Hugo Chávez amenaza silenciar a la prensa que no se le arrodilla

Fecha: 12-05-2009 11:30 PM


Se consideraba colega de periodistas

Miraflores era, pues, espacio para los encuentros con los grandes editores y propietarios de los canales de televisión, ¿se acuerdan? No había una semana que se produjera un sarao y en él se encontraran grandes vacas sagradas del periodismo.

Felix Sucre/ CNP 8526

 ¡Qué tiempos aquellos de cuando el hoy Presidente de la República, Hugo Chávez, también se creía “periodista”! Cuando salió de la cárcel de Yare Rafael Poleo, editor del Diario Nuevo País, lo recibió con los brazos abiertos y le dio la oportunidad de escribir una columna semanal, la cual fue titulada El PATRIOTA. Eran los días del hombre bueno, noble y conversador. Donde veía a un periodista veía a un “colega” y, además, a un hermano que se sumaba a la causa bolivariana. Hoy ya no habla como tal, sino que más bien busca dejar a una gran cantidad de colegas sin empleos, cosa que no le importa. Por eso el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) tiene que salir a la calle a defender a sus agremiados y a la Libertad de Información y Expresión.
            En el caso del Presidente Hugo Chávez, ahora verdugo de los medios de comunicación, por no sé qué problema, salió del periódico de Rafael Poleo. Fue entonces cuando lo ayudamos a entrar en el Semanario La Razón y comenzar a escribir la columna AGENDA BOLIVARIANA. Todos los redactores, entre ellos, Carlos Machado, Miguel Salazar (de Las Verdades de Miguel) y este cronista lo ayudamos con Pablo López Ulacio, propietario, quien pasó a ser el primer editor perseguido del gobierno, por el caso Micabú, en donde Luis Miquelena y Tobía Carrera Nácar ya daban muestra de los “guisos” con los seguros. El Fiscal General, Javier Elechiguerra fue el primer defenestrado por Chávez, quien salió en defensa de su amigo y padre, Luis Miquilena. ¿Cuántos padres ha tenido él en su vida?
            Miraflores era, pues, espacio para los encuentros con los grandes editores y propietarios de los canales de televisión, ¿se acuerdan? No había una semana que se produjera un sarao y en él se encontraran grandes vacas sagradas del periodismo; eran los mismos que viajaban con él ha cada rato. ¿Dónde surgieron los problemas y cuáles fueron sus motivaciones para que hoy tengamos el espectáculo bufo? De eso no ha hablado el Presidente Chávez. Sería bueno que algún día le explicara al país las razones para la ruptura. ¡Claro, es como pedirle peras al olmo! No lo hará nunca, ni que se lo pida Dios o la famosa morrocoya.
Hoy tenemos a otro Chávez en Miraflores; el que tiene complejo de Padrote de Venezuela; el que ordena y todos le cumplen sin chistar, así estén violando la Constitución Bolivariana. Haber cerrado al Canal 2, para hoy tener una cagada de televisión, ha demostrado que para él sería mejor silenciar a todos los medios privados que no se le han arrodillado, ya que de esa forma trata de ocultar la ineptitud, el burocratismo y la descomunal corrupción de sus partidarios. ¿Es que su círculo familiar ha escapado a la corruptela? No. El que conozca donde vivía y donde vive hoy esa familia en Barinas pueden decir lo contrario.
Pero, todo eso es válido, excesivamente normal. Lo anormal es que la prensa lo diga. Los periodistas tenemos que silenciarnos si no queremos correr el riesgo de una acción penal o criminal en contra de nosotros. ¿Es que podemos dejar de pensar en un sicariato? Quien crea lo contrario es un pendejo; es el riesgo que tenemos que pagar los que nos atrevemos a cuestionar a un gobierno que es una vergüenza, una inmoralidad. Un gobierno que tiene el mayor récord de pillería que se exhibe con tanta naturalidad. Pero de eso no se debe hablar. Recuerda la época de los adecos y copeyanos; es decir, esta Quinta República es la continuación del puntofijismo malandril que nos gobernó por más de 40 años.
            Sin embargo, aquellos adecos-copeyanos, tapaban la apariencia. En cambio el chavismo corrupto, junto con el radical, pretende silenciar a los medios de comunicación que se han atrevido a hacer un periodismo independiente con criterio, así no lo comparta el Presidente Hugo Chávez. ¿Cuál es el periodismo que se hace en los medios que tiene el gobierno? ¿Es que ellos son una escuela de periodismo digno? No, señores. Ese es periodismo cloacal. Para ellos no existe código de ética ni código penal que valga. Las ofensas van y vienen como Pedro por su casa. Es más, el propio mandatario se solaza con comentarios en ese basural.
            ¿Qué hacer frente a esta arremetida? ¿Es una simple amenaza más para medir su popularidad? En el caso del Canal Globovisión, el cual juró que cerraría, bueno, que lo haga de una vez y no hable tantas chulerías; que sus seguidores le peguen candela si es preciso, lo cual sería placentero para tantos ignorantes que creen que con eso se resuelve el problema. En esa ignorancia está el mismo Hugo Chávez, ayer “periodista” del Nuevo País y de La Razón. ¿Usted, amigo lector, se imagina quién está detrás del cierre de Globovisión? Un viejo denunciador de oficio y meretriz de la cuarta República. Adivinen…   

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