La izquierda radical está alerta y la OEA sale fortalecida

Fecha: 05-07-2009 11:30 PM


Análisis de Reyes Theis

Los intensos ruidos de sables que se expandieron la semana pasada en Honduras se constituyeron en presagio, y hoy hay un Presidente en el poder que no fue electo por el pueblo.


El internacionalista Adolfo Salgueiro advierte que el presidente Manuel Zelaya fue quien decidió ignorar la división de poderes y desafiar una orden del Poder Judicial de no hacer la consulta popular sobre la modificación a la Carta Magna. No obstante, "eso no implica que la solución al problema sea un golpe de Estado", aseveró.

Pero, la salida del poder de Zelaya ¿Se debió a la consulta popular que deseaba realizar o al seguimiento del patrón usado por países afines con el Gobierno venezolano, que reforman sus constituciones y así allanan el camino legal a la reelección presidencial?

Salgueiro dice: "Tengo la impresión que había en Honduras una cosa en gestación, posiblemente por la orientación que iba tomando el presidente Zelaya y esto sirvió para hacer explotar el fusible".

Según la tesis del internacionalista, el irrespeto a la decisión del Poder Judicial fue el pretexto que usaron los militares para poner freno a un gobierno que se había aliado con la izquierda radical del continente, ante la cual hay serios cuestionamientos a sus prácticas poco democráticas.

La tensa situación en el país centroamericano, además, pone a prueba a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), cuyos países integrantes -entre ellos Honduras- se comprometieron el 24 de junio pasado a defenderse y socorrerse ante cualquier eventualidad política. "Vamos a ver si es retórica (la solidaridad) o tiene otra implicación mayor", dice Salgueiro.

Entretanto, la presión para la izquierda radical de América Latina es intensa. El golpe concretado en Honduras pone a prueba al sistema interamericano, mientras en los cuarteles del continente, el éxito o fracaso de la asonada podría estimular o descartar la salida militar como mecanismo de resolución de conflictos.

Al respecto, el internacionalista destaca que Estados Unidos se ha desmarcado enfáticamente. "En mi opinión esto significará un aislamiento del nuevo régimen, porque si tuviera siquiera el silencio de EEUU, tendría alguna posibilidad de sobreponerse", dijo.

Además, la presión popular en la calle, frente a una modesta fuerza de seguridad, contribuirá -según Salgueiro- a que el nuevo gobierno hondureño dure poco tiempo en el poder.

Pero de este evento parece salir fortalecida la tan criticada Organización de Estados Americanos (OEA). Fue en la propia Honduras, en San Pedro de Sula, donde la OEA resistió la artillería pesada de varios gobiernos, durante la última asamblea general del organismo, hace un mes.

Allí, la voz de Zelaya se oyó en forma recia para cuestionar al ente hemisférico. "Ahora es él quien llama a la OEA", dice Salgueiro y resalta que el resto de los mandatarios que había señalado a la instancia de intervencionista, ahora apelan a la Carta Democrática Interamericana. "Entonces la OEA y la Carta son comodines, que se llaman cuando los precisas y se denigran cuando te molestan", concluyó.

Reyes Theis
EL UNIVERSAL

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Historia de una crisis

(Resumen de Reuters)

24 de marzo de 2009:
El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, convocó a una consulta popular para modificar la Constitución del país y "adaptarla a la realidad nacional".
El Ministerio Público de Honduras señaló que el presidente Manuel Zelaya no tiene la potestad para convocar una consulta popular para modificar la Constitución del país.

21 de mayo:

Zelaya y el presidente del Congreso, el oficialista Roberto Micheletti (del Partido Liberal) se insultan mutuamente. Micheletti denuncia haber recibido amenazas de muerte y asegura que la consulta no vinculante impulsada por el mandatario es ilegal.

23 de junio:
El martes 23 de junio de 2009 el Parlamento de Honduras aprobó una ley que rechazaba la celebración del referendo. El Tribunal Supremo Electoral y el Ejército también habían tachado el referéndum de ilegal.

24 de junio:
Zelaya ordena al jefe del Estado Mayor, general Romeo Vásquez, que reparta por los 15.000 centros de votación del país el material electoral. El militar se niega a hacerlo porque el Congreso y el Ministerio Pública consideran ilegal la consulta, así que Zelaya lo destituye, para luego restituirlo en el cargo.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llama al general Vásquez a obedecer a Zelaya, a quien le brinda su apoyo irrestricto.

26 de junio:
El Presidente ordena a voluntarios que repartan el material electoral.

27 de junio:
Sectores políticos, miembros del Congreso, de la oposición, del clero, del empresariado y de la sociedad civil llaman a los hondureños a ni sufragar en la consulta refrendaria, y a permanecer en sus casas.

28 de junio:
Militares detienen a Zelaya y a sus ministros, impidiendo así la consulta.

 

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