Movilizarse para no morir

Fecha: 24-08-2021 11:54 AM


Por Mayte Navarro (*)

 

Si 2020 se mostró aterrador, 2021, tras las supuestas esperanzas que parecían llegar con las vacunas anticovid podríamos calificarlo como desolador. Si bien la pandemia se convirtió en menos mortal, sin embargo siguió asumiendo su rol de invencible y ha continuado aumentando las faltas de equidades entre los ciudadanos, sobre todo entre las mujeres, pues 13,1 millones perdieron sus empleos en Latinoamérica y el Caribe en 2020, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo. A esto debemos sumar que estamos ante la presencia de gobiernos que antes de estos sucesos ya se mostraban incapaces de brindar soluciones y, al estar amarrados al populismo, no generan oportunidades que se conviertan en una salida digna para esa población que vive en la pobreza.

Así tenemos que las carencias originadas por malos gobiernos, las guerras y los desastres naturales han producido movilizaciones de ciudadanos nunca vistas.

En el siglo XXI el miedo al hambre y a la inseguridad ha hecho que las migraciones humanas rompan las fronteras, produciendo una crisis humanitaria de la que no siempre se ha podido informar.

América es ejemplo de las migraciones humanas que huyen, principalmente del hambre, de la violencia, de la falta de empleos y de oportunidades. A los balseros cubanos y emigrantes haitianos se suman las oleadas de venezolanos que provienen de un país que en décadas pasadas se catalogó como rico y hoy es el vivo ejemplo de la precariedad. La clase media profesional, la más golpeada por una economía en crisis, ha partido al extranjero. Los de las zonas populares no solo caminan hasta los países vecinos en busca de empleo, sino que se anexan al contingente de centroamericanos para ingresar a pie a Estados Unidos.

Encontramos que se aglomeran en el poblado colombiano de Necoclí, cercano a la frontera con Panamá, originando la peor crisis migratoria de este año, cuando 15.000 migrantes haitianos, cubanos, venezolanos y somalíes esperan cruzar la peligrosa zona selvática de Dairén en su trayecto hacia el norte.

Los medios de comunicación muestran caravanas de hombres, mujeres y niños agobiados que caminan hacia un limbo donde creen que resolverán sus problemas. Muchos de ellos carecen de un oficio o una profesión por lo que estarán destinados a ubicarse en nuevos sectores marginales con todos los problemas que esto implica.

África y Asia continúan siendo focos importantes de emigrantes porque sus países, aunque reciben ayuda humanitaria, no han logrado superar la tragedia de la guerra.  Afganistán es una prueba de ello. Una situación compleja donde la democracia no ha tenido cabida y ahora con el talibán en el poder el terror regresa. Ante el miedo a perder la vida hay que huir, por lo que Occidente se enfrenta a un nuevo contingente migratorio.

De acuerdo a datos de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), el número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo era de 79,5 millones a finales de 2019. De ellos, 26 millones eran refugiados (20,4 millones de refugiados bajo el mandato de ACNUR, 5,6 millones de refugiados palestinos bajo el mandato de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina UNRWA). 45,7 millones de personas fueron desplazados internos, 4,2 millones fueron solicitantes de asilo y 3,6 millones fueron venezolanos desplazados en el exterior, cifra ésta que casi se ha duplicado.

Los medios de comunicación juegan un rol importante en los movimientos migratorios, sin embargo en países como Venezuela, la inexistencia de medios masivos e independientes que puedan informar libremente sobre todo lo que implica el fenómeno de la migración, hacen más difícil la situación. Pretender emigrar supone no sólo conocer los derechos, sino manejar datos fundamentales sobre leyes para que la inserción a esa nueva sociedad sea menos dramática.

Por otra parte, los medios juegan un rol importante en sus comunidades pues a través de ellos se pueden fomentar actitudes positivas hacia los inmigrantes, a fin de evitar situaciones xenófobas.

Otro de los problemas que se suma a la emigración es el tráfico y trata de personas. Esto debería ser un tema prioritario en los medios para informar sobre un asunto tan delicado.

Según el Informe Mundial sobre la Trata de Personas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, entre 2017 y 2018 se detectaron 74.514 víctimas de trata en más de 110 países. En 2018, una de cada tres víctimas fue un menor de edad.

Las políticas comunicacionales deben adaptarse a estas nuevas situaciones, es necesario fortalecer al periodismo serio para que pueda enfrentar a las falsas informaciones que inundan los medios digitales y que proceden de sectores poderosos y antidemocráticos.

Los nuevos profesionales deberían estudiar el fenómeno de las migraciones humanas, así como el de la protección del medio ambiente para utilizar el lenguaje adecuado.

Nunca antes los medios de comunicación resultaron tan necesarios para informar e incluso formar. El periodista no sólo debe ser la vía para dar a conocer declaraciones bien sean provenientes de organismos oficiales o internacionales, también debe proyectar la voz de quienes migran. Un fenómeno tan complejo y con tantas aristas exige de comunicadores acuciosos y a la vez conocedores de las materias legales y humanitarias para profundizar en el tema.

El hecho de que los medios estén monopolizados o limitados por el gobierno pone en peligro la vida de mucha gente porque se hacen más vulnerables a sufrir la violación de sus derechos.

(*) Miembro de Expresión Libre

Cuba y Nicaragua: necesitamos recuperar el espacio cívico democrático

(Caracas, 20/07/2021). Las organizaciones venezolanas que suscriben este comunicado rechazan categóricamente la represión y restricciones ilegítima...

Realidad Vs Propaganda

Eduardo Orozco   La reciente explosión social que estremeció a Cuba, con serias repercusiones en la política latinoamericana y mundial, coloc...

Entre rebote y rebote la noticia se globaliza

Por Luis Zambrano  * En la medida del avance las tecnologías de la guerra y de la comunicación, la noticia se vuelve vieja, y pierde vigencia al...

Marcelino Bisbal: “El comunicador responsable no es un Pilatos que se lava las manos”

“Nuestra condición de profesionales que buscamos la verdad en el horizonte de nuestro trabajo no nos permite caer en el cinismo de quien afirma “t...

En este país es necesario “construir enemigos”

Por Elsy Manzanares (*)   Construir un enemigo en un país como el nuestro, donde se vulneran los derechos humanos, la mentira es “un parte de...