¿Por qué le disparan al mensajero?

Fecha: 13-04-2016 09:39 PM

Foto 1 nota mensajero

En el parabrisas trasero del automóvil del DLA quedó la evidencia de la fuerza y la violencia que desea someter a la razón (Foto: Ricardo Azuaje).

 

Los medios de difusión masiva y los comunicadores sociales son el canal para que la gente exponga sus inquietudes, propuestas, reclamos y aportes sin distinción de su cualidad política, partidista o ideológica, o cualquiera sea su condición económica, educativa, cultural, de raza o de credo religioso.

JESÚS SEGOVIA (*)

Es imposible tapar el sol con un dedo, los problemas de una sociedad y un país no desaparecen simplemente porque los comunicadores sociales y los medios de difusión masiva dejen de publicarlos. No, los problemas y carencias de la gente se resuelven con gerentes que sean eficientes en el ejercicio del poder, en el correcto manejo y administración de los dineros públicos.

A ningún gobierno le gustan las críticas, demostrado está en Venezuela, y menos les agradan al actual. Malgastan tiempo y esfuerzo en atacar a los periodistas, locutores, reporteros gráficos y camarógrafos que cumplen a cabalidad el mandato de informar y de mantener al pueblo informado. Derecho plenamente consagrado en los artículos 57 y 58 de la Constitución Nacional.

El desarrollo alcanzado por los medios de comunicación, que ahora incluye a las redes sociales, hace imposible que los gobernantes de estos días oculten las penurias económicas, educativas, de salud e inseguridad personal. Esa realidad tecnológica no permite esconder el reclamo y las quejas del soberano.

Traigo esto a colación por los daños causados el lunes 11 de abril de 2016 en Valera al vehículo donde se trasladan los periodistas y reporteros gráficos del Diario de Los Andes. Mientras los colegas cubrían la rueda de prensa ofrecida por la profesora Iraly Guerrero en la casa de Avanzada Progresista, le lanzaron una piedra de considerable tamaño -guaratara en lenguaje coloquial- al parabrisas trasero del automóvil aquí mencionado.

Afortunadamente no hubo daños contra la humanidad de los comunicadores sociales, por razones obvias, estaban en la rueda de prensa; pero sí le generó pérdidas materiales y económicas al dueño del carro. Que no es poca cosa, considerando la hiperinflación monetaria y la escasez de repuestos.

¿Por qué le disparan al mensajero? ¿Por qué quieren callarlo, silenciarlo? Esa antigua práctica no sirve, no funciona, porque las carencias de un pueblo no se solucionan atacando a los medios y sus comunicadores.

Aquellas personas que estén detrás de ese y otros ataques contra la libertad de expresión, que pretenden amedrentar e intimidar, deben ser identificados y detenidos por las autoridades competentes y organismos policiales. También por el gobernador Henry Rangel Silva, por ser la máxima autoridad civil y ejecutiva del estado Trujillo.

Desde este espacio, vaya nuestra solidaridad y la del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo, hacia los colegas y editores del Diario de Los Andes. Informar no es delito. Opinar tampoco lo es.

Quien lo dude, invierta unos minutos de su vida y revise la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por el pueblo en el referendo del domingo 15 de diciembre de 1999.

 

(*) Secretario General del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Trujillo.

CNP 7.635  /  jesus63segovia@yahoo.es



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