Serenella no llegaba

Fecha: 01-12-2019 12:09 PM

Serenella

Los familiares, los colegas y los amigos llegaron  puntualmente al  sitio del encuentro final. Serenella no estaba. Mientras tanto, escudriñábamos  toda la majestad del Ávila y los edificios  sembrados en la verde pradera del Este capitalino. Otros comentaban la tragedia que truncó la vida de la periodista.

Era una mañana sabatina con brisa fresca,  aves revoleteando el espacio infinito.  El runruneo de las podadoras afeitando los prados del descanso eterno para ponerlos más atractivos ante la visita de nuevos moradores.  Serenella no llegaba, algo la detenía en el camino. Le atajaban en su andar  glorioso hacia  su nueva morada. El paso de Santa Sofía en El Cafetal estaba cerrado. La misma tromba maligna de Hidrocapital que la arrancó de nuestros  brazos, le impedía el último reencuentro. Una inmensa vena, por donde podría caminar un niño de corta edad,  se había abierto en medio del boulevard y derramaba el vital líquido por el que Serenella 24 horas antes peleaba para que llegara a sus vecinos. En el fondo otro crimen del sistema.  

Seguíamos  allí casi inmóviles, guarecidos del sol debajo de los árboles aledaños, entre tanto,  el cortejo de Serenella dominaba los caminos verdes. Con Goyo, Pedro y Hugo, comentábamos la tragedia de Chile provocada por las dentelladas del comunismo. Se asomó a la tertulia el canto de Calderón Berti en la frontera.  

El sol alumbraba con  máxima intensidad el recorrido de nuestra querida Serenella. Ese  ser lleno de sueños que habíamos conocido en los 70 de la mano de su padre el profesor Rosas Marcano en los pasillos y las aulas de la Escuela de Comunicación Social de la UCV. La  jovial asidua al cafetín, que criticaba lo frío del café que le habían servido o el pan con queso quemado. Le encantaba la radio y luchó por tener su programa “bueno, barato y sabroso”.  Su vida con el enano José, muy ligado a la cultura y a la gastronomía le abrió un espacio en ese mundo culinario en Bello Monte. Allí departimos muchos momentos gratos construyendo la Venezuela y el gremio posibles.

Serenella ya tenía un sitial como comunicadora del arte de los fogones. Con  la guía de Tamanaco de La Torre se inició en la lucha gremial en el Sindicato de Radio y Televisión. En los últimos 12 años por invitación de sus amigos se alineó en el quehacer diario del IPSP y últimamente en la Directiva de la Seccional del Distrito Capital del CNP, donde venía cumpliendo una excelente labor al lado de nuestro Secretario General Edgar Cárdenas y el resto de la directiva.

Edgar Cárdenas y su fiel colaborador Rafael Martínez  pudieron  sortear la inmensa cola de autos recalentados y sedientos de combustible. Edgar, llego abatido. Una inmensa carga de sentimientos encontrados traía a cuestas reflejadas en un manantial de lágrimas. Estaba impotente ante la última noticia que le llegó por Whatsapp. Se trataba de la colega María Lourdes Vásquez, periodista de El Universal. Vivía sola y no tenía familia. La dueña del inmueble donde residía autorizó la donación de  su cuerpo a la Escuela de Medicina de la UCV porque no tenía medios para el sepelio. 

La tertulia  tuvo final  cuando el cortejo fúnebre con el capellán del Cementerio del Este se hizo presente. Nos agrupamos entorno a los restos de Serenella, rezamos junto al sacerdote las plegarias por su eterno descanso. Tras lanzar flores sobre la tierra que la reclamaba para guardarla para siempre, nos retiramos con los nobles recuerdos que tenemos de ella.

Descansa en paz, Serenella.

Texto Luis Zambrano y caricatura de Rafael Martínez.

ACLARATORIA DEL 2/12/2019. Colegas de El Universal  informaron que María Lourdes Vásquez no fue recibida por la Facultad de Medicina de la UCV, debido a que la persona que  en principio diió  la autorización carecía de cualidad legal y además no aportó ningún documento al respecto. Por su parte la Empresa de El Universal asumió los gastos de la cremación de los restos de la periodista en un gesto  de solidaridad  y acción humanitaria.



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