El desmadre de las vacunas

Fecha: 03-06-2021 12:36 PM


 

Algunas razones por las que el chavismo NO PUEDE funcionar jamás.

 

Por Carmelo Casale (*)

 

Hace unos días supe que en el polideportivo de La Guaira aplicarían las vacunas rusas "Sputnik V" a los adultos mayores de 65 años, gratuitamente.

Primera parte: Nadie sabe, nadie supo…

Unos señores, "la milicia bolivariana", trataban de contener a la gente (de toda edad) que quería entrar.

Adentro del recinto nadie sabía nada: “métase en esa cola, amigo” me dijo un fulano con cara de enterado.

Había varias y, aleatoriamente, entre en una.

Al rato, un tumulto en la puerta: unas personas –todas damas- alegaban que  no las atendían debidamente. Una le gritó a alguien adentro que “ella era tía de la que ponía las vacunas” y entró, en desmedro de quienes estaban antes, claro.

Por ellos cerraron las puertas: a esperar.

Aparecieron "los almuerzos" y vigilantes, milicianos, enfermeras, bomberos, ayudantes y demás, desaparecieron.

Sin vigilancia, algunos/as entraban al recinto poniendo cara de "funcionarios" y con una especie de carnet de algo, pero siempre volteado para no mostrar nombre, foto o institución.

Al llegar mi turno una de las enfermeras -sin normas de bio seguridad- me dijo que yo “no parecía discapacitado”. Alegué que nadie me había informado, que no veía a casi nadie con discapacidad y que ellos no tenían ningún cartel que indicara tal requisito.

"Consígase un bastón, una muleta o algo" me dijo. "De otra forma, debe subir al segundo piso. Allá deben ir las personas sanas."

Subí.

La cola era más larga, más tupida, más desordenada y las personas formaban tumultos que permitían el ingreso de los eternos "coleados".

Apareció un "licenciado" enumerando a los asistentes. Llegó hasta el 60: hasta allí vacunarían. Yo, N°73, ni intenté hablar.

Al salir vi al "licenciado" a mi lado, vianda de almuerzo en mano, y pregunté sobre los horarios de atención, etc. Me dijo que podía ir cualquier día temprano hasta el 31/12/21.

- ¿Pero habrá vacunas y atención organizada? pregunté.

- Venga mañana, y me busca. Si llegan las vacunas, yo mismo le pondré la suya.

Al día siguiente, domingo, el despelote era mayor. Las vacunas no llegaron (a tiempo, al menos) y “el licenciado”, tampoco.

Segunda parte: las nuevas relaciones societarias.

Al irme, pensé en la gasolina gastada.

A la entrada del recinto había más gente que rugía y protestaba, alegando ser amigos, familiares, conocidos o lo que fuese de alguien que estaba adentro.

El griterío, groserías y “tú no sabes quién soy yo” imperaban.

Recordé un concepto que, años atrás -en el “Eurobuiding”- escuché a un analista alemán: "En Venezuela (Brasil, Ecuador y otros) cambiaron las relaciones de poder: ahora no domina la clase media educada y profesional; ahora las relaciones societarias las maneja, radicalmente y en todas las esferas, el “lumpen societario”: los representantes del pillaje, el malandraje y el vivismo militante".

¿Habrá tenido razón?

En la “Era Democrática (1961 – 1999)” la clase media creció dramáticamente con el aporte de la riqueza petrolera. Escuelas, colegios y universidades –públicas y privadas- florecieron en todo el país así como servicios de salud de primer orden y una serie de características que determinaron una forma ciudadana de vivir e interrelacionarse.

En ambientes educados el orden, la organización, la planificación y la comunicación son bienes concretos y fundamentales para lograr una sociedad avanzada.

En Venezuela, pública o privadamente, se privilegiaban planes, proyectos, ejecutorias y resultados coherentes con lo previamente dicho y se premiaba a quienes, de una forma u otra, resultaba exitoso en sus cometidos.

El advenimiento de Hugo Chávez al poder, ese cuadro de relación societaria cambió de manera radical, casi desde el mismo primer día. O aun antes: “la revolución bolivariana” no privilegiaba la educación como fórmula de ascenso social sino que apelaba a “un saber profundo del pueblo llano”.

Y el pueblo llano es tumultuario, arremolinado y con un orden basado, de usual, en la ley del más fuerte.

La falla originaria del “socialismo siglo 21” es, entonces, el desorden en todas las instancias de la sociedad, desde la Presidencia de la República hasta el último de sus funcionarios y la ausencia de personas sapientes y educadas –profesionales- en los puestos de comando. Eso arrastra a todo lo demás.

En los barrios marginales de Caracas y de todo el país, las relaciones de poder se manejan basadas no en el conocimiento sino en quien tiene el poder y es capaz de ejercerlo. Los peores, los desalmados, lo asumen y lo aplican.

Son tales motivos, en esencia, los que hacen que “la revolución” jamás pueda llevar planes concretos a feliz término: en el camino aparecerá el desorden, el latrocinio, el compadrazgo, el amiguismo, el vecinazgo y cualquier otro “poder blando”  imperando sobre las maneras adecuadas de hacer las cosas.

(*) Miembro de Expresión Libre

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