El desenfreno de la mentira

Fecha: 08-09-2019 10:19 PM


Por Gregorio Salazar (*)

Sería muy difícil por no decir imposible cuantificar la monumental cifra que han dilapidado los dos regímenes chavistas en el aparataje propagandístico que crearon y que todavía mantienen para, primero, cantarle loas y apuntalar al desaparecido caudillo y al proceso revolucionario y luego para justificar el más colosal fracaso de un proyecto político conocido en la región latinoamericana, si se toma en cuenta las riquezas y  potencialidades del país que dominó férreamente desde finales del siglo XX.

¿Cuánto se ha ido por ese desagüe de dólares llamado Telesur, de la red de televisoras nacionales, de la enorme cantidad de páginas web repartidas por países de varias latitudes? ¿Cuánto consumen Ultimas Noticias, El Correo del Orinoco, Ciudad CCS, tres publicaciones gubernamentales favorecidas a exclusividad con papel periódico y otras prebendas de tipo económico mientras las del sector privado, con una que otra excepción, han desaparecido o reducidas a sus soportes digitales? ¿Cuántas radioemisoras mantiene el gobierno repartidas entre distintos organismos de la administración pública?

Son dos décadas de invertir ingentes recursos al área comunicacional con la particularidad de que el aparataje mediático que de allí surgió no se dedicó al servicio público o al interés nacional, sino al usufructo exclusivo de los intereses partidarios del grupo político en el poder y con una enorme carga de adoctrinamiento, proselitismo, radicalismo en función de la polarización política, de la profunda división entre venezolanos.

"los noticieros de VTV, principal canal del Estado, no se hacen eco de las exigencias de una ciudadanía agobiada por una profunda crisis humanitaria"

Allí no se encontrará ni pluralidad ni diversidad, ni se oirá la más mínima voz disidente o de reclamo popular. En esto último el mayor contrasentido es que los noticieros de VTV, principal canal del Estado, no se hacen eco de las exigencias de una ciudadanía agobiada por una profunda crisis humanitaria, pero dedican generosos espacios al beisbol de las grandes ligas, el que se juega en el mismísimo y malhadado imperio, y a otras manifestaciones del deporte espectáculo propio del mundo capitalista.

Lo que nos parece más grave no es solamente que la hegemonía comunicacional que se anunció hace años con gran desparpajo esté más vigente que en ningún momento de estos veinte años de hundimiento del país, sino que la jerarquía de la dictadura, ese grupúsculo que se siente dueño de vida y bienes de los venezolanos, trate con tanta falta de escrúpulos y desprecio por la verdad los más delicados temas de la vida nacional.

Estamos presenciando la mentira y la manipulación, el absurdo y la desinformación llevados a límites conocidos tal vez en regímenes fascistas o nazistas, pero no en nuestro país. Cuando Diosdado Cabello afirma que el informe de la Oficina de Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, en el cual se denuncia que en Venezuela ocurren todas las violaciones posibles a los derechos humanos, fue redactado por personeros de “el imperio” y que el único rol de la señora Bachelet fue estamparle la firma, ¿a qué público, con cuál capacidad de discriminación o información cree estarse dirigiendo?

Cuando, Nicolás Maduro anuncia por enésima vez un despegue económico o asegura que a finales del mes de septiembre Venezuela llevará la producción petrolera de 500 mil a un millón de barriles y que en diciembre llegará a los tres millones, ¿a cuál sector de venezolanos intenta engañar? Sin duda, cree que ya ha modelado un público para esos mensajes.

En ambos casos, probablemente a los mismos reductos de apoyo popular con los que cuenta y a los mismo que ha mantenido desinformados, confundidos, fanatizados a través de ese conglomerado de medios dedicado íntegramente a construir un mundo irreal de logros, productividad, industrialización, justicia social, avances en todos los campos, inexistentes por supuesto, pero siempre heroicos, siempre digna continuación de la gesta de los padres de la Patria, Bolívar y Chávez.

Destruido el sistema comunicacional del sector privado, ese que fue rentable y autosustentable durante muchas décadas del siglo pasado, como contrapeso comunicacional a ese bombardeo mediático que acentúa el militarismo, el estatismo, populismo, centralismo, el caudillismo y la corrupción figura hoy en primer lugar varios portales digitales que deben ingeniárselas para su financiamiento. Es una batalla desigual, pero vital para el rescate de la democracia, que lleva y que exige de esos medios y especialmente de sus periodistas pedagogía, amplitud, un mayor esfuerzo en la búsqueda informativa y sobre todo del respeto a la veracidad para contraponerla a la desquiciante política propagandística del régimen.  

(*) Miembro de la directiva de Expresión Libre

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