Recuperar la credibilidad

Fecha: 05-06-2019 10:27 PM

Periodistas

Eduardo Orozco

 

Voy a insistir sobre un tema que asomé el 23 de enero de 2019, en un evento de la alcaldía de la ciudad de Miami, Florida, cuando advertí sobre la necesidad de prepararnos para ejercer en la nueva democracia que sustituirá a este desatino que llaman “revolución bolivariana”.

        Aquella breve intervención quedó incompleta. No se trata de que, una vez sustituido el régimen de Maduro, los periodistas volveremos a trabajar en un clima de garantías democráticas restituidas, donde se respete nuestro trabajo y no se persiga a nadie por sus opiniones. Donde se garantice el acceso a las fuentes informativas y se pueda ejercer la investigación sin trabas ni misterios.

Prepararnos para ejercer el periodismo en la nueva democracia es asumir que, en una primera etapa de estabilización del Estado de Derecho debemos darle prioridad a la misión educativa y pedagógica que, como comunicadores, tenemos los periodistas profesionales.

...los nuevos tiempos exigirán el aporte de datos, de testimonios, es decir, de investigación.

        Recuperar la noción de la libertad, respeto, tolerancia, imparcialidad significa, además, administrar con prudencia el rol de vengadores, ese gusanillo que muchos llevamos dentro. Sin descuidar las exigencia de justicia y la lucha contra la impunidad que ocuparán buena parte de esta etapa inicial de la nueva democracia, debemos hacer un gran esfuerzo de tolerancia para rescatar la credibilidad extraviada en estos años de lucha sin cuartel.

        Recuperar el equilibro será entonces uno de los componentes de esta inmensa tarea que debemos asumir los periodistas en este proceso de recuperación histórico que se avecina.

        Ya van 20 años. Una generación completa de venezolanos sufrieron el ensordecedor chillido de los déspotas, del culto a la “lucha de clases”, es decir a la guerra civil, de la amenaza, el atropello, el irrespeto. Esa generación necesita comparar en el terreno los valores de la libertad frente a los antivalores de la tiranía.

        El reclamo, la acusación, la descalificación, la mentira, el insulto, ha sido amplificado por la tecnología de las redes sociales. Lo que anteriormente era un titular mudo de los diarios o un grito tenue en radio y TV, ahora se percibe con toda su intensidad en los canales de internet.

        El reportero-opinador que abraza una causa y se convierte en medio de denuncia deberá, progresivamente, recuperar el espacio de la imparcialidad que le da fuerza a la verdad contundente, sin manipulaciones.

        No será suficiente el punto de vista ni la autoridad profesional; los nuevos tiempos exigirán el aporte de datos, de testimonios, es decir, de investigación. Entre otras cosas porque, aparte del terrible daño causado por la incesante propaganda del Estado, está el fenómeno de las redes sembradas de fake news que han colocado en entredicho su credibilidad ante los usuarios.

Es mucho lo que hay que aprender y no será fácil asumir los nuevos compromisos, pero es una necesidad y es un tema de, en su momento, deberá ser centro de debates entre los periodistas profesionales.



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