Otros 20 días de desmanes dictatoriales

Fecha: 08-06-2020 04:46 PM


Por Gregorio Salazar (*)

 

En el lapso comprendido entre el viernes 19 de mayo, cuando la negativa del régimen a aceptar la salida de la parrilla de Directv de Globovisión y PDVSA TV propició el cese de las operaciones de ese servicio en Venezuela, hasta el domingo 7 de junio cuando fue censurada una publicación de El Nacional, presenciamos una escalada autoritaria que ha golpeado de manera muy severa y preocupante a la ciudadanía y a la democracia venezolana en varios frentes.

 

A la salida de la principal empresa proveedora de televisión satelital que dejó a unos 10 millones de venezolanos sin mayores opciones informativas y de entretenimiento, le siguió el 26 de mayo el cierre ordenado por Maduro de dos programas periodísticos, que eran espacios para la expresión más allá del tinte que tuvieran, uno en Globovisión y otro en el propio canal 8. De paso, con el cierre de Dossier, que transmitía VTV y en un tiempo retransmitió Telesur, la dictadura demostró que no está dispuesta a tolerar ni un ápice de descontento ni siquiera de sus más obsecuentes fichas mediáticas.

 

Toda rendija que permita al ciudadano un registro distinto a la visión de idílica comarca caribeña que pintan los jerarcas del régimen, para dentro y fuera de Venezuela, será definitivamente bloqueada por quienes llevaron al país a la bancarrota y destrucción en todos los órdenes y  ahora no pueden resolver las acuciantes y crecientes carencias de agua, electricidad, gasolina, gas, medicamentos y sobre todo comida.

 

Toda rendija que permita al ciudadano un registro distinto a la visión de idílica comarca caribeña que pintan los jerarcas del régimen, para dentro y fuera de Venezuela, será definitivamente bloqueada

 

Esa extrema precariedad sume a los venezolanos en un cada vez más caliente caldo de cultivo para la protesta, para que desencadenen reclamos populares que un día terminen por empujar a la dictadura hacia su desestabilización y derrumbe definitivos. Lo sabe la dictadura y de allí esos excesos intolerables como el cometido contra la periodista Carol Romero, detenida el jueves 4 de junio por un lapso de 24 horas y su imagen fotográfica con humillantes esposas, de frente y de espalda (?), difundida por las redes. El delito: grabar con su celular el reclamo de gente del pueblo a la corrupta GNB por la escasez de gasolina.  

 

El día que la pusieron en libertad fueron encarcelados en el Helicoide los gerentes de Directv Carlos Villamizar, Héctor Rivero y Rodolfo Carrano, una retaliación motivada a la negativa de la casa matriz de esa empresa en el extranjero, a reponer la señal del cable, algo sobre lo que ellos no tienen poder de decisión. Por lo demás, en materia de detenciones, el régimen mantiene su puerta giratoria: unos salen y otros entran.

 

Mientras reprime y silencia en forma desatada, la dictadura se mueve en el campo electoral y lo va minando para evitar la salida democrática. El viernes 5 de junio, aprovechando la pandemia y de previo acuerdo con la llamada “mesita” alternativa, el TSJ declaró la omisión legislativa de la AN para conformar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), a lo cual se sumará el cambio del sistema de representación proporcional de las minorías, visto que el actual no le conviene al oficialismo ahora que es absoluta minoría. Se hizo caso omiso del trabajo adelantado pluralmente por la AN que preside Juan Guaidó.

 

También el 5 de junio, fecha definitivamente siniestra, el sumiso Contralor General, indubitable ficha política de la dictadura, puso su aporte a esta cadena de tropelías autoritarias inhabilitando por 15 años, que es decir casi que por el período de su vida más útil, al ex alcalde de Chacao Ramón Muchacho, y a Jonnathan Marín, ex alcalde de Guanta.  Nadie que sea alguna referencia política puede quedar con cabeza.

 

Para finalizar, el domingo 7 fue censurada en El Nacional una entrevista al ex presidente de PDVSA Rafael Ramírez, en la que acusaba a los hijos de Cilia Flores de desviar fondos que debieron usarse para la refinación de combustible. La entrevista fue hecha por el colega Reyes Theis.

 

Todo eso ha ocurrido en pleno año electoral legislativo. La dictadura asfixia cada vez más el libre juego político y la difusión del pensamiento y la información, consustancial a ello.  Una oposición política cercada lucha por mantenerse en pie, sin atinar la ruta que debe señalarles a sus seguidores para la salida de la dictadura. Terrible reto.

 

(*) Miembro de la directiva de Expresión Libre

 

Caracas, 8 de junio de 2020.

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