delegados a la Convención nombrar una Comisión que estudie la implantación de un salario mínimo de los periodistas a nivel nacional, tomando en cuenta la realidad de cada medio de comunicación en forma sectorial (diarios, radioemisoras, empresas de televisión, comunicación corporativa, empresas e instituciones públicas, y las que se manejen en Internet) y en forma regional (estudiar la situación en cada región) para tener, por lo menos un “salario de enganche” y otros que refleje el promedio de los salarios.

Ingresos posibles

Los ingresos para mantener el IPS se originarán básicamente de:

1- Las cuotas mensuales de los afiliados y de los Fondos Regionales (el monto se determinará una vez que se constituya el plan definitivo de servicios al afiliado).

2- Alquileres de locales en la sede del CNP

3- Puesta en funcionamiento de otros activos y rentabilidad de inversiones propias

4- Actividades culturales y de entretenimiento (Gala de la Prensa, Clásico IPSP, premier de películas, eventos deportivos, y aportes del sector público y privado)

5- Impulsar la modificación de algunas leyes en la Asamblea Nacional que permitan un ingreso estable para el IPSP. Por ejemplo, una modificación en la Ley del ISRL, en la que se permita que un porcentaje del pago del ingreso gravable de las empresas de Comunicación social que actualmente se dirigen al Fisco, puedan ser canalizadas hacia el IPSP. Sabemos que esta propuesta tiene problemas para su implantación, especialmente en este momento, por la realidad política que vive el país, pero hay que instrumentarla con una asesoría profesional en materia legal y tributaria, y luchar esa reivindicación con toda la fuerza unitaria del gremio.


El Periodismo que queremos

Propuesta para un modelo de actualización profesional

Ponente:
Roger Santodomingo


Para hablar del periodismo que queremos, primero debemos ser honestos al precisar el periodismo que podemos. Porque tendemos a vernos el ombligo y pensar que todo gira a nuestro alrededor que el mundo está paralizado esperando al próximo designio del Presidente Hugo Chávez o de los precios del petróleo. Pero, lo cierto es que mientras sobrevivimos a la polarización y a la inflación, el mundo está cambiando, el periodismo está cambiando, las audiencias y la tecnología están transformándose y transformándonos.

Para hablar del periodismo que queremos (uno vivaz, enérgico, respetable y prestigioso porque es justo, oportuno, en fin, altamente profesional y a tono con la época), tenemos que conocer nuestros límites, las circustancias que rodean este oficio: el mercado, la tecnología, las audiencias. Tenemos que estar al día con la realidad –una verdad que podría parecer de perogrullo-.

Antes de seguir sustentando esta idea quiero dejar claro que esta ponencia no pretende la rigurosidad académica y tiene un fin instrumental: proponerles considerar su adhesión a un modelo de actualización profesional que en Caracas hemos materializado en la creación de un Centro de Estudios Avanzados de Comunicación Social. Creemos que el concepto tras el Instituto de Mejoramiento Profesional del Periodista está superado y no es adaptable a la realidad de hoy. El IMPP cumpió su propósito, debemos pasar ese página, cerrar ese capítulo y crear una organización moderna, capaz de brindarnos la oportunidad de adquirir las destrezas necesarias para una profesión que funciona en un entorno de constante cambio.

Esta organización, este centro de estudios que les propongo, es motivado también por una visión de largo plazo que nos es indispensable. Ver más allá del umbral de los comicios de Noviembre, de las próximas olimpiadas, del Mundial de Futbol, del certamen de Miss Universo, de las elecciones del 2021. El objetivo práctico es preparar a los de nuestro oficio para que no nos ocurra igual que a los copistas medievales que, no importó cuán diestros fuesen en el manejo de la pluma, en el conocimiento de las lenguas, en el mezclar y fijar las tintas, ellos simplemente desaparecieron con la aparición de la imprenta, dinosaurios culturales extintos como si algún cometa se hubiese antojado con la Tierra. No les digo que nos preparemos para un cambio climático, pero si al menos para un cambio sismático.

La aparición de la Internet implica un antes y después con un abismo en medio. No se trata simplemente de un nuevo medio, un nuevo formato o plataforma sino de un cambio tan profundo para nuestra profesión como lo implicó para la cultura la imprenta de Guttemberg. The New York Times, referencia mundial de la prensa, ya hace planes para salir de circulación –en papel- en el año 2025. Ellos, el mayor periódico del mundo, se dan menos de dos décadas antes de pasar a ser exclusivamente un generador de contenidos online y, sin embargo, son optimistas porque son líderes en los cambios.

En una conferencia sobre futuros globales en Houston, supe que las proyecciones de los futuristas indican que 40% o 45% de los periódicos del mundo desaparecerán en la próxima década. Pronto veremos ciudades, regiones e incluso países que no tienen un periódico principal o una estación de televisión principales. Veremos cómo los sobrevivientes de este holocausto mediático serán los que no teman asumir soluciones radicales. Esto, claro está, afectará de manera similar a la radio y la televisión abiertas, el tener una estación de televisión o radio digitales en casa ya no es una utopía futurista.

De hecho, está a la vuelta de la esquina el momento en que la oferta de programación satelital será sobrepasada por la de servicios sobre IP inalámbrico, el wi fi accesible, gratis o pago, desde cualquier rincón, con cualquier aparato electrónico en nuestras manos, los cuales serán cada vez más económicos, rápidos, versátiles y universales.

Supongo que han oído hablar del Kindler. El artefacto ideado y mercadeado por Amazon que, desde su lanzamiento en diciembre pasado ha propiciado listas de espera con millones de compradores en el mundo. Una pantalla con tinta electrónica que permite almacenar bibliotecas enteras en su disco duro y recibir suscripciones de revistas y periódicos de modo instantáneo y que es tan o más cómoda de usar que un libro de bolsillo.


El cambio en el modelo de negocios de los medios se ve en el horizonte como una tormenta. No sabemos si la mudanza de la publicidad de los medios tradicionales a los digitales será gradual o de un zopetón. Todavía no se avisora cómo balancear un gran público con un gran contenido, salvo en los sitios sociales donde el contenido no les cuesta nada a los dueños. Facebook no paga nada por los contenidos que usa, estos lo suministran gratuitamente los usuarios. The New York Times tiene que invertir no menos de 300 millones de dólares al año en periodismo. Así que esto conllevará quiebras. Como con la globalización, estos cambios acelerados, intensos y profundos de la forma en que nos comunicamos implicarán una nueva generación de perdedores y ganadores. También es de esperar que en el futuro cercano, esto implique conflictos laborales en las redacciones. En buena parte porque el perfil del nuevo periodista 2.0, 3.0 o 4.0 que buscará el mercado dista ya mucho del que se está formando en nuestras escuelas de comunicación – en las que hace apenas unas horas nos desprendimos de las máquinas de escribir y se sigue hablando de horas de cierre. El analfabetismo digital no sólo afecta a los que Mark Prensky llama inmigrantes digitales, esos que como yo y como muchos de ustedes nos iniciamos en los medios tradicionales, sino también a los más jóvenes, a los llamados nativos digitales, esos que juegan y se enamoran en la Internet, bajan su música de iTunes, compran sólo vía Amazon o Mercado Libre y no han comprado nunca en su vida un periódico o visto un noticiero de televisión. A juzgar por la experiencia con algunos estudiantes de pregrado, muchos son a lo sumo alfabetas funcionales de la web, incapaces de comprender y manipular efectivamente el lenguaje y los medios a su disposición para comunicar de modo intencional y profesional. No es fácil explicar cómo se diferencia la comunicación de masas de la nueva comunicación asincrónica, bidireccional y afronteriza.

No podemos excusarnos en la idea de que la Internet es cosa del primer mundo y que aún falta mucho para que el futuro nos alcance. Según un estudio de Iraida Farreras publicado en el libro Versión Beta, el cual fue coordinado por nuestro colega y compañero de fórmula, Carlos Delgado Flores, y editado por el postgrado de la UCAB, la contundencia de las cifras debería silenciar a los escépticos: “La penetración de Internet en la población venezolana ha crecido 1.509% en los últimos 10 años. En 1998, apenas 1,38% se conectaba por esa vía, y al cierre de 2007 lo hace 20,83%, según cifras de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel)”.

Tampoco se trata de un público exclusiva, ni mayoritariamente elitesco. Los indicadores de Penetración y Usos de Internet en Venezuela en 2006, en un estudio realizado por Tendencias Digitales, filial de Datanalisis. 92,65% está ubicado en los estratos socioeconómicos C, D y E.

No hay vuelta atrás.

Con la Internet no sólo surge una forma distinta de producir información y transmitirla, aparece un nuevo ecosistema de la comunicación social, con nueva competencia que se acerca sin límites a lo que antes eran cotos privados de caza, nuevas especies, los blogueros y los mutantes de este oficio, los llamados periodistas ciudadanos.

¿Qué se hace frente a eso? ¿Se refuerza el valor de la información local? ¿Se compite con calidad en lugar de velocidad? ¿Con ética en lugar de audacia y desenfado? Quizás la respuesta es sí y no. Para tener más certeza nos serviría contar con nuestro propio think tank. Nuestra propia fuente de información y conocimiento que nos ayude a digerir estas tendencias, asimilarlas y nos oriente el camino.


CEACS

El Centro de Estudios Avanzados de la Comunicación Social pretende cumplir este papel. Estamos hablando de un centro manejado profesionalmente por académicos y periodistas. El CEACS debe tener una línea de investigación propia que le permita liderar la discusión sobre los cambios en el entorno tecnológico y sociopolítico que determinarán los límites y oportunidades sobre los que actuarán los comunicadores sociales Alrededor de este núcleo de investigación, se formaría el centro de entrenamiento, formación y actualización de los comunicadores sociales en ejercicio. Para esto lo que se propone es un esquema flexible, sin la rigidez de los programas académicos, pero con su nivel de exigencia.

Lo que proponemos es la creación de un Programa de Estudios Avanzados en Comunicación Social modular que el profesional pueda adaptar a su gusto, tomando cursos de una amplia variedad de fuentes y que, al final, si así lo desea el cursante, conduzca a un diplomado formal.

Los miembros del CNP podrán seleccionar, según su conveniencia, una serie de cursos aprobados por el CEACS, por ejemplo, en la Universidad Católica Andrés Bello (con la cual, de hecho ya iniciamos un acuerdo marco para convertirnos en sede de sus programas de estudios avanzados y cursos de ampliación) o en la UCV, o en cualquier universidad nacional o internacional con la que establezcamos convenios. Pero también podrá incluir en su pensum autoprogramado talleres de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, la Fundación para la Cultura Urbana o uno de los cursos online de la Universidad Javeriana, la Columbia University o el Tecnológico de Monterrey. El modelo flexible, en el que el cursante es guiado por un maestro del CEACS –el cual aspiramos a que sea dirigido por un periodista de experiencia, kilates y vocación docente-, permite al profesional decidir si se conforma con un curso de actualización en periodismo online, un taller de crónicas, un seminario de comunicación política y una clínica de fotografía digital o si está dispuesto a recorrer el trayecto que lo lleva al diplomado.

Finalmente, el CEACS debe tener herramientas para posicionarse como una autoridad en periodismo que sirva de faro a la formación que se imparte en las escuelas, pero también marcador de tendencias de excelencia hacia el periodismo que queremos.

Para ello, el centro necesita un órgano de divulgación y un premio. El canal de divulgación natural es un sitio web especializado en comunicación social que conecte a nuestros agremiados con las corrientes mundiales de la comunicación y sea una verdadera escuela virtual de periodismo. El premio es quizás una audacia, pero una audacia necesaria. Proponemos que el CNP, si no puede reafirmar su autoridad en la Fundación Premio Nacional de Periodismo para que se cumpla la ley y se respete a esta profesión, se retire de ella. Además, proponemos que el CEACS, como brazo académico y de actualización profesional del CNP, otorgue un premio anual a la excelencia periodística. Un premio que todos aspiren a merecer: prestigioso y jugoso.

Para ello debe tener bases claras, transparentes, un proceso de curaduría exigente y un jurado incuestionable, ajeno a manipulaciones políticas o comerciales. Dirán y ¿con qué se paga todo eso? Y dirán con razón para dudar porque este es un CNP en ruinas y también arruinado. Pensamos en este como un proyecto sostenible a largo plazo que puede ser replicado en las regiones a través de un sistema de instituciones filiales. Creemos firmemente que contaremos con el respaldo de empresas privadas y organizaciones internacionales socialmente responsables y comprometidas con la democracia y la libertad. Pero también nos apoyaremos en la ley. Creemos que esta iniciativa cae dentro del campo de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, lo que la hace beneficiaria de los aportes de las empresas, obligadas a hacer aportes de hasta 0,5% de sus ingresos brutos a proyectos de desarrollo. También creemos que hay acá suficiente creatividad como para agenciarnos los mecanismos de recaudación necesarios para que esto arranque. De entrada les informo que este
proyecto con el aporte de las Empresas Polar que hizo una generosa donación con este propósito, ha arrancado oficialmente en Caracas y queremos que se extienda a todo el país.

Esta es nuestra propuesta, el camino que proponemos en la dirección del periodismo que queremos. Nuestra propuesta sobre el periodismo que queremos no es una receta o un perfil del “periodista nuevo”, de lo que se trata es de mística profesional, de profesionalismo, de hacer del Colegio una Escuela. Fíjense que no hemos hablado de ideologías ni retos políticos concretos. No estamos planteando acá un periodismo comprometido o guerrero. Proponemos dotar a los comunicadores sociales de las herramientas para su mejor desempeño, para que su periodismo sea profesional y sea excelente. Lo avanzado de este centro de estudios es que proponemos que los periodistas, independientemente de su fuente, especialización o inclinación política tengan la oportunidad de actuar en rigor y con las herramientas adecuadas para hacer un trabajo digno al servicio de su país y de sus semejantes.


Inestables estructurales

Ponente Alonso Moleiro


I

Venezuela vive desde hace nueve años, casi diez, una situación de inestabilidad que podemos denominar tectónica: absolutamente estructural. Una vez promulgada la constitución vigente, el sector del país que la había promovido, el chavismo, está haciendo una interpretación que podemos denominar "progresiva" de sus postulados para ir imponiendo por cuotas su proyecto político al resto de la sociedad.

La circunstancia descrita, que encuentra su ejemplo más acabado en los denominados "motores constituyentes" del año pasado, en la fallida propuesta de reforma constitucional del pasado diciembre, y, ahora, en el recién aprobado paquete habilitante de la semana pasada, tiene absolutamente desconfigurada la idea de consenso democrático de acuerdo a una Ley Fundamental que priva en la mayoría de las sociedades democráticas convencionales.



Sin el uso evidente de la violencia, sino a plazos calculados de acuerdo a lo que indiquen las circunstancias políticas, el ánimo revolucionario quiere consolidar una especie de centrífuga para apoderarse del control de todas las relacione sociales. Es una dinámica en la cual palabras como "acuerdo" o "pacto" quedan completamente prohibidas por conformar, de acuerdo a su visión, una traición a la esperanza popular.

Esta circunstancia, que el chavismo identifica como "revolucionaria" introduce una especie de falla de origen que dificulta la convivencia en torno a la letra de la ley entre los actores civiles y políticos del país.

Lo que, para algunos, el país tiene de revolucionario, para otros es, sencillamente, un proceso de erosión de la vida democrática: la concentración de todos los poderes públicos en manos del Presidente de la República; el secuestro de la Fuerza Armada para una parcialidad política; la entronización de empleados públicos fieles a la causa del presidente, con una administración central donde priva la obediencia debida.

No vivimos, como sabemos, un tiempo normal. El país tiene ante sí un experimento político absolutamente inédito, en el cual el marco legal está condicionado a unas circunstancias concretas, que podemos sin ironía alguna apellidar revolucionarias, en el cual la constitución misma, tal y como lo han confesado voceros del alto gobierno, está signada por la transitoriedad y el riesgo de importantes mutaciones.


Bajo una fachada democrática formal, en un marco político signado por la proliferación de elecciones y consultas, mientras los dimes y diretes de toda sociedad abierta parecieran indicarnos que, en apariencia, lo fundamental de la concepción de la vida en democracia no ha sido alterado, una peligrosa fuerza, que por ahora prefiere el control político a la coacción directa, parece querer imponer su ley interpretando de forma deliberada el largo plazo.

II

Hasta este momento, haciendo uso del mandato popular y su ascendencia entre gruesos sectores de la población, el chavismo ha llevado con éxito su cometido de ejercer a cabalidad su control sobre las instancias del estado venezolano: al chavismo le pertenecen en este momento, como nunca antes, en comparación con gobiernos anteriores, el músculo económico de Pdvsa y al menos sectores importantes de la Fuerza Armada. La circunstancia del año 2004 hizo que también se llevara casi todas las gobernaciones y alcaldías y el ámbito parlamentario.

Lo que no termina de lograr el oficialismo es su confesado propósito de ejercer una rectoría o un liderazgo definitivo para imponer sus postulados en el ánimo de toda sociedad venezolana. El chavismo no ha logrado que las instancia intermedias, las universidades, los medios de comunicación, el empresariado, los gremios profesionales, las expresiones culturales, las asociaciones civiles y las sociedades anónimas, los valores en el intercambio cotidiano de los venezolanos, tengan la matriz o la inspiración que ellos quisieran

El forcejeo para intentar imponerlo tuvo en el fallido intento de reforma uno de sus fracasos más sonoros. Hoy alimenta la mayoría de las tensiones y pequeños desencuentros que día a día tenemos con la realidad. Desde Miraflores, Hugo Chávez intenta que la cultura, las empresas de producción social, las misiones, las reservas y la milicia, las mesas técnicas de agua, los comités de tierra, los consejos comunales y otras instancias sociales, -algunas de ellas con objetivos y valores hasta cierto punto legítimos- se entronicen en la vida venezolana y predominen sobre lo otros.

La construcción de lo que Elías Jaua ha llamado "una hegemonía democrática": el desarrollo hasta sus últimas consecuencias del modelo gramsciano en el cual un nuevo bloque social de poder ejerza el predominio de sus valores sin necesidad de acudir a la fuerza.

Un proceso que tiene múltiples ejemplos cotidianos y puede corroborarse con un rasgo fundamental: la renuencia del oficialismo a participar en la elección o conformación de instituciones ya establecidas -como el Colegio Nacional de Periodistas-, y la tendencia a crear espacios para ellos solos.


III

Con un país en el cual el estado se está limitando a coexistir con la vasta porción de la sociedad que no lo acompaña, pasamos a evaluar someramente los desafíos y riesgos del periodismo – y, como valores añadidos, de la libertad y la democracia- en la hora actual.

El pulso político entre el gobierno y sus seguidores, por un lado, y las fuerzas políticas, sociales e independientes que se le oponen, por el otro, ha conocido varios episodios de intensidad variable. Esta pugna va a normar la vida venezolana en el futuro y va a condicionar el trabajo de los periodistas.

El periodismo venezolano, o buena parte de él, lo hemos anotado varias veces, cometió en las primeras de cambio errores de bulto muy graves tocado por el ánimo de defender la vida democrática y plural que hemos conocido los venezolanos desde 1958. Este rasgo conoció su clímax durante los insurrecciónales años 2002 y 2003. Los periodistas violentaron normas básicas de su trabajo, asumieron el papel de actores políticos, abandonando la parcela de liderazgo de opinión, y se lanzaron, junto a otros actores, en una aventura sin objetivos claros ni traducción política aceptable que, a la larga, no ha hecho sino fortalecer la causa del oficialismo.


Podemos anotar que, hasta ese entonces, muchos de los atropellos cometidos a la prensa, los periodistas, y el estado de derecho en general, si bien eran alimentadas desde el poder político, eran sobre todo producto de la tensión política existente. Se producían desmanes inaceptables tanto en la acera chavista como en la opositora.

Este primer episodio corresponde al comienzo del ejercicio de gobierno, en 1999, y se estaciona en 2004, año en el cual el gobierno se lleva la victoria del referéndum revocatorio y comienza silenciosamente a imponerle su voluntad al país.

En adelante, acusando algunas expresiones de malestar en los usuarios, y los terribles efectos de la polarización política, buena parte de los medios, los periodistas y los actores políticos y civiles realinearon su diagnóstico y moderaron ostensiblemente su línea editorial y su actitud personal.

Las tuercas del gobierno y la correspondiente debilidad de las desperdigadas fuerzas opositoras comenzaron a torcer la balanza. Comenzaron a hacerse frecuente las agresiones, golpes, amenazas y abusos al periodismo sin que mediara explicación o disculpa alguna. Ya no podíamos hablar de corresponsabilidad: el monopolio de la coacción era ahora facultad de quienes habían ganado.

El predominio político del gobierno alcanzó su máxima expresión en 2006, luego de la victoria de Hugo Chávez en las elecciones generales, y luego en 2007, años en el cual el ejecutivo procedió a quitarle la concesión a Radio Caracas Televisión

IV

Los periodistas vivimos en un complejo marco cotidiano: una democracia formal con demasiados lunares, a la cual se le desconfigura progresivamente el rostro con nuevas disposiciones legales, en un marco de libertades civiles, -comenzando por el de la libertad de expresión- todavía existente, pero acosado desde varios flancos.

Son cotidianas en este país las agresiones físicas a los periodistas por parte de activistas oficialistas que obran en medio de una gran impunidad; la criminalización del ejercicio de la crítica usando toda suerte de ardides retóricos y a veces legales, además de la cerrazón de las oficinas públicas para obtener información y la manifiesta renuencia de los funcionarios públicos a rendir cuentas de sus actos.

Los periodistas venezolanos debemos cerrar filas para segregar el mejor de los anticuerpos conocidos en contra de cualquiera de los virus que conspiran en contra de la democracia y el civilismo: más y mejor periodismo.

Tenemos que trabajar duro para expandir por todo el país, además del desarrollo de técnicas, el fomento de valores y herramientas intelectuales. Con el ejercicio incisivo, combativo, justo, equilibrado, sin concesiones, estructuralmente comprometido con la verdad, estaremos contribuyendo a repoblar el tejido social. Iremos ganando en respeto y credibilidad en la misma medida en que nuestros señalamientos sean ajustados a la verdad.

Una prédica que tiene que ser capaz de cumplir con todos los extremos del concepto de la integridad: si desde nuestra propia parcela se activa un nuevo movimiento para violentar los principios democráticos y de tolerancia que estamos defendiendo, alejándonos de la órbita del periodismo, este nos debe encontrar de frente. Por muy justificados que sean los motivos políticos.

El Colegio Nacional de Periodistas no ha sido, no es, ni podrá ser jamás, un partido político o una institución de intermediación que esté formulándose dilemas en torno a la conquista del poder. Eso no quiere decir que no se trate de una institución con contenidos e implicaciones políticas, en este caso civiles, en el sentido más cabal de la palabra.

Con mucha frecuencia se habla de la responsabilidad social y el vínculo con lo público de nuestro trabajo. Los periodistas que formamos parte de esta casa hemos renunciado a llevar una vida limitada únicamente a nuestros circuitos domésticos con el objeto de plantearnos algunas preocupaciones sociales y colectivas. Nos preocupa la dignidad de nuestro oficio, el bienestar de nuestros colegas. Nos motiva el compromiso con la verdad y el desarrollo general de la sociedad venezolana.

El país tiene que contar con un organismo que se constituya en una especie de faro para la preservación del estado de derecho, capaz, al mismo tiempo, de activar consensos en torno a esos grandes valores que consideramos irrenunciables, así como de sostener grandes verdades cuando toque estar en minoría.



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Declaración de los Periodistas de Venezuela

La Seccional Caracas, como complemento a la ponencia, sobre el
país que queremos, periodismo y libertad de expresión, de Alonso Moleiro somete a la consideración de la Convención Nacional de Periodistas el siguiente manifiesto por la Democracia y la Dignidad del Periodismo.

Las relaciones entre periodistas y poder han sido históricamente conflictivas, pero, por primera vez, asistimos en la era democrática del país, a la confrontación entre comunicadores sociales y grupos políticos y económicos que ven en la libertad e independencia de la prensa un obstáculo para sus objetivos. Ante esto, los periodistas venezolanos debemos apelar a nuestro Código de Ética cuyo cumplimiento es, por ley, obligatorio. Hoy es fundamental recordar los artículos 6 y 43 de dicho código. El primero establece que el periodista se debe fundamentalmente al pueblo venezolano, el cual tiene derecho de recibir información veraz, oportuna e integral a través de todos los medios de comunicación. Y el 43 establece que el periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad y la justicia.



De acuerdo con este compromiso ético y social declaramos:

1. Que el respeto debe ser la premisa básica de la relación entre periodistas yautoridades. Debe detenerse la campaña de maltratos y difamación con la cual se pretende amedrentarnos e invalidarnos en el ejercicio legítimo de nuestro trabajo y función social.

2. Que los funcionarios públicos comprendan su obligación de velar por el derecho de los venezolanos a estar informados y a expresarse libremente. Basta de hermetismo y de ocultamiento de la información necesaria para que los venezolanos ejerzamos plenamente nuestros derechos soberanos. Denunciamos el silenciamiento informativo, venga de donde venga y exigimos se hagan cumplir las leyes que obligan a la transparencia informativa.

3. Que se respete el derecho y el deber de los comunicadores a informar y por tanto a su necesidad de tener acceso a las fuentes oficiales y no oficiales de información.

Queremos que se ponga fin al régimen de apartheid en el que se privilegia a los periodistas de medios oficiales en la cobertura de eventos de carácter gubernamental y se excluye a aquellos que trabajan para medios privados, en especial los que son considerados críticos y etiquetados como “enemigos de la revolución”.

4. El uso abusivo de los recursos y medios del Estado con carácter proselitista constituye una distorsión de la realidad que privilegia a los partidarios del gobierno y excluye a la disidencia, a los opositores y a todo aquel que piense distinto, por tanto la denunciamos como una acción discriminatoria en la comunicación gubernamental y una forma de censura oficial.

5. Protestamos la arbitrariedad con que se usa el artículo 192 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones con lo que se abusa de las transmisiones en cadena nacional de radio y televisión. Esto impide el equilibrio informativo, se ha convertido en un mecanismo de censura sistematica de los medios radioeléctricos cuyo fundamento es la inmediatez, y socava el derecho de todos a elegir. Exigimos equilibrio en la aplicación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Se administra en forma discriminatoria al sancionar selectivamente a los medios del sector privado y disculpar a priori a los que están bajo control gubernamental.


6. Rechazamos la promulgación por vía habilitante de una serie de leyes que socavan el Estado de Derecho y la Constitución. Una serie de leyes incluidas en esta ley fueron decretadas sin consulta con el país, introduciendo reformas en el sistema legal que habían sido previamente rechazadas por la mayoría de los venezolanos en el referendo consultivo del 2 de diciembre de 2007.

Esta declaración la hacemos ciudadanos venezolanos a conciencia y por voluntad propia y llamamos a nuestros colegas de todo el país a sumarse a ella y que nuestra voz sea escuchada y nuestra profesión respetada en todas las regiones del país.



Los que abajo firmamos,
Periodistas somos todos.




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