Periodismo preso

Fecha: 16-08-2019 03:31 PM

Carlos roa candado

Por Carlos Roa (*)

A medida que el mundo se le estrecha más al actual régimen venezolano, se incrementa su crueldad para apretar las tuercas de lo que ellos consideran necesario hacer para mantener sometida a una sociedad. Y por supuesto, la libre información es uno de los bienes más golpeados en este experimento perverso.

La arremetida contra la comunicación puede ser sopesada por una afirmación de la Organización No Gubernamental Espacio Público: “De enero a julio de 2019 en Espacio Público registramos 776 violaciones a la libertad de expresión, cifra que superó a los casos de todo el año 2018 en el que se procesaron 608 denuncias”.

El más reciente incidente registrado por ellos ocurrió el 3 de julio pasado, cuando el Mayor Jorge Díaz Andrade, adscrito a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), amenazó con detener a periodistas y medios de comunicación que realizaban la cobertura de un presunto motín que ocurría en la sede militar en Boleíta, Caracas.

Del accionar antidemocrático contra el periodismo no son víctimas solamente los trabajadores de medios venezolanos. El 14 de agosto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa informó que fue liberada en territorio colombiano la reportera independiente Paula Thomas, agregando que “La periodista colombiana había sido detenida por funcionarios de la Guardia Nacional venezolana, cuando hacía fotos en la frontera entre ambos países”.

De cara a lo vivido hasta hoy, cualquier proyección para cerrar el año es simplemente escalofriante.

Pero las agresiones contra los medios de comunicación no tratan simplemente de intimidar a los trabajadores para que no cumplan con sus pautas. Van mucho allá, con el propósito de disuadir mediante el miedo.

Es el caso del periodista Jesús Medina.  Próximo a cumplir un año encarcelado, su caso se ha llevado por delante los más elementales procedimientos jurídicos.

El sitio web de la televisora colombiana NTN 24 señala que fue detenido por segunda vez el 29 de agosto de 2018, y que aseguró a través de una carta que es un “secuestrado político” del gobierno de Nicolás Maduro. Denunció en el mismo comunicado, publicado el 1 de enero de 2019, que se le violaron 16 de los 35 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La causa de la primera detención fue un reportaje sobre la crisis hospitalaria del país.

El caso ha tenido resonancia internacional. El diario peruano El Comercio señala que en el segundo secuestro se encontraba en compañía de colegas de esa nación.  Medina fue detenido por primera vez en octubre de 2017 cuando estaba con los periodistas Roberto di Matteo, de Italia, y Filippo Rossi, de Suiza.

Para mayo de 2019 su audiencia preliminar, la cual debe tener lugar como máximo 45 días después de una detención, fue diferida por octava vez. Jesús fue acusado de cinco delitos, de los cuales se desestimaron legitimación de capitales, asociación para delinquir y lucro indebido de la administración pública después de tener su audiencia preliminar, quedando los de instigación y agavillamiento.

Las ONGs Human Rights Watch y Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) han solicitado su liberación inmediata. La coordinadora del CPJ, Nathalie Southwick, declaró que "las autoridades venezolanas deben retirar los cargos absurdos contra Jesús Medina y parar de buscar pretextos para prolongar su detención".

Lamentablemente, la autodenominada revolución ha escogido un camino sin regreso. Y esto se manifiesta también en su accionar bárbaro contra los trabajadores de los medios. No podemos imaginar cuál será la resolución de la etapa histórica que atraviesa Venezuela. Sin embargo, sí está claro que los atropellos contra los medios independientes están entre los disparates más graves que han cometido.

(*) Miembro de Expresión Libre



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