Dilemas de la moralidad

Fecha: 21-02-2021 09:00 PM


Por Gloria Cuenca

 

La moralidad debe ser y es lineal. Lo que es correcto, es correcto y lo incorrecto pues es así: incorrecto. Mi hijo, me dice que, me he vuelto binaria con esta forma de aproximarme a la ética y por ende a la moral: lo bueno y lo malo, lo honesto y lo deshonesto, lo falso y lo verdadero. Se trata de ser precisos a la hora de establecer los límites morales y éticos que deben servir a la profesión. No me quedó otra manera de hacerlo para la vida cotidiana y para el ejercicio de mi amada profesión, el periodismo.

Los momentos de la docencia con relación a la Ética del Periodismo, requieren de una meditación previa que permita al educando pensar en el ámbito de una moralidad justa y necesaria para el logro de la transmisión de la información noticiosa. Para enseñar ética por cinco décadas tuve que recurrir a una serie de normas y ejemplos, pautas y conductas, que me sirvieran de apoyo y así meterme de lleno en la problemática de la ética. Son fundamentales los intercambios con colegas de otras regiones y países. Es una de las maneras de nutrirnos que tenemos y, resulta una forma enriquecedora de conocer otras realidades.

En uno de los tantos seminarios a los que asistí, un celebrado y muy docto profesor de ética del periodismo de los Estados Unidos, llamó la atención de los asistentes, sobre un problema, que desde entonces medito, debato y converso al respecto, de acuerdo a la intensidad del problema. El muy estimado profesor, dijo, ¿Se dan cuenta de que el dilema fundamental, no es entre lo bueno y lo malo? Al analizar la cuestión el verdadero dilema, es más bien entre lo bueno y lo que también se considera bueno, pero no resulta así para los periodistas. Esto nos llevó a una serie de debates, discusiones y criterios diferenciados y algunos acuerdos, también disensiones. Todos llegamos a la conclusión de que podía ser así; tal como allí se planteaba.

El ejemplo claro que puso el profesor, fue el del caso de un periodista, al que se le ofrece palangre (coima, mordida, comprarlo) para que silencie una información. Si el periodista no tiene problemas económicos, le será fácil decir que no acepta; pero, si se trata de un periodista que tiene necesidad de más dinero por la enfermedad de un hijo o de su madre, entonces el dilema es verdaderamente fuerte y grave. ¿Qué hacer en estos casos? Allí es donde es fundamental entender que los bajos salarios que devenga un periodista son el principio de una carrera llena de miserias y dificultades, que conducen en oportunidades al desastre ético de un colega.

Sí, hay algunos que son capaces de resistir este dilema, son una especie de héroes y heroínas que conocemos en la profesión; sin embargo, muchos sucumben ante la necesidad, más que antes de la tentación. Poco servicio a la libertad de información y de expresión, a las libertades de la comunicación prestan los empresarios que pagan un mínimo o miserable salario a los periodistas. Su credibilidad y la del medio que se dirige pierde mucho por este tipo de situación. Se requiere de una verdadera consciencia social para establecer estos procesos y comprender la trascendencia que los salarios adecuados sirven para dar a los periodistas un estatus sólido, honorable y por supuesto honrado. Se podrá entonces analizar estos dilemas con mayor serenidad y ecuanimidad.

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