Sapos de Chavez invaden el Vaticano

Fecha: 09-11-2006 12:00 AM

Por Noé Pernía sábado, 13 de mayo de 2006Mientras el mandatario venezolano, Hugo Chávez Frías, se entrevistaba con Su Santidad en la Biblioteca, los espías gubernamentales siguieron una agenda "alternativa".
Un periodista peruano, que esperaba junto al resto de los comunicadores sociales en el Cortile di San Damaso, le preguntó a Rafael Del Naranco (Cadena Capriles) de dónde venía la curiosa comitiva de seguridad que acompañaba al presidente. Y concluyeron que eran cubanos. El acento caribeño no se puede ocultar jamás y era inevitable escucharlos en el corre y corre mientras esperaban a que Chávez terminara la reunión.
El gobierno venezolano entró a la Santa Sede con una comitiva compuesta al menos por 50 personas. De ellas, 17 periodistas acreditados por la embajada venezolana en Roma, de los cuales al menos 15 eran de obediencia gubernamental (si descontamos a losreporteros de El Mundo y Venevisión).
La comitiva de seguridad no despertó mayor interés, hasta que el colega peruano me preguntó porqué "nos grababan" con mini-videocámaras desde uno de los 5 vehículos estacionados en el Cortile.
"Fotografíalos tu también", le dije. Y al dirigir el objetivo hacia la furgoneta tripulada por los anónimos "camarógrafos", de inmediato un funcionario del cortejo se acercó para preguntar con modales rayanos en el interrogatorio, si acaso el colega peruano estaba "tomándole fotos a la comisión de seguridad".
-Hermano, no estás en Venezuela ni en Cuba, esto es El Vaticano-,
intervine.
Teresa Maniglia, viceministra de comunicación, hermana del ministro de la defensa Orlando Maniglia y una de las funcionarias de mayor confianza del presidente, se acercó
para enmendar el equívoco del "interrogador" y nos aseguró que los pasajeros de la furgoneta eran "médicos de Chávez" y que tan sólo grababan al mandatario venezolano (que aún permanecía reunido con el Papa).
En Venezuela la palabra "sapo" se utiliza en el argot del bajo mundo para señalar a los informantes de la policía. En el código periodístico de los cronistas policiales el descalificativo indica una persona no fiable.
Desde que el país se transformó en una república policial es común detectar este tipo de actividades. Son imágenes que engrosan los archivos del obsesivo mecanismo de control y vigilancia militarista.
No sabemos si El Vaticano estuvo al tanto o recibió la novedad sobre la agenda paralela de la viceministra Maniglia y su séquito deanónimos camarógrafos. que ella después bautizó como "médicos".

LOS DOCE APÓSTOLES O EL NÚMERO DE LA MALA SUERTE

La delegación del régimen la integraban 12 personas del alto gobierno: 3 ministros, 2 embajadores, el presidente del parlamento, el alcalde de Caracas, el jefe de Casa Militar, un edecán, 2 ilustres desconocidos ("Sr Eldan Domínguez" y "Sr. Alfredo Hernández) y la hija del teniente-coronel, Rosa Virginia Chávez. Pero ella no asistió al encuentro y el número de fuerte resonancia católica se redujo a tan sólo 11 miembros. ¿Recomendación de los babalaos ? ¿dolor de estómago de la muchacha?
Es la segunda vez en menos de 2 meses que Nicolás Maduro encabeza la misión de gobierno en visita oficial al Vaticano. La primera fue en marzo, estuvo en el Aula de las Bendiciones donde saludó al recién nombrado Cardenal, Monseñor Jorge Urosa Sabino.
Después de hacerle la reverencia de rigor a Su Santidad, le siguieron Jorge Giordani, Delcy Rodríguez, Iván Rincón, y así hasta que le tocó el turno a Juan Barreto. El grueso alcalde de Caracas vestía un traje de azul riguroso quizá unas 2 tallas más grande de su ya imponente figura. Fue el único que aparte de reverenciar al Papa sostuvo un
coloquio de apenas segundos con él. Imposible saber qué le dijo, pero la imaginación vuela si tomamos en cuenta que el alcalde es ateo, comunista de vieja data y un irrefrenable díscolo comunicacional.
El Santo Padre obsequió a cada uno de ellos con un ejemplar de su primera encíclica Dios es Amor, y una medalla de su pontificado. Por su parte, Chávez le regaló un cuadro con el rostro de Bolívar, le leyó parte del testamento al Papa y le comentó que El Libertador había nacido muy rico y fallecido muy pobre "con camisa prestada".
Un lamborgini de 200 mil dólares esperaba al teniente-coronel en el patio. Se trata de una máquina de alta tecnología de tan delicados mecanismos que amerita la sabiduría propia de un chofer italiano.
Se calcula que la comitiva oficial de gira por Europa le costó al Estado venezolano más de dos millones de dólares. En el Vaticano se movilizó un pequeño ejército de 50 individuos entre personal de seguridad, funcionarios de gobierno y periodistas de la nómina revolucionaria.
A ello se le suman los técnicos de televisión que llevaron antenas y equipos para transmitir en vivo y en directo la rueda de prensa de Chávez desde Roma. Y el resto de reporteros oficialistas instalados ya en los otros destinos que el teniente-coronel se había agendado en el primer mundo.
Una cosa es segura, ni Chávez ni su familia morirán pobres, ni con "camisa prestada" como el Libertador.


DE COMANDANTE A PRESIDENTE
Me preguntaron "cómo había visto a Chávez", y recordé que me había saludado en la Sala de Los Santos Pedro y Pablo. No sé si para bien o para mal, pero me reconoció y alcanzó a decir con gesto compatriota delante de Benedicto XVI"¡por allá veo a un venezolano!".
Este servidor fue el tercer periodista que lo entrevistó pocos minutos después de conocerse los resultados comiciales de 1998. En ese entonces recuerdo que esperé mi turno en la oficina de Tobías Carrero, empresario de seguros que había financiado parte de la campaña
electoral, mientras Chávez se entrevistaba con Patricia Janiot en una sala privada.
Puedo decir que observé al mismo hombre 7 años y 5 meses después, ni un solo signo de envejecimiento. Vi un hombre fuerte, convencido, de paso firme, con los mismos modales campechanos que le atraen tantas simpatías.
Confieso que lo vi más presidente y menos comandante.
Pero al mismo tiempo lo miré tremendamente solo, desprotegido bajo la subyugante monumentalidad del Palacio de San Dámaso. Por todos los medios trató de mantenerse fiel a sí mismo, pero obligado a la severidad del protocolo y los movimientos estrictamente necesarios.
"Está muy sereno" comentaron con extrañeza los otros 2 periodistas que estaban en los aposentos papales. Y recordaron cuando se le arrodilló en gesto grandilocuente a Juan Pablo Segundo. "De este tipo nunca se sabe" escuché de una voz en castellano peninsular.
Los 2 colegas, de la agencia Efe y Televisa respectivamente, fueron los encargados de retransmitir la información de lo que habían visto al resto de los reporteros que no estaban autorizados para entrar al palacio.
Risitas de conmiseración se oyeron en la La Sala La Stampa, centro de prensa vaticana, cuando ambos dictaron lo que Chávez le había dicho a Su Santidad sobre Bolívar, que "había nacido en Caracas como hombre, y en el Monte Sacro como Libertador" (FABULA).
En el kit de prensa que distribuyó la embajada venía un boletín con el currículo del teniente-coronel sudamericano, de "brillante carrera militar", que tiene "una gran sensibilidad artística" (quizá también como la tuvo Nerón) y cuya "vocación de apasionado luchador social y sentido justiciero se ha evidenciado en los momentos más cruciales de la
historia reciente de nuestra patria".
Más que una biografía el texto era un compendio de oraciones y plegarias.


CUANDO EL PROFETA, TAN SOLO ES PROFETA EN SU TIERRA
Nada de grandes manifestaciones de apoyo, ni de millares de proselitistas aclamándolo a cada paso. Hugo Chávez, sin ninguna de sus complicadas escenografías de populismo mediático, se transforma de súbito en el hombre más sólo e inofensivo del mundo.
Quizá sí cuente con el apoyo de centenares de seguidores, a lo mejor sea cierto que multitud de pueblos desesperanzados lo aman. Pero esa imagen pierde eficacia sin el show de masas que caracterizó a los líderes redencionistas del siglo XX.
Los políticos militares, y viceversa, en Venezuela gustan de calificar de "objetivos" y no de metas a sus tareas de gobierno. Y esta vez el blanco fue la Santa Sede y el objetivo Benedicto XVI.
Pero se invirtieron los roles, Chávez no estaba en su territorio y fue el Papa Ratzinger quien decoró la reunión con suaves y significativas espinas.
¿Cómo se sentiría Chávez cuando Benedicto XVI le habló de libertad demedios de comunicación, respeto al clero y a la vida humana?
Benedetto, como le llaman cariñosamente los fieles italianos, demostró que conocía muy bien al mandatario, el mismo que llamó "diablos con sotana" a los miembros de la jerarquía católica de su país, o a quien nada le importó asegurar por televisión que después de morir no le importaba "si se iba derechito para el infierno".
Al verlo sentado con hieratismo casi ridículo frente al Sumo Pontífice, me preguntaba si acaso seguía pensando en las "cúpulas podridas
de la Iglesia Católica".
Misteriosos son los caminos de Dios, así como el sol se abrió paso sobre un cielo plomizo cuando el ataúd de Juan Pablo Segundo entró a la Basílica de San Pedro, o como cuando la lluvia suspendió su afanosa persistencia al comenzar el ritual del cónclave en la plaza, esta vez vimos como la bóveda celeste se oscureció con amenazas de lluvia ese jueves 11 de
mayo.
Escampó y salió el sol a partir del mediodía, ya Chávez y su legión de corderos, sapos y serpientes de gobierno habían abandonado la Santa Sede.

Que el Espíritu Santo proteja a Venezuela. Amén.


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