Región Capital, factor decisivo

Fecha: 20-11-2008 11:30 PM

Gestión pública e ideología definen la recta final

Eduardo Orozco  Los electores de los municipios caraqueños que integran el estado Miranda y, al mismo tiempo, son parte de la jurisdicción de la alcaldía metropolitana, concentran un interés especial para la jornada electoral del domingo 23 de noviembre porque decidirán simultáneamente tres escenarios claves en la lucha por el poder en Venezuela.

La mayoría de los análisis de los medios y de los expertos coinciden en señalar que la gobernación del estado Miranda, la alcaldía metropolitana y el municipio Sucre del estado Miranda constituyen tres de las regiones en las que se acentúa la presión de los dos factores que luchan por decidir triunfos y derrotas.

Lo que en un proceso electoral normal sería la renovación de las autoridades regionales y la evaluación de las gestiones vinculadas a la solución de los problemas locales como la calidad de los servicios públicos, el estado de las vías de comunicación, el tránsito y la seguridad, se ha transformado en una toma de decisiones sobre el modelo de Estado que regirá la vida de los venezolanos.

Más allá de los asuntos locales que, naturalmente siguen teniendo una gran importancia, y constituyen una referencia fundamental para el debate electoral, los ciudadanos han tomado conciencia de que existe un debate superior entre dos visiones sobre la manera y los principios que definen una república moderna.

Una campaña mil millonaria desarrollada mediante la utilización de todos los recursos del Estado en beneficio de un partido, ha intentado colocar al venezolano ante la disyuntiva de escoger entre el "socialismo del siglo XXI" y la democracia liberal.

Allí es donde adquiere tanta importancia el voto de los ciudadanos que escogen al gobernador de Miranda, al alcalde de Sucre y al alcalde metropolitano porque, aparte de ser el asiento del poder, significa una alta votación que, unida a la de Zulia, Carabobo y Lara, concentran unos 7 millones 500 mil electores.

 

¿Portaviones o submarino?

A este cuadro político hay que agregar el factor "Chávez". El Presidente, ante la probabilidad de unos resultados electorales en los que no se repitan los porcentajes de su triunfo de 2006, que serían interpretados como una nueva derrota, después de perder el Referendo Constitucional de 2007, ha decidido convertir las presentes elecciones regionales en un plebiscito entre su figura y la oposición, dejando en segundo lugar a sus candidatos a las alcaldías y las gobernaciones. De allí la insistencia en provocar y amenazar a Manuel Rosales para "devolver la película" a las presidenciales de 2006 que ganó con 62% de los votos.

En la región capital llama la atención que los actuales alcaldes de Libertador, alcaldía metropolitana y municipio Sucre del estado Miranda no aparecen al lado de los nuevos aspirantes del PSUV. Es evidente que el Gobierno tiene plena conciencia de que la gestión de Juan Barreto, Freddy Bernal y José Vicente Rangel no cuenta con el respaldo mayoritario y ese rechazo no se lo pueden endosar a Aristóbulo Istúriz, Jorge Rodríguez y Jesse Chacón.

Otro factor que preocupa al Gobierno es el de la evidente pérdida de votantes en el Referéndum de 2007. En Libertador Chávez ganó las presidenciales de 2006 con 62%, en Miranda con 56% y en el municipio Sucre con 53% de los votos. Durante el Referéndum de 2007 perdió en Libertador con 47%, en el estado Miranda con 43% y en el municipio Sucre con 38%, mientras que los porcentajes de la oposición se mantuvieron o aumentaron.

En Sucre, los números son reveladores: mientras que Chávez ganó las presidenciales de 2006 con 156.000 votos y Rosales perdió con 137.000 votos, en el Referéndum de 2007 el SI obtuvo 38% (85.375 votos) y el NO logró 61% (136.900 votos). Una simple comparación nos dice que el oficialismo perdió unos 50.000 adherentes. Recordemos además, que Sucre aporta 36% de los votos del estado Miranda.

Y no sólo en Sucre; en el municipio Zamora del estado Miranda, Chávez logró en 2006, 67% (47.845 votos) contra 32% de Rosales (23.400 votos), mientras que en el Referéndum de 2007, en el mismo municipio el SI obtuvo 50% (29.000 votos) y el NO conquistó 49.8% (28.800 votos).

Esta es una tendencia generalizada y el problema del oficialismo es regresar al escenario de las presidenciales de 2006, con el agravante de que la gestión de sus gobernadores y alcaldes es reprobada por la mayoría de los votantes. Ya casi se repite como un chiste la pregunta ¿Qué es de la vida de Barreto?

 

El fantasma de la abstención

Las cifras anteriores nos dicen que la abstención castigó duramente al Gobierno en la última consulta, pero los sectores de la oposición no pueden contar con estos números y descuidar su trabajo. El electorado es cada vez más exigente y reclama seriedad a todos los sectores. La clave para ambos bandos es movilizar sus simpatizantes hacia los centros electorales para tener posibilidades ciertas de éxito. De allí el carácter unitario de las candidaturas opositoras que, evidentemente, son un factor aglutinante y movilizador. La misma presencia de la tarjeta morocha canaliza votos hacia los consejos legislativos y cabildo metropolitano que anteriormente se perdían o no eran reconocidos en su justa proporción.

Los sectores opositores cuentan con triunfos seguros en los municipios Baruta, Chacao y El Hatillo, pero deben hacer un gran esfuerzo para que sus electores no se confíen y asistan a sus centros de votación porque, además del voto de estas alcaldías, deben sumar cifras a la alcaldía metropolitana y a la gobernación de Miranda.

 

¿La última estación?

Las confrontaciones electorales suelen ser presentadas como procesos definitivos y se lanzan frases absolutas como "No hay vuelta atrás", "la última batalla", "el choque final" para dramatizar el momento y recuperar lealtades y amores perdidos. La estrategia personal del Presidente está montada en este tipo de llamados y no sólo porque la pérdida de gobernaciones y alcaldías significan el debilitamiento del proceso revolucionario, sino porque la magnitud del retroceso podría cerrar de manera definitiva la posibilidad de la propuesta reeleccionista y se consolidaría el mandato popular en relación a la duración del mandato presidencial que ya tiene fecha de vencimiento: 2012.

Así que el llamado a votar y a bajar los niveles de abstención es, ciertamente, importante porque, no sólo se eligen gobernadores y alcaldes que garanticen una mejor gestión en las comunidades y regiones, sino que se lanza una seria advertencia al Gobierno para que respete la Constitución y no insista en la instauración de un régimen autoritario y cierra democráticamente la posibilidad de una presidencia vitalicia.

 

Análisis publicado en Correo del Ávila Nº 127 (21/11/08)



blog comments powered by Disqus